El hombre europeo‘, según Dominique Villepin y Jorge Semprún

El 29 de mayo de 2005 los franceses rechazaron el proyecto de Constitución europea. Superado el pasmo de la derrota, Villepin y Semprún escribieron un…

El 29 de mayo de 2005 los franceses rechazaron el proyecto de Constitución europea. Superado el pasmo de la derrota, Villepin y Semprún escribieron un libro.
 
¿No podrían un político gaullista francés con veleidades intelectuales y un intelectual socialista español con inquietudes políticas reflexionar juntos sobre el futuro de Europa? Un prólogo común, una conclusión compartida y un acuerdo de fondo en los asuntos principales mostraría un consenso entre derecha e izquierda que cerraría el lienzo ideológico europeo. En esta tela se dibujaría un paisaje seductor, con un nuevo “hombre europeo” en escorzo introduciendo a Europa en “nuevos amaneceres”. Veámoslo.
 
En primer lugar, el europeo es un “hombre nuevo”, de raíces ya “indistinguibles” (c.I). El cristianismo, sólo una etapa más en la formación de un individuo autónomo, trató de encerrar a Europa en las abadías románicas, pero el europeo terminó “abrazando los principios emanados de la Revolución de 1789” (c.I). La esencia de este hombre nuevo es la duda permanente de toda certeza, el progresismo eternamente insatisfecho.
 
En segundo lugar, la nueva Europa está envuelta en el “mismo ideal” que la Francia revolucionaria, cuya nueva frontera “se anuncia hoy bajo la apariencia de la Democracia” (c.III). La característica de Europa es ser “portadora de la democracia y de la secularización de la vida pública” (c.VI).
 
Europa volverá así a la vanguardia de la historia, como precursora de un “gobierno mundial” que combine Estado y supranacionalidad comunitaria. (c.VI). Llegará entonces el “imperio de la paz” (c.III), la “felicidad de una humanidad reconciliada” en una “alianza de civilizaciones” (c.IX).
 
En tercer lugar, este proyecto político debe ser impulsado por un decidido grupo de países. La primera tarea de este “eurocentro” será la “reunificación espiritual” (c.VIII) o desamericanización de los países del Este, que de modo tan irritante se alinearon con EEUU en la última guerra de Iraq, precisamente cuando la nueva Europa tomaba conciencia de su personalidad y su misión en el mundo (c.IX).
 
Este es, en síntesis, el proyecto político que ha preparado la intelectocracia para Europa.
 
Nada diremos de la crisis moral, ni del suicidio demográfico europeo, porque nada dicen los autores.
 
Pero sí destacaremos la similitud de las cursis propuestas de Villepin con la invención del “humanismo moderno y renovado” que en junio de 2003 solicitó a la masonería francesa. [Véase aquí]. Quizás venga también de allí su identificación de la Iglesia como el gran problema actual de España (c.IV).
 
En cuanto a Semprún, olvidaremos su estéril pedantería; pero no el orgullo de su coherencia ideológica (c.VI), ni su galleo sobre la derrota legal del terrorismo en Europa (c.V). En la historia queda el mentís de su Poema a Stalin (1953) y su ministerio en el PSOE del GAL.

En fin, el hombre europeo es aquí mermelada de bienestar, laicismo y universalismo democrático, enmohecida y cocinada ya en sangre desde el s.XVIII. Una propuesta en la que Razón, Historia, Luces y Democracia se vuelven a escribir con mayúsculas.

 
Un proyecto que habla de individuo en vez de persona, de interés general y no de bien común, de espíritu sin creer en el alma. Un caduco sentido de la historia, una engañosa paz perpetua enraizada en la nube relativista. Un vaho de hielo confundido con el vapor de la ebullición. El aliento de un zombi que no quiere saber que está muerto.
 
El hombre europeo
VILLEPIN, Dominique y SEMPRÚN, Jorge:
Espasa Calpe,
Madrid, 2006.
234 págs.
Hazte socio

También te puede gustar

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>