El Estatut no es Cataluña

El NO de ERC ha tenido la virtud de desacomplejar a más de uno. Si antes optar abiertamente por el NO era sinónimo de ser del PP, el NO de ERC ha serv…

Forum Libertas

El NO de ERC ha tenido la virtud de desacomplejar a más de uno. Si antes optar abiertamente por el NO era sinónimo de ser del PP, el NO de ERC ha servido para ampliar el abanico de opositores y, sobretodo, para que mucha gente empiece a razonar en términos más objetivos, empezando por el Consejero de Justicia de la Generalitat, Josep M. Vallès, destacado dirigente de la organización de apoyo a Maragall “Ciutadans pel Canvi”, aliada con el partido socialista pero orgánicamente independiente de él.

Una de las tesis que está emergiendo en medios de comunicación proclives al Estatuto es la de que no se puede confundir este proyecto de ley con Cataluña. Esta obviedad habría sido herejía pocos días atrás. Este razonamiento plantea que el actual Estatuto si bien representa mejoras en aspectos concretos en relación al vigente, posee dos graves inconvenientes que lo invalidan. Uno es que no resuelve ninguna de las grandes cuestiones pendientes que tiene la sociedad catalana a juicio de estos sectores. Dos , que de aprobarse se bloqueará durante 15, 20 o más años la resolución de estos problemas que atenazan según ellos el desarrollo económico y político de Cataluña. Este ser í a el enfoque por el lado mas nacionalist a que vendr í a a sumarse la critica que desde otra perspectiva hace el PP y , a la que desde los sectores crisitianos , especialmente la plataforma del Pacte per la Vida i E -Cristians , se hace en razon del Titulo I de Derechos, Debres y Principios

Una variante de este discurso desde filas más templadas en cuanto a su catalanismo , es el decir que los avances que se pueden conseguir son en muchos casos enmarañados, de difícil aplicación, cuando no inciertos –como sucede con el redactado de todo lo referido a la financiación- y que su aplicación ser á lenta y conflictiva,c on el agravante de que como contrapartida de esta incertidumbre cara al futuro se ha producido un hecho concreto que la pérdida de prestigio de Cataluña en el contexto español.

En cualquier caso existe una línea de fondo común: la de ver el Estatuto como el parto de los montes, o si se quiere, como una victoria pírrica.

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