El fracaso escolar y la formación de nuestros ciudadanos

Los informes PISA del 2003, 2006 y 2009 nos anuncian que el fracaso escolar en España está por encima de la media europea de los pa&iacu…

Los informes PISA del 2003, 2006 y 2009 nos anuncian que el fracaso escolar en España está por encima de la media europea de los países de la OCDE. La OCDE es una organización de cooperación internacional, compuesta por más de treinta Estados, cuyo objetivo es coordinar sus políticas económicas y sociales. La OCDE agrupa a los países más avanzados y desarrollados del planeta, estos países miembros son los que proporcionan al mundo el 70% del mercado. Pues bien, si no ponemos atención a estos desajustes en nuestro sistema educativo, la estructura de nuestro país se derrumba por completo y ya estamos observando el inicio de esta catástrofe.

Según estadísticas, el fracaso escolar afecta en España casi el 15% de los estudiantes de Primaria y al 30% de los de Secundaria. Más del 30% de los jóvenes españoles entre 18 y 24 años ha abandonado sus estudios sin finalizar la enseñanza secundaria. La media europea se sitúa en el 14,4% y el objetivo político de la UE es reducir ese porcentaje al 10% en el 2020. España se ha comprometido a reducir la tasa de abandono escolar temprano al 15% en 2020, pero el ministro José Ignacio Wert ha admitido que será un objetivo “extremadamente difícil” de cumplir.

Nuestros gobernantes deben tomarse muy en serio que este fracaso educativo no solo concierne al educando, sino al ambiente educativo, a la familia y a la sociedad. Un país sin formación y sin cultura está condenado al progreso y al desarrollo del mismo. Comparemos, desde un punto de vista práctico y apoyándonos en estudios recientes, el motivo del fracaso escolar en nuestro sistema educativo.

El fracaso escolar depende de varios factores:

1. La atención. Los niños en la actualidad padecen, en gran porcentaje, déficit de atención motivado por el excesivo uso de los medios audiovisuales: televisión, videojuegos ordenadores, móviles etc… Este porcentaje de chavales precisa de una metodología diferente en la evaluación, y por lo tanto una adaptación metodológica.

2. El esfuerzo. La escasez de formación en valores, en el núcleo familiar y en el ambiente social, ha hecho que todo se consiga sin esfuerzo y sin perspectivas de un deseo de futuro. Todo trabajo requiere constancia, método y voluntad, si no lo hay difícilmente se puede conseguir ese fin, el aprendizaje.

3. Diecisiete Comunidades Autónomas con diferentes planes de estudios. Ha favorecido que en nuestro sistema educativo, no globalizado en su estructura, sino independiente, aparezcan grandes diferencias por zonas geográficas y un nivel ínfimo en comparación con el resto de los países de nuestro entorno.

4. La burbuja inmobiliaria. El aumento del abandono escolar en España y el elevado porcentaje de jóvenes españoles (más del 14%) que ni estudian, ni trabajan, ni siguen cursos de formación. Estos jóvenes abandonaron sus estudios atraídos por la demanda de empleos de baja cualificación en sectores como la construcción. Pero la crisis hizo que se quedaran sin empleo y ahora no saben a donde ir.

5. Problemas médicos. Problemas endocrinológicos, neurológicos, psiquiátricos…, trastornos depresivos, de ansiedad, de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y dificultades específicas del aprendizaje, están en la base del fracaso escolar.

6. Problemas ambientales. Los medios de comunicación no han servido para facilitar la cultura a los ciudadanos de una forma coherente. Ha interesado más lo que da dinero a corto plazo que el pensar en el futuro. Se deben expandir los conocimientos, el apego a lo ilustrado y científico, y el rechazo a todo lo chabacano y soez, que hasta ahora ha sido lo que ha predominado en gran parte de nuestros medios.

Enumerados estos factores, debemos exigir que nuestros gobernantes tomen conciencia de la educación de nuestros jóvenes, futuro cercano y avance de una nación. Un país culto es un país libre sin ataduras. Si somos verdaderamente libres y cultos nuestros gobernantes también lo serán y desaparecerán todas las corruptelas e intereses de algunos personajes sin escrúpulo que han hecho de la política el medio de hacerse ricos.

Hay que hacer un pacto de Estado conjunto y duradero entre todas las fuerzas políticas, estableciendo puntos clave, para que los objetivos que se marquen se cumplan y no se cambien por la entrada de otro gobierno. Nuestra economía y nuestro desarrollo dependen de la formación de nuestros ciudadanos.

Este nuevo ministro de educación, señor Wert, ha defendido en la UE “la potenciación de una Formación Profesional orientada a la mejor empleabilidad de nuestros jóvenes” y ha precisado que la reforma de la FP seguirá el “sistema dual alemán” por tratarse del sistema que “mejor éxito” ha cosechado en toda Europa, al combinar prácticas en empresas con la formación en el aula. Yo me pregunto, ¿esto es novedoso? De siempre en nuestros sistemas educativos anteriores se potenció la formación profesional y existía un tejido social cualificado de profesiones diversas. De la noche a la mañana desapareció por intereses varios. ¿Todo lo que estamos padeciendo no se pudo solucionar antes? Ahora copiamos de los alemanes, es triste, verdaderamente así nos ha ido.

Pues, como el rectificar es de sabios, pongámonos todos a trabajar con ahínco para que las nuevas generaciones estén capacitadas, que todos nuestros jóvenes se desarrollen de igual forma, incentivemos a las familias y a los profesores para que los educandos tomen conciencia del valor de la cultura y de la formación. Hagamos que nuestros medios de comunicación expandan el amor al teatro, al cine, a la música, a la lectura, a la investigación y de esta manera nuestra sociedad será más libre, más culta y sobre todo tendremos trabajo.

Por último, he de decir que se me rompe el alma al contemplar como se nos van más de trescientos mil jóvenes preparados y formados a otros países, porque aquí no hay nada que hacer. Meditemos y actuemos cuanto antes.

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