El gigante Ganfal y el caballero oscuro, de Julio César Romano Blázquez

El gigante Ganfal y el caballero oscuro es una historia de gigantes, dragones, grifos, caballeros y pequeñas damiselas (por cierto, en realidad…

El gigante Ganfal y el caballero oscuro es una historia de gigantes, dragones, grifos, caballeros y pequeñas damiselas (por cierto, en realidad se trata de una “precuela” de una obra ya publicada por el mismo autor, El pozo de los mil truenos, pero que no es necesario haberla leído para poder disfrutar de ésta). Todo muy previsible, dirán algunos, a quién se le ocurre venirnos con historias de caballeros, gigantes y dragones a estas alturas, preguntarán otros; pero lo sorprendente es que, si toman entre sus manos el libro y lo leen sin prejuicios, pasarán un muy buen rato, porque, aunque algunos escépticos lo nieguen, el resultado que se consigue con esos ingredientes y un escritor apañadito funciona. Sí, funciona, y muy bien.

En este Gigante Ganfal los ecos son obvios: desde El Hobbit de Tolkien, hasta los clásicos de la caballería romántica como Ivanhoe o la introducción de la figura del usurpador, como en Robin Hood (por cierto, que las flechas vuelan sin cesar en las numerosas escaramuzas que jalonan la historia). Aquí lo importante no es ser original, sino de, a partir de unos materiales que pertenecen al acervo de la literatura universal y que, por ello, han más que demostrado su validez, articular una historia que entretenga y sea coherente.
El libro se lee con agrado, en una sucesión de capítulos muy cortos, llenos de acción y de nuevos elementos que van configurando la trama (no hay ninguna gran sorpresa, pero las novedades se van dosificando con tino y mantienen en todo momento la atención del lector). La acción prevalece sobre la reflexión; el lector no encontrará aquí grandes personajes ni reflexiones psicológicas, sino que se verá enredado en una trama, que en realidad es una huida que se transforma en ataque, donde se suceden los momentos críticos y las batallas a muerte. El argumento, sin ser plano, es lo suficientemente sencillo, y el lenguaje, sin renunciar a algunas palabras menos comunes, lo suficientemente básico, como para que estemos ante un libro recomendable para lectores no muy avanzados, de entre 8 y 10 años.
En el lado negativo podemos señalar algunas concesiones políticamente correctas, que no afectan a la credibilidad del libro, pero que no le aportan absolutamente nada: como el comentario de que el gigante bueno es vegetariano (aunque luego parece que se zampa el ciervo cazado por el caballero Azul), lo inverosímil de un gigante preocupado por no pisar las plantas o la insistencia en que los buenos son diferentes, un poco al estilo del patito feo. Estos pequeños, en mi opinión, deslices, contrastan con el realismo de unas batallas en las que hay muertos de verdad (y en la última en una proporción altísima) y de un caballero Azul que sufre una transformación que resulta creíble, ejemplar y que es de los elementos más conseguidos de esta obra. Por último un consejo para el editor: revise los signos de puntuación, especialmente en los numerosos diálogos, pues a veces se cuelan errores; nada grave pero en contadas ocasiones un poco molesto.
En definitiva, estamos ante una obra que, sin pretensiones de originalidad, está bien resuelta y será leída por agrado por lectores no muy experimentados. Un buen trabajo de artesanía que nos recuerda que los grandes temas siguen vigentes.
Julio César Romano Blázquez
El gigante Ganfal y el caballero oscuro
Homo Legens
190 páginas
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