El drama de la inmigración, en el Meeting de Rimini: “el provincialismo del miedo no vencerá”, afirma Matteo Renzi

¿De qué es ausencia esta ausencia, corazón, que de repente te llena? Este es el lema de la 36ª edición del Meeting de…

¿De qué es ausencia esta ausencia, corazón, que de repente te llena? Este es el lema de la 36ª edición del Meeting de Rimini, el encuentro interreligioso que organiza Comunión y Liberación y que se ha celebrado este año del 20 al 26 de este mes de agosto en Rimini, en la costa adriática.

En el encuentro han intervenido personalidades de reconocido prestigio, como el propio presidente de Comunión y Liberación, Julián Carrón; el presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, cardenal Jean-Louis Tauran; Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU; Matteo Renzi, primer ministro italiano; Pier Carlo Padoan, ministro italiano de Economía y Finanzas; Haïm Korsia, gran rabino de Francia; Azzedine Gaci, imán de la mezquita de Villeurbanne; o Roberto Vittori, astronauta de la Agencia Espacial Europea; entre otros muchos y variopintos personajes de renombre, como se puede veren el programa.

“Las religiones, parte de la solución”

En la apertura del Meeting de Rimini, que organiza desde 1980 Comunión y Liberación, se inició con una mesa redonda que llevaba por título: ‘Las religiones son parte de la solución, no el problema’, una frase del cardenal Jean-Louis Tauran, que participo en ese acto junto al gran rabino de Francia y el rector de la mezquita de Villeurbanne (Francia). Durante el acto se proyectó un vídeo-mensaje del Secretario General de la ONU.


Ban Ki-moon agradeció “que promuevan el diálogo, la reconciliación y la solidaridad entre personas de diferentes ámbitos, culturas, naciones y religiones”. El responsable de la ONU aseguró en su mensaje que cree irremisiblemente “en el poder de las personas, de los ideales y del corazón del hombre”.

En esta edición del Meeting de Rimini se ha reflexionado precisamente sobre el corazón del hombre, su deseo, su nostalgia; si bien existe el peligro de la negación de la naturaleza humana, de esta búsqueda de respuestas a las preguntas últimas que nos constituyen, la nostalgia de un bien que percibimos como ausente nos pone en el camino.

Durante el acto inaugural, el gran rabino de Francia trató de explicar hasta qué punto es enriquecedor el diálogo interreligioso: “El judaísmo afirma que no posee la verdad, sino que cada persona posee la suya, que se alimenta de la de los demás. Incluso en la Biblia vemos invitaciones a entender otros puntos de vista: los judíos deben entender a los egipcios, pueblo del que escapan pero que también les había acogido; el Señor no siempre condena a los idólatras, sino que salva sus acciones positivas… Si nuestra bondad no se abre al resto, ¿de qué sirve?”.

Por su parte, el imán de la mezquita de Villeurbanne partió de un firme rechazo a cualquier tipo de violencia, pero muy en especial a la ejercida en el nombre de la religión. Así, Gaci remarcó la necesidad de una vida en común incluso en una época marcada por la división.

“¿Es verdaderamente la religión una solución? El Corán afirma que hay una sola humanidad, un único género humano. El que tiene fe, se convierte en una presencia referencial de Dios y, por tanto, en un transmisor de paz. ‘Donde tú estés, Dios estará contigo’. Esta es la piedra fundamental a la que apelar para convivir”, ha dicho. Para hacer posible esta convivencia, ha explicado el imán, son necesarios tres factores: conocer al otro, respetarlo y enriquecerse de su mirada. “Este diálogo con el otro no implica un diluirse en él, sino conocerle para ahondar más en uno mismo, conocer sus certezas para confrontar las propias”, aseguró.


“El miedo no vencerá”

Sin embargo, una de las intervenciones que más expectación ha levantado en el Meeting de Rimini fue la que pronunció este martes, 26 de agosto, el primer ministro italiano, en la que cargó contra el populismo político que instrumentaliza la grave crisis humanitaria provocada por el gran alud de inmigrantes en aguas del Mediterráneo.

Matteo Renzi aseguró que “el provincialismo del miedo no vencerá”. “No cederemos al mensaje que quiere convertir Italia en una tierra del miedo", insistió durante su mensaje, en alusión inequívoca al líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, y a otros dirigentes que pretenden aprovechar la coyuntura para obtener rédito político.

“Nosotros podemos perder un par de votos, pero primero salvemos las vidas humanas y después nos preocupamos de cómo conseguir dar un futuro a esa gente. […] No es buenismo; es humanidad. Son siglos de civilización a los cuales no renuncio por un par de votos”, exclamó el jefe del Gobierno.

Renzi ya había preparado el terreno de sus comentarios sobre la crisis migratoria al poner énfasis en el error cometido por Europa, durante años, al no valorar lo suficiente la situación en el Mediterráneo y en los Balcanes. Acusó a la UE de ser “estrábica”, de haber mirado demasiado al este durante la ampliación a 28 miembros.

“El Mediterráneo, corazón de Europa”

El Mediterráneo no es la frontera, sino el corazón de Europa; debe ser el corazón del debate europeo”, añadió Renzi. Sin citar directamente a Hungría o a otros países que planean erigir barreras para contener la avalancha, el primer ministro previno frente a “la lógica del muro”, pues “los muros no te defienden, sino que te atrapan”.

Cabe recordar que el agravamiento de la situación este verano, con la ruta balcánica de los inmigrantes y refugiados siendo noticia día tras día, ha reabierto la discusión en Italia. El país transalpino ya no se siente casi solo en primera línea. Pero continúa siendo muy difícil asumir que Italia no sólo es muy activa en el salvamento en el mar, sino que tiene responsabilidad compartida en la acogida. Para los más extremistas, como Salvini, ni siquiera el salvamento está justificado, menos aún la permanencia temporal de estas personas.

