El fantasma de la inmigración en Europa y las cuchillas en la valla de Melilla

Un fantasma sin existencia real, al que se ha dado en llamar inmigración, recorre Europa. El miedo a este monstruo que no es tal está da…

Forum Libertas

Un fantasma sin existencia real, al que se ha dado en llamar inmigración, recorre Europa. El miedo a este monstruo que no es tal está dando lugar a furiosas reacciones, y esto explica en parte el crecimiento de movimientos populistas, aunque cabe reconocer que la crisis económica también tiene que ver en esta cuestión.

Ante esta situación, gobiernos de derechas y de izquierdas adoptan medidas extremas contra los inmigrantes, unas medidas que desde la perspectiva cristiana son impresentables. En ese sentido, se lleva la palma la Francia teóricamente progresista de Hollande y de su ministro de Interior, el masón Manuel Valls. La supuesta patria de los derechos del hombre se dedica a practicar la caza del inmigrante en razón de su etnia, como se ha demostrado recientemente en el caso de Leonarda Dibrani, la estudiante gitana de origen kosovar de 15 años deportada a Kosovo.

Que la inmigración es un fantasma inventado lo dicen las estadísticas. En la Unión Europea, la población extranjera no comunitaria es de solo el 4,1%. Si descontamos Letonia y Estonia, que tienen unos fuertes contingentes de población rusa que se instaló en tiempos de la URSS y que ahora se contabiliza como no comunitaria, los países que tienen un peso mayor son Grecia, con el 7,3%, y España, con el 6,9%. En Grecia existe una fuerte reacción xenófoba. En España, afortunadamente, no.

Sin embargo, el Gobierno español ha adoptado una medida de vergüenza: ha vuelto a instalar en las vallas que rodean Melilla las llamadas concertinas, una especie de cuchillas que se entremezclan en las alambradas. Estas cuchillas provocan heridas en ocasiones muy graves a quienes intentan superar la valla. Hay que recordar que este sistema ya fue probado en el año 2005 por el Gobierno socialista y las concertinas se retiraron dos años después.

Pues bien, ahora el Ejecutivo de Rajoy las ha vuelto a introducir y esto constituye una vergüenza porque revela una actitud y unas políticas para solucionar el problema profundamente inhumanas. El argumento de que tan dañina puede ser para el inmigrante la concertina como que se caiga de la valla es simplemente perverso. La valla no está allí para dañar sino para proteger, y las cuchillas simplemente dañan. El delegado del Gobierno en aquella ciudad autónoma, Abdelmalik El Barkani, no puede utilizar argumentos tan absurdos para intentar defender lo indefendible.

El uso de esta valla con cuchillas se ha implantado en un tercio de la misma, posiblemente como prueba piloto, porque de lo contrario el uso no tendría sentido. En cualquier caso, parece evidente que ante el riesgo los inmigrantes optarán por otras entradas.

Ante toda esta situación, e-Cristians quiere manifestar su enérgica protesta por la decisión adoptada por el Gobierno del PP. No estamos defendiendo el buenismo o que ese deje entrar a cualquier persona. Lo que estamos diciendo es algo que todo cristiano debe comprender sin necesidad de un particular esfuerzo: no todo medio para impedir la inmigración ilegal es válido o bueno. Esta es la cuestión, y es tan vieja como nuestra civilización: el fin nunca puede justificar los medios.

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