El destino de las futuras potencias mundiales: la demografía como factor clave

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“La demografía es el destino”. Así se afirma en el libro Descenso de la población y políticas de gran poder, publicado por Potomac Books y editado por la vicepresidenta de C-FAM, Susan Yoshihara, y el miembro de C-FAM Douglas Sylva.

Si esto es así, gracias a sus grandes poblaciones, Estados Unidos, China e India se perfilan como las grandes potencias mundiales, aunque con matices. En cualquier caso, cabe preguntarse cuál será la evolución demográfica de estos tres poderes poblacionales y qué habilidad tendrán para traducir la fuerza de su número en influencia sobre la política global.

Los autores del libro analizan en el mismo la probable evolución que seguirán estadounidenses, chinos e hindúes y la influencia de la natalidad o la inmigración, entre otros factores, en su futura demografía.

Estados Unidos resiste ante la despoblación

Yoshihara analiza las circunstancias de Estados Unidos en el capítulo ‘El excepcionalismo y el futuro del poder militar de los Estados Unidos de América’. Una primera conclusión es que los estadounidenses han resistido la tendencia internacional a la despoblación.

La experta menciona como un ‘plus’ demográfico la afinidad norteamericana hacia las prácticas religiosas, el optimismo inherente al país y su capacidad para acoger inmigrantes y utilizar los recursos humanos de forma efectiva. Todo ello son factores clave que subyacen esta anomalía demográfica.

Sin embargo, mientras esta fuerza demográfica relativa debería ayudar a preservar la posición global superior de Estados Unidos, recientemente también ha contribuido a la toma de decisiones políticas de poca visión de futuro que han pospuesto inversiones militares necesarias para financiar los altos costos de los programas sociales.

“La demografía inusual de los Estados Unidos, en particular su sólida tasa de fertilidad que genera creciente mano de obra, irónicamente ha permitido a Washington posponer estas duras decisiones demasiado tiempo. […]Los legisladores debería aprovechar la ventaja demográfica para trazar un mapa del futuro”, comenta Yoshihara.

¿China o la pujante India?

Por otra parte, en el libro se advierte de que un superficial análisis sobre el sólido y peculiar crecimiento económico de China, combinado con su vasta población, han permitido predecir que el creciente poder Asiático eclipsará pronto el dominio norteamericano.

Pero, el profesor de Historia Gordon Chan objeta esta premisa sosteniendo que la coacción demográfica proviene de la política draconiana de China de implementar un programa de control poblacional donde sólo se permite tener un hijo, y sugiere: “este siglo no va a ser agradable para los chinos”.

El principal problema es la “curva de edad” de ancianos que envuelve a China, que coincide con el hecho de que la población en edad laboral comienza un brusco y aparentemente irreversible descenso debido a la política de ‘hijo único’.

Otro de los problemas serios es el fenómeno de “femicidio”, causado por abortos tendientes a elegir el sexo del hijo e infanticidios de niñas por familias decididas a que su único hijo será un varón, que ha llevado a la carencia anormal de mujeres jóvenes. Todo ello pondrá en peligro el crecimiento económico continuo.

Chang dice que los legisladores chinos son muy conscientes de la demografía desfavorable de su país, especialmente en comparación con la población de la India, que crece abruptamente. Este experto concluye que “las autoridades de Beijing saben que están jugando una mala mano”.

Por su parte, Lisa Curtis, analista económica, de seguridad y relaciones políticas con naciones de Asia, considera la situación de la India al final del libro. De acuerdo a los pronósticos demográficos, la población de la India va a superar la de China aproximadamente en 2025 y la podría exceder en 500 millones de personas cuando alcance su nivel más alto al final del siglo.

De hecho, durante las próximas dos décadas, India va a gozar de una “sobresaliente juventud”, mientras la población de China envejece. Estos “dividendos demográficos” van a producir cambios considerables, admite Curtis, concernientes a asuntos como la educación, urbanización, modernización de las labores y el potencial enraizamiento de la minoría musulmana en rápido crecimiento.

La conclusión de la experta es que mientras los líderes enfrenten estos problemas con inteligencia y manejen la competición estratégica de India con China eficazmente “la población colmada de jóvenes de la India va a servir como ganancia al momento de satisfacer las ambiciones geopolíticas y contribuir al momento de proyectar el poder más allá de la periferia india y dentro de una región más amplia en Asia y el Pacífico.

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