El Gobierno de Mariano Rajoy

El perfil de los nuevos ministros que configuran el Gobierno de Mariano Rajoy acredita unas características globales de experiencia, solidez de…

Forum Libertas

El perfil de los nuevos ministros que configuran el Gobierno de Mariano Rajoy acredita unas características globales de experiencia, solidez de conocimientos y fiabilidad en su actuación. Los curriculums sirven para esto, para una evaluación previa. Después, la tarea del día a día ha de demostrar que el pasado se confirma en la acción del presente. Pero, mientras tanto, el juicio sólo puede venir de la mano de lo que han hecho y, en este sentido, su calidad es incuestionable desde el punto de vista profesional y político. Puede haber dudas en cuánto algún ministerio. El de Industria, posiblemente, sea uno de los que puedan presentar más interrogantes iniciales, y posiblemente también el de Ocupación, antes Trabajo y Seguridad Social. Ayudan a las dudas la naturaleza de personas menos conocidas, menos rodadas, como José Manuel Soria y Fátima Báñez, las que están a cargo de estas responsabilidades.

La figura de Jorge Fernández Díaz en Interior es una garantía de eficacia, tranquilidad y capacidad de diálogo, que son tres de las características a las que se debe añadir una experiencia política, seguramente, junto con Rajoy, la más completa de todos los miembros del nuevo Gobierno. De entrada, ha recibido críticas por parte de la oposición, creemos que las que se han pronunciado tienen una escasa entidad, resultan improvisadas y realizadas a golpe de fotografía. La idea de que la oposición ha de criticar siempre al Gobierno es realmente fatigosa, seguramente habrían dado mucho más juego unas declaraciones más expectantes o el reconocimiento de las buenas vibraciones de algunos de los nuevos ministros.

Básicamente se han producido dos tipos de crítica, la del perfil neoliberal y la de la falta de mujeres. La del perfil neoliberal va dirigida básicamente al ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, aunque el que va a manejar la fiscalidad, que es un tema clave dónde se manifiesta o no el neoliberalismo, es Cristóbal Montoro y éste es un economista del Partido Popular con ligeros ribetes de pensamiento que, para entendernos, podríamos llamarlo de economía social de mercado o que otros prefieren denominarlo de contenido socialdemócrata: Evidentemente Montoro es un liberal, pero no es un liberal de ideología radical. A Luis de Guindos, que ha sido presidente para España y Portugal de Lehman Brothers, se intenta colocarlo como el “hombre de las finanzas en el Gobierno”. Pensamos que esto, al margen del titular fácil, es un error de apreciación importante, ya que de Guindos ha escrito muchísimo, a lo largo de meses y meses, como para no saber cómo enfoca la crisis. Y si, evidentemente, es partidario de reducir el gasto público, cómo forma parte de la hoja de ruta de todo el mundo, también hay que decir que se ha pronunciado en diversas ocasiones a favor de factores que reactiven la actividad económica, y ha manifestado una gran preocupación por la productividad, que es incuestionablemente el cuello de botella de España. Por lo tanto, es evidente, que es un Gobierno de centro derecha, pero acusarlo, a partir de ahí, de lo que se entiende habitualmente por neoliberalismo está de momento fuera de lugar.

El tema de la mujer, por el hecho de que no exista la paridad, al que se ha referido, por ejemplo, el secretario de Organización del PSOE, Marcelino Iglesias, es un error. Un grave de error de apreciación, porque la paridad, cuándo además se revierte de pompa igualitarista, llega a ser incluso contraproducente, digámoslo claro, nefasta, si las mujeres que ocupan el lugar se revelan como perfectamente incapaces. Si se nombran mujeres y al tiempo que se hace no se desarrolla un discurso ideológico brutal sobre este tema, pues se la juzgará igual que a cualquier ministro, por lo que haga, y será absolutamente accidental si se trata de hombre o mujer. Pero, si como hace el PSOE, cada vez que se nombran ministras se proclama a los cuatro vientos que se hace porque son mujeres, entonces, si éstas fracasan, se está diciendo que las mujeres han fracasado, lo cual es un error por partida doble, un gran error. Porque, vamos a ver, ¿qué apología a favor de la mujer han podido hacer en su cargo Leyre Pajín, de tan infausto recuerdo o Bibiana Aído, desaparecida en combate y correctamente enchufada en Naciones Unidas? O el resto de mujeres que han pasado por el Gobierno y que lo más piadoso que se puede hacer con su actividad es olvidarla, con una sola excepción, la de María Teresa Fernández de la Vega, que sí demostró tener las capacidades que se requieren para ocupar tan alta responsabilidad.

La propia Carmen Chacón, que posee un grado de autosatisfacción que se lo pisa, fue una pésima Ministra de la Vivienda, la responsable nominal de la burbuja inmobiliaria y que, con sus diagnósticos del ‘aterrizaje suave’ del sector, contribuyó a crear la idea, de la que ahora reniega, de que la crisis no existía. Su tarea en Defensa ha sido mucho más discreta desde el punto de vista de los resultados, es decir, menos mala, pero solamente por el hecho de que su margen de maniobra era lo suficientemente pequeño como para que no pudiera cometer un exceso de errores.

Rajoy ha nombrado a cuatro mujeres. La primera característica es que a nadie se le ocurre pensar que sea para cubrir una determinada cuota. Todas ellas vienen determinadas por una trayectoria previa, y si lo hacen bien esto sí servirá para demostrar algo muy importante, que sin necesidad de proclamar ideologías que acaban en desastre la preparación de una persona, sea hombre o mujer, es la característica que define después su resultado, que el hecho de ser hombre o de ser mujer no garantiza nada a priori, y que el contar con experiencia y buena formación sí que constituye una premisa previa que augura un buen cumplimiento del cargo.

Hazte socio

También te puede gustar