El gasto militar mundial marca un récord histórico

Es gracias a la recuperación económica y las incógnitas geopolíticas. Es la cifra más alta desde el final de la guerra fría.

El gasto militar mundial marcó en el 2017 un récord histórico: 1,73 billones de dólares, un 1,1% más respecto al año anterior, según los datos recopilados por Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI). Es la cifra más alta desde el final de la guerra fría.

“En la medida en que hay un mayor crecimiento de las economías, hay más recursos para que los estados destinen más partidas a la defensa”, reconoce a este diario el investigador del Sipri Nan Tian. Este repunte se produce después de un estancamiento entre los años 2012-2016. En el conjunto, el gasto militar supone el 2,2% del PIB mundial (la OTAN recomienda a sus miembros que sea el 2%), el equivalente de 230 dólares por persona. En términos relativos, estamos todavía lejos del 3,3% que se marcó en 1992, en pleno colapso del sistema comunista.

Hay tres países que por sí solos ya representan más de la mitad del total: EE.UU., China y Arabia Saudí. Curiosamente ninguno de estos estados está formalmente en guerra con nadie, aunque tengan misiones sobre el terreno en otros países. En Europa, el gasto militar registró un retroceso del 2,2% en el último año.

“Podemos decir que, la tendencia es un progresivo desplazamiento del gasto desde el Atlántico Norte y Occidente hacia Asia”, indica Tian. Las tensiones generadas en Corea del Norte han causado un escalada “sustancial” del gasto en los países de la región. En cuanto a Oriente Medio, la situación en Siria, Irán, Yemen y Palestina constituye un foco de incertidumbre casi permanente. “Los países justifican estos incrementos por razones de seguridad. Pero los estados invierten dinero en Defensa también por prestigio y como medida para ejercer una mayor influencia”, destaca este experto.

China, en este sentido, es la gran historia militar de este siglo. En el año 2000 su gasto en este apartado sólo era el 3,1% del total mundial. Hoy ya es el 13%. Bien es cierto que Estados Unidos mantiene su hegemonía, con el 35 % total y una inversión que supera a la de los siete siguientes países combinados, a pesar de que los 610.000 millones de dólares gastados el año pasado representan una cantidad similar a la del 2016.

Pero ya se percibe el efecto Trump: “La tendencia descendente en el gasto militar estadounidense iniciada en el 2010 ha finalizado. Está previsto que el gasto en el 2018 crezca de forma significativa para respaldar los aumentos en personal militar y la modernización de armas convencionales y nucleares”, apunta el informe.

Jan Eliasson, el presidente de Sipri, aseguró que este aumento de los gastos militares “es un motivo de seria preocupación, porque perjudica a la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos alrededor del mundo”. Es verdad que parte de este dinero se destina a una parte administrativa, desde salarios hasta remuneraciones, pero hay otra directamente relacionada con la industria armamentística. “Cada vez que se invierte dinero en seguridad militar, se desvía de otros capítulos, como la seguridad social, o la educación. Hay un nivel por encima del cual es difícil de justificar, si un Estado no está bajo amenaza o involucrado en misiones concretas”, recuerda Tian.

“No consta que el gasto militar sea un gasto cíclico. De hecho, está creciendo de forma constante, a niveles absolutamente desmesurados, cuando según la campaña del International Peace Bureau debería reducirse un 10% en todo el mundo”, señala el académico e investigador del Centro Delás de Estudios para la Paz, Pere Brunet.

Este organismo, al comentar los datos de Sipri, asegura que este año, en pleno debate sobre el dinero a los pensionistas, el gasto militar real en España aumentará un 6,87%. “Se incrementa porque es un negocio, del que se benefician varias empresas y corporaciones. El Gobierno ya admitió que era una inversión segura. Pero el país tiene otros graves problemas que resolver. Personalmente, este aumento me produce absoluta vergüenza” , admite Brunet.

 

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One comment

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    La Industria del Armamento puede ser ruinosa para una nación o ser fuente de riqueza. Depende de si se importan o si se exportan esas armas o municiones. China fabrica “incontables” millones de armas y proyectiles, que suministra a todos los países que le compran … y le pagan con prímeras materias, necesarias para sus fabricados. No consume. Sus ejércitos solo las exhiben en sus desfiles.
    Estados Unidos fabrica y consume. Crea puestos de trabajo y se endeuda. Regalando artilugios, en su afán de control del mundo.
    Las fábricas de armas españolas, siguen fabricando, año tras año. Una pequeña parte para consumo propio (Ejército, Policía o Guardia Civil). El destino de las exportaciones, desde hace 70 años, es un “Secreto de Estado”, con ventas a unas “empresas fantasmagóricas secretas, traficantes de armas”, que las suministran a Camboya, Guinea, Somalia, Bolivia, Venezuela, Yemen, Etc. El Gobierno de España dice ignorar esos destinos…. ni declara beneficios por esas ventas.
    Las noticias que se publican en los medios… poco tienen que ver con la realidad.

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