El inventor de juegos‘, por Pablo De Santis

Iván Dragó inventó el mejor juego del mundo. Cuesta de creer y no se entiende hasta que se pasa la última página de este libro. Dicho sea de paso, que…

Iván Dragó inventó el mejor juego del mundo. Cuesta de creer y no se entiende hasta que se pasa la última página de este libro. Dicho sea de paso, que eso no es muy difícil, porque se devora en un momento. Uno se pone a leer y antes de lo que desearía se ve en el desenlace final. Y eso no por falta de páginas sino porque cuando se empieza no hay quien lo deje. Si eso le pasa a un adulto imagínense con los niños, digamos de unos once años, que son los destinatarios directos de este libro.

Pablo de Santis (Buenos Aires 1963) es un escritor prolífico tanto en obras para adolescentes como en novelas para adultos. A pesar de que sus obras se han traducido a varios idiomas en España aún le falta recorrido. Además de esta obra LibrosLibres ha editado también hace poco Plantas carnívoras. Dos buenos entrantes para un gran autor argentino que merece algo más de resonancia.

El Inventor de Juegos es una parábola sugerente. Iván Dragó decide participar en un concurso de auspiciado por La Compañía