El Grupo de los 7 pide la eliminación de los Centros de Internamiento de Extranjeros

El grupo de destacados laicos catalanes que empezó a trabajar en octubre de 2012 publicando conjuntamente en el diarioLa Vanguardia artí…

El grupo de destacados laicos catalanes que empezó a trabajar en octubre de 2012 publicando conjuntamente en el diarioLa Vanguardia artículos de interés en torno a la necesidad de orientar la acción de los católicos en la sociedad actual ha hecho público un nuevo escrito titulado ‘Te vimos forastero y no te acogimos’ en el que advierten sobre la necesidad de desarrollar una verdadera sociedad de acogida con los inmigrantes ilegales, y en el que denuncian la “opacidad administrativa” que envuelve los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs).

Josep Maria Carbonell, Josep Maria Cullell, Jordi López Camps, Eugeni Gay, David Jou, Josep Miró i Ardèvol, y Francesc Torralba consideran “inadmisible” aceptar como normal “el uso de hilados con cuchillos para contener las entradas irregulares de personas o el trato inhumano que reciben aquellos inmigrantes en situación administrativa irregular”. Y recuerdan que estas personas “son recluidos en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) previo a su expulsión”.

“La complejidad y opacidad administrativa resultan inadmisibles. Ante esta situación reclamamos la disolución de estos centros y el establecimiento de un nuevo sistema de atención a los inmigrantes irregulares en consonancia con el espíritu y letra de la Declaración Universal de los Derechos Humanos”, afirman.

El Grupo de los 7 considera que “el comportamiento de las instituciones públicas con los inmigrantes” resulta “inadmisible para la conciencia cristiana”.

“En este proceso hay un esfuerzo sostenido por todas las partes, pero de una manera especial de los poderes públicos, a los que expresamente se confía la defensa de los derechos de las personas”, recuerdan y señalan que “en este sentido, todavía hay resistencias en algunos colectivos de inmigrantes que desconfían o, simplemente, quieren mantenerse al margen de toda política de integración oferta desde la sociedad de acogida”. Los destacados laicos catalanes consideran que la sociedad “debe saber compartir con generosidad sus recursos de solidaridad con aquellas personas que tienen necesidad para que la inmigración les ha introducido en la pobreza y marginación”.

El texto afirma que como cristianos “no podemos permanecer indiferentes a los problemas de la inmigración” pidiendo una reacción y testimoniar “la ética de la compasión”. En este sentido, los siete recuerdan que el Papa Francisco ha sido desde el inicio de su pontificado sensible y radical en la denuncia de esta situación: “en Lampedusa pidió tener una nueva mirada sobre el problema de la inmigración y adoptar políticas de acogida más humanizadas”. El Papa lanzó las siguientes palabras al saber la trágica noticia del naufragio de una patera en el Mediterráneo: “es una vergüenza”.

La globalización y la actuación política, los grandes retos

En el texto, los autores constatan que los procesos de globalización “han supuesto un importante incremento de la inmigración en los últimos años ya que muchísimas personas se han tenido que desplazar para encontrar las oportunidades que les son negadas en sus países de origen”. Estos “forasteros” (citando las preguntas que hacen los justos en la Biblia cuando Dios los invita a entrera en su Reino en la parábola del Juicio Final) son “los inmigrantes que llenan las ciudades y pueblos de Cataluña. Nada indica que esto deba detenerse en las próximas décadas”.

El inmigrante, según el texto, se encuentra sometido a una doble situación que lesiona sus derechos básicos: por una parte, sufre una situación injusta, a nivel económico, social o político, que le obliga a irse de su casa, pero, a la vez, también es un extraño allí donde el destino le lleva a buscar trabajo , acogida o asilo.

“A pesar de los esfuerzos realizados por muchas personas para acoger sinceramente a los recién llegados aún persisten muchos recelos y prevenciones que dificultan este proceso (entre ellos, el recelo de los pobres ya instalados aquí antes de los inmigrantes recién llegados, y los que también hay que tener presentes con especial cuidado y delicadeza para que no se sientan olvidados)”, explican, para luego asegurar que esto “es aprovechado por algunas fuerzas políticas para alimentar los miedos atávicos a todo aquello que es diferente y extraño. Los nuevos populismos forjados a partir del rechazo de los inmigrantes son un peligro para la democracia y para la misma humanización de la sociedad. Los prejuicios y los estereotipos condicionan la percepción de que una parte de la población tiene de los inmigrantes. Conviene combatir estas imágenes distorsionadas porque no ayudan a cohesionar la sociedad ya construir la convivencia cívica basada en el respeto”.

Finalmente, el Grupo de los 7 recuerda que la misión de los cristianos “es humanizar la sociedad teniendo especial cuidado del más vulnerables”. “Hay que hacerlo de forma generosa y desinteresada. Los cristianos debemos saber, como decía la recientemente fallecida Teresa Losada, ‘dialogar, convivir, dar sin la certeza de esperar reciprocidad manifiesta la gratuidad mayor a que nos invita nuestra fe’”, concluyen.

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