El Gobierno quiere introducir el homosexualismo político a través de “educación para la ciudadanía”

La ministra española de Educación, María Jesús San Segundo, presentó este miércoles a las comunidades autónomas el proyecto gubernamental de reforma e…

Forum Libertas

La ministra española de Educación, María Jesús San Segundo, presentó este miércoles a las comunidades autónomas el proyecto gubernamental de reforma educativa. Entre otras novedades, el nuevo texto introduce la educación en valores como gran concepto englobado dentro de la nueva asignatura denominada Educación para la Ciudadanía. Bajo este epígrafe, el ejecutivo pretende incluir, en los dos ciclos de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), contenidos sobre ética personal y social, derechos y libertades de los regímenes democráticos, la igualdad de género, la tolerancia y la aceptación de las minorías, entre otras cuestiones. Pero más allá de los nombres, la materia servirá para introducir el homosexualismo político a través de unos temas con los que fácilmente se identifican los alumnos que entran en la adolescencia, fuertemente influidos por una mentalidad dominante en la que cuenta, por encima de todo, lo políticamente correcto.

La nueva materia de Educación para la Ciudadanía ya estaba contemplada en el documento para el debate sobre la reforma presentado por la ministra el pasado 27 de septiembre. Por tanto, en este caso, se mantienen las posiciones de partida. Fuentes gubernamentales insisten ahora en la idea de que no se trata de adoctrinar, aunque las principales críticas de la comunidad educativa a este punto han seguido precisamente esta línea. Muchos colectivos han acusado al Gobierno de resucitar en España la conocida “Formación del Espíritu Nacional” que se impartía y se imponía en tiempos de Franco. Entonces, como ahora, el Ministrrio partía del error de creer que la ciudadanía se forma a través de una asignatura.

Con el nuevo marco legal español, la Generalitat tendrá muchas más facilidades para aplicar en Cataluña el contenido de una proposición no de ley que ya fue aprobada el 20 de febrero de 2003 y en la que se instaba al Gobierno autonómico, entonces todavía gobernado por Convergència i Unió, a establecer la obligatoriedad de dar a conocer la homosexualidad en las escuelas. Gracias a un pacto entre CIU y el PSC, aquella iniciativa salió adelante con el apoyo de todos los grupos y la abstención del Partido Popular (PP). Entre otros planteamientos, se pide a la Generalitat que introduzca en los currículums escolares “el conocimiento de la diversidad de orientaciones sexuales” y “su consideración desde el respeto y la solidaridad”. También plantea que el material didáctico desde infantil hasta la universidad contemple esa diversidad sexual como “un requisito exigible para su homologación por parte del Departamento de Enseñanza”. Paralelamente, se exige “garantizar la existencia de todas las opciones sexuales en el material de las bibliotecas y de los centros escolares, para acelerar la normalización de la opinión ciudadana ante el hecho homosexual”.

Religión, Educación Infantil y suspensos

Por otro lado, la asignatura de religión confesional (católica, islámica, judía y evangélica) queda regulada como una materia de oferta obligatoria para los centros y de libre elección para los padres. A diferencia de lo que pedía el Consejo Escolar en su reciente informe, en el que pedía romper los Acuerdos Iglesia-Estado de 1979 tras una votación ajustada que decidió la presidenta, Marta Mata, el Gobierno mantiene para la religión la condición de asignatura evaluable, aunque no computará para becas ni para nota media de cara a la selectividad. Además, sigue sin quedar definida la alternativa.

En la actual reforma, que dejaría atrás a la Ley de Calidad (LOCE) elaborada por el último Gobierno de José María Aznar, Educación prevé ofrecer plazas suficientes y gratuitas para el ciclo de Educación Infantil En cuanto a la ESO, se suprimen definitivamente los itinerarios y se propone que los alumnos puedan repetir un máximo de dos veces por etapa, aunque se deja en manos del profesor la decisión sobre si un alumno pasa o no de curso cuando suspende 4 asignaturas o más. El Ministerio, por otro lado, plantea revisar el régimen actual sobre enseñanza concertada, mediante un endurecimiento de las condiciones actuales y un aumento de los controles antes de firmar nuevos conciertos. Finalmente, cabe destacar que se suprime la reválida y se mantiene la selectividad preuniversitaria, aunque tendrá otro nombre.

Enlace relacionado

Hazte socio

También te puede gustar