De hecho, el diario Corriere della Sera afirmaba este martes que el drama migratorio tiene ya una “dimensión de crisis geopolítica” que no puede ignorarse y que, en este “asedio humano”, por ahora pacífico, resulta casi imposible distinguir entre refugiados de guerras y persecuciones e inmigrantes que huyen de la miseria.


“La llamada de Dios a Abrahán”

Otra de las sesiones que atrajo poderosamente la atención de los presentes fue el diálogo mantenido por Julián Carrón y Joseph Weiler, jurista y presidente del European University Institute, moderado por Monica Maggioni, la recién nombrada presidenta de la RAI, en torno a la figura de Abrahán y su relación con Dios.

Bajo el título ‘La elección de Abrahán y los desafíos del presente’, se arrancó de una pregunta significativa: la relación, la familiaridad que se estableció entre Abrahán y el Misterio, ¿se verifica en el tiempo?, ¿cómo encontrarnos con esa Presencia hoy?

La llamada de Dios a Abrahán es una triple revolución. En primer lugar, por la naturaleza de la conversación: la promesa, la alianza. Dios no le da una orden, sino que le hace una promesa, igualándose a su interlocutor. De hecho, cuando Dios dice a Abrahán que salga de su tierra, no le da una orden, le hace una propuesta, y Abrahán puede decidir”, explicó Weiler.

La segunda revolución supone un cambio de paradigma, y se produce cuando Dios se propone destruir Sodoma y Gomorra. “Dios no le ha dado ‘nada’ a Abrahán, no le ha dado una ética, no le ha dado un conjunto de normas, ni moral, ni conocimiento. Su sensibilidad ética está arraigada en su propio conocimiento, en su naturaleza”.

Y de ahí la tercera revolución, una “revolución copernicana”: “Abrahán considera injusta la destrucción de Sodoma y Gomorra. ¡Hasta este momento, el concepto de justicia coincidía siempre con la voluntad de Dios!”.

De la impotencia a la alianza

Si Dios interviene en la historia es para despertar el yo de Abrahán, el yo del hombre: para generar una humanidad que pueda darle una respuesta, que pueda responder al Misterio. ‘No soy cuando no estás’, dice un cantante italiano. Esto le sucede al hombre: si no hay un tú, no hay novedad, no hay alianza. Aunque Esquilo afirma que ningún mortal debe fomentar los pensamientos que van más allá de su condición mortal, Dios despierta en Abrahán el deseo de darle una respuesta”, señaló Carrón.

La posibilidad de Abrahán de ‘enfrentarse’ a Dios procede precisamente de que “su deseo había emergido ante la grandeza de la intervención de Dios, que había hecho renacer su yo”. Algo que sucede como consecuencia de un acontecimiento: la entrada del Misterio en la historia. “Porque antes había hombres, pero eran impotentes: necesitaban un tú para poder decir yo, para despertar la conciencia de sí mismos”.

“Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua”, proclama el salmo. Y Carrón se pregunta: “¿Qué provocación, qué atractivo debe recibir un hombre para poder entonar estas palabras?”.

Sin embargo, como señaló Maggioni, este atractivo debe mantenerse y verificarse en el tiempo, “debe construirse cada instante”.

Las intervenciones de los ponentes fueron intercalándose con la lectura de diferentes textos que apoyaban sus argumentos o que invitaban a la reflexión. “Tanto Scalfari como Rilke hablan de una reducción del yo. ¿Cómo es posible que después de emerger en la relación con Dios, se reduzca el yo en la historia? ‘El humanismo desciende y se convierte en torpeza y aburrimiento’, decía Arendt. Este es el fruto de la Edad Moderna: una pequeñez, una previsibilidad. No nos confrontamos con las grandes cosas, porque si nos falta la provocación, no tenemos la urgencia de responder”, recogió el sucesor de Luigi Giussani, fundador de Comunión y Liberación.

Despertar y regenerar el yo

Para actualizar la importancia de la llamada de Abrahán, Maggioni introdujo el atentado de Charlie Hebdo y la carta que Julián Carrón escribió en el Corriere della Sera al respecto. “Esta violencia, este vacío, es también un problema nuestro. ¿Qué podemos ofrecer que sea adecuado al deseo de cumplimiento del corazón del hombre? En Europa hemos entendido que solo a través de la libertad se alcanza la verdad”, aseguró.

Si no hay una respuesta satisfactoria, “la respuesta es la nada”, porque las meras contraposiciones ideológicas “no son capaces de despertar y regenerar el yo”. “¿Qué podemos ofrecer nosotros que sea más interesante que al adormecimiento, que el aburrimiento vital? No es un problema ético, de qué hacer, sino de despertar el deseo de que el hombre quiera actuar por sí mismo, libremente”.

Ambos ponentes coincidieron en la necesidad de “ganarnos de nuevo” el tesoro que hemos recibido, y de buscar la forma de “transmitir de forma atractiva la tradición recibida para que los demás puedan descubrirla como algo nuevo”, según Carrón. “¿Cómo hacerlo? Lo que hace falta no es la repetición verbal o cultural del anuncio, sino el testimonio: dar testimonio del encuentro con Cristo, encontrarnos con personas a las que la realidad les reclama más que todos los límites, más que todas las faltas. Ante algo así, el yo comienza de nuevo. No se requiere nada, solo que suceda. ¿Nosotros, cristianos, creemos todavía en la capacidad de la fe que hemos recibido de despertar un atractivo en aquellos con los que nos encontramos y en la fascinación vencedora de su belleza desarmada?”, concluyó.

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