El grito de África: 12 millones de huérfanos a causa del SIDA

En el Día Internacional del Niño Africano que se celebra este jueves, 16 de junio, un grito desgarrador dirigido a la comunidad internacional se alza …

En el Día Internacional del Niño Africano que se celebra este jueves, 16 de junio, un grito desgarrador dirigido a la comunidad internacional se alza desde lo más profundo del África subsahariana: Alrededor de 12 millones de niños y niñas son huérfanos en el continente africano a causa del SIDA.

Así lo confirman los datos de UNICEF, en los que también se calcula que, en los próximos seis años, la cifra de menores que perderán a sus padres por los efectos del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) podría superar los 18 millones. Ante estas escalofriantes cifras, Occidente no acaba de reaccionar con la aplicación de soluciones prácticas.

 

Muchos países africanos gravemente afectados por esta crisis carecen de un sistema nacional que haga frente a las necesidades de los niños y niñas huérfanos. Al mismo tiempo, el continuo fracaso para responder a la crisis de orfandad tendrá graves implicaciones no sólo para los propios niños y niñas sino también para sus comunidades y naciones.

 

Asimismo, tal como indicábamos en un anterior artículo publicado el pasado 4 de marzo, más de 80 millones de personas podrían morir a causa del SIDA en los próximos 20 años, según un informe de las Naciones Unidas. En el mismo estudio se cifraba en 11 millones el número de huérfanos a causa del letal virus, con lo que, estadísticamente, un millón más de niños se han quedado sin padre y madre en unos 3 meses por esta causa.

 

Consecuencias para niños y familias

 

La pérdida de un padre o una madre implica mucho más que la desaparición de la persona que cuida del niño o niña. Afecta a todos los aspectos de la vida de los menores: su bienestar emocional, su seguridad física, su desarrollo mental y su salud. Les priva del derecho a vivir en un entorno familiar. Implica también la pérdida de una parte de la red de seguridad que les protege contra la violencia, el abuso, la explotación, la estigmatización y la discriminación, factores que contribuyen a aislarles en un momento en el que necesitan el mayor cuidado y apoyo posibles. En los casos más graves, los niños y niñas pueden acabar convirtiéndose en “niños de la calle”.

 

El derecho de los pequeños a recibir educación también peligra cuando los progenitores se enferman de SIDA o mueren a causa de la enfermedad. En muchas ocasiones, los niños y niñas tienen que abandonar la escuela para asumir funciones adultas como mantener al resto de la familia. También ocurre lo mismo con el derecho al descanso o al juego. Además, el SIDA agrava la pobreza, aumentando el peligro que corren los pequeños de realizar trabajos peligrosos y ser víctimas de la explotación.

 

Los más afectados y menos financiados

 

Ante esta preocupante situación, la falta de fondos por parte de la comunidad internacional para paliar los efectos del SIDA en África llaman a la reflexión. Los seis países africanos con emergencias casi permanentes y que tienen menos financiación son: Angola (que no ha recibido nada más que el 14 por ciento de la financiación solicitada), Liberia (18 por ciento), Burundi (19 por ciento), Guinea (20 por ciento), Eritrea (24 por ciento) y Etiopía (32 por ciento).

 

“La falta de fondos afecta en mayor medida a los países que se están recuperando o están en medio de un conflicto civil. Ninguno de estos países está en las primeras páginas de los periódicos, pero sus situaciones son muy graves y requieren atención urgente. En cada uno de estas regiones, las mujeres, los niños y niñas son los que sufren primero y durante más tiempo”, denuncia Dan Toole, director de Programas de Emergencia de UNICEF.

 

Angola: A pesar de su gran riqueza de recursos naturales, continúa sufriendo las consecuencias de una guerra de civil que dura ya 27 años. El país tiene la tercera peor tasa de mortalidad infantil en el mundo, casi una tercera parte de los niños y niñas del país están desnutridos y la mitad de la población no tiene acceso a agua potable. El reciente brote del mortal virus de Marburg no ha hecho más que agravar las dificultades del país. Las inversiones a largo plazo son necesarias para sacar al país de su extrema pobreza.

 

Liberia: Se esfuerza por recuperarse de un conflicto civil que ha durado 15 años y que terminó en 2003. Un análisis de UNICEF sobre la financiación de esta emergencia durante los cinco últimos años concluyó que Liberia nunca ha alcanzado ni siquiera el 50 por ciento de los fondos solicitados. En los dos últimos años se han desmovilizado unos 40.000 niños soldados, pero hay un déficit permanente de fondos para reintegrarlos en la sociedad. La necesidad más acuciante son los fondos para la educación. A causa del conflicto, medio millón de niños y niñas han perdido varios cursos. Los programas de aprendizaje acelerado son su mejor esperanza para tener un futuro digno.

 

Burundi: A pesar de las negociaciones de paz, los combates esporádicos continúan. La vulneración de los derechos de los niños y niñas es constante. Ocho años de conflicto han producido el reclutamiento continuo de niños soldado. La desnutrición infantil se manifiesta en el 50 por ciento de los pequeños. Sólo la mitad de la infancia del país se matricula en la escuela.

Guinea: Sufre los efectos de los conflictos armados de los países vecinos. Las guerras en Costa de Marfil, Liberia y Sierra Leona han desbordado el país, que ha acogido a los refugiados, forzados a huir de sus hogares para vivir en los campos para desplazados.

 

Eritrea: Ha sufrido cinco años de sequía y de malas cosechas. En estos momentos, 2,3 millones de personas, de las cuales 300.000 son mujeres embarazadas y niños, necesitan alimentos. “Los desastres naturales tienden a ser mejor financiados que los países minados por largos conflictos civiles, aunque la excepción a esta regla es Eritrea”, señala Toole.

 

Etiopía: El país también está afectado por la sequía. Cerca de medio millón de niños y niñas sufren desnutrición y más de 150.000 están afectados por desnutrición grave. Sin embargo, hasta el momento, el país no ha cubierto más que el 32 por ciento de las necesidades financieras previstas para este año.

 

La crisis de Darfur

 

Por otra parte, la situación financiera de Darfur, en Sudán, donde la crisis es reciente y ha sido seguida por los medios de comunicación, es igualmente desoladora. Cerca de dos millones de personas han abandonado sus comunidades para instalarse en campos de desplazados. Las enfermedades y la desnutrición continúan debilitando a las poblaciones desplazadas, que ya han perdido dos estaciones sucesivas para cosechar. A pesar de que la situación en Darfur ha generado titulares en los periódicos de medio mundo, la región sólo ha conseguido el 30 por ciento de la financiación que necesitaba para este año.

 

Entre los otros países africanos que no han conseguido alcanzar el 50 por ciento de la financiación necesaria se encuentran: República Centroafricana (17 por ciento), Congo-Brazzaville (7), Costa de Marfil (18), Malawi (0), Tanzania (16) y Uganda (48).

 

Al margen de la decisión del G8 de cancelar la deuda de 18 países africanos, una medida a celebrar, aunque sólo Etiopía y Uganda, de la anterior lista, se beneficiarán de esta condonación, cabe recordar el caso de Uganda como ejemplo de un país que ha conseguido reducir espectacularmente la incidencia del SIDA entre la población. Su política preventiva está basada, fundamentalmente, en la abstinencia y la fidelidad.

De hecho, un documento firmado por especialistas de 36 países y publicado en la prestigiosa revista médica THE LANCET, reconocía en noviembre de 2004 que la prevención del VIH pasa por promover estos dos valores.

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