El homosexualismo antirreligioso y la publicación 20 minutos

El homosexualismo político, que no representa ni mucho menos al conjunto de las personas homosexuales, es una opción ideológica auspiciada en buena me…

Forum Libertas

El homosexualismo político, que no representa ni mucho menos al conjunto de las personas homosexuales, es una opción ideológica auspiciada en buena medida por la ideología de género. Su actuación presenta una doble característica. Por una parte la estrategia del victimismo a base de deformar, inflar o simplemente provocar hechos que les permita aparecer como víctimas. Por otra, la invectiva, la agresión pura y dura, la ausencia de respeto al hecho religioso. Es decir, la blasfemia.

Cada semana aparecen datos concretos en este sentido, aquí o allá, de iniciativas que llevan a cabo. Una de las últimas en la diócesis de Barcelona consiste en acudir al obispado para apostatar, montar un cirio y después ir al juzgado para denunciar que les han dicho que merecerían “ser quemados en la hoguera”. Pura ficción, pero si cuela cuela.

En definitiva, en demasiadas ocasiones la aplicación de la justicia es un acto de creatividad artística. El número ya está hecho, la denuncia es gratis total y la policía autonómica, tan renuente a intervenir en figuras delictivas como pueda ser el aborto o en determinados actos ilegales por citar dos de bien distintas, incluso son capaces de presentarse en el propio obispado para ver lo que ha pasado. Es un montaje grosero, pero les funciona porque existe una complicidad, incluso institucional, hacia sus actitudes.

La ausencia de respeto se manifiesta de otras maneras. Una es relacionando sus obsesiones sexuales -porque de hecho han convertido el sexo en la única dimensión de su vida- con imágenes religiosas. Ahora mismo, mediante la difusión que hace la publicación gratuita 20 minutos, se muestran unas fotografías de dos homosexuales abrazados, en pelota picada, llevando algo que quiere asemejar un alzacuello, con un rosario en la mano y acompañados de una cruz, una imagen de Jesucristo y de la Virgen, simulando que están sobre un altar.

También muestran una transexual crucificada, un ángel desnudo sobre el nicho de un cementerio, y todo esto para un calendario que, naturalmente va dirigido a ayudar a UNICEF: ¡toma geroma que son pastillas de goma! Porque siempre, por supuesto, ha de quedar bien salvado que son personas benéficas y bien intencionadas.

Pues bien, ha llegado el momento de decir basta. Resulta intolerable que grupos marginales se aprovechen de la complicidad institucional y mediática para ofendernos en aquello que valoramos más. Tan estrechos –con perdón- que son para aceptar la más mínima ironía y tan agresivos y malintencionados hacia todo lo católico, y decimos católico no porque les siente bien el Islam, es que ante él simplemente se sienten acongojados- ustedes ya nos entienden- y no se atreven.

En toda esta historia hay publicaciones especializadas en favorecer esta agresión al hecho religioso, es el caso reiterado y persistente de 20 minutos. El hecho de que su propiedad esté en buena medida vinculada a aquella visión del mundo no justifica que actúe como colaborador necesario de la agresión.

Por eso, tres medidas son de estricta justicia: Rechazar este periódico gratuito cuando te lo ofrecen, dar a conocer a sus anunciantes esta actitud de rechazo y sus motivos, y divulgar al máximo estas dos iniciativas.

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