El engaño del Canal, o cómo manipular el drama de los inmigrantes

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Forum Libertas

Todos los medios de comunicación nos enseñan imágenes y escriben reseñas sobre el nuevo foco de atención relacionado con la inmigración: el intento de los inmigrantes, sobre todo procedentes de África de cruzar en Canal de la Mancha por el túnel y así acceder al Reino Unido. Lo hacen con riesgo de sus vidas, escondidos en camiones, o en los techos de los ferrocarriles. Hay que decir en primer lugar que esto, por desgracia, no es una novedad, hace años que se produce, con mayor o menor intensidad, de la mismas manera que hace tiempo que existen tenues poblados de barracas en la parte francesa, que utilizan las personas que quieren inmigrar, y que esperan su ocasión en estos lugares. Su ubicación varía de acuerdo con los desmantelamientos periódicos que practica la policía francesa.

Esta práctica esta ya tan asentada, que las ONG, especialmente católicas, ha construido modestos servicios de asistencia, duchas, servicios sanitarios. ¿Entonces dónde está la novedad de este año? ¿Por qué esta repentina atención, cuando siguen cruzando a miles por el Mediterráneo con destino a Italia, o a Gracia, y muriendo a centenares? Podemos pensar que la respuesta es que en esta ocasión el paso es masivo, porque los medios de comunicación nos enseñan interminables colas de camiones esperando el control policial, que se habría acentuado. Anuncios del envió de más y más policías, imágenes reconstruyendo alambradas destinadas, no ya a frenar sino a dañar a quien quiera cruzarlas, porque están plagadas de cuchillas. Policías persiguiendo a inmigrantes con gases. Un panorama dantesco, inhumano. La situación es tan grave que los gobiernos de Francia y el Reino Unido han hecho una declaración conjunta, planteando algo que tiene bemoles que descubran ahora, cuando Grecia ya aloja a cien mil inmigrantes sin medios para atenderlos. Ahora, sobre todo Cameron, descubre que es un fenómeno que afecta a toda Europa.

Pero una vez contado todo esto la pregunta del millón es: y cuántos inmigrantes han cruzado el canal para instalarse en Inglaterra en esta temporada. La respuesta es esta: 150. Sí, solo 150, entonces, ¿cómo es posible tanto jaleo? La razón es política y los medios de comunicación juegan a ello. En realidad las largas colas y los costes de los retrasos del euro túnel no son debidos a los inmigrantes, sino a la huelga total de los trabajadores de los ferris que transportan pasajeros y mercancías por mar, y que hace días que dura, acompañados por los cortes en las carreteras aledañas que los huelguistas practican. Sin transporte marítimo, y con carretera donde se circula con dificultad, el tráfico se ha colapsado, y el túnel palia pero ni mucho menos resuelve, la falta de transporte marítimo. Lo que sucede es que situando en un segundo plano la huelga, atribuyendo el colapso a los inmigrantes, se consigue situar en el primer plano la alarma y propiciar soluciones duras para un problema humano. Los inmigrantes forman parte de un juego político para alarmar, en el que el Reino Unido y el primer ministro francés Valls juegan fuerte cara al electorado.

La iglesia ya ha alzado su voz sobre esta situación impresentable, pero hoy por hoy está sola. Se nota a faltar las voces de los defensores profesionales de los Derechos Humanos, que con tanta facilidad se mueven por otros temas y otros lares, y que además tienen su sede central en uno de los epicentros, Londres. Claro que es posible que estén de vacaciones.

Todo esto es un inmenso desastre, una gran hipocresía, que por muy buena voluntad que le pongas no encuentras por dónde cogerla. Ya va siendo hora que los cristianos además de dedicarnos a tapar las inmensas grietas de una nave que otros han diseñado y dirigen, nos preguntemos con eficacia, sino va siendo hora que tapemos menos agujeros y nos aboquemos a rehacer la nave y su rumbo, en nombre de la humanidad de la vida.

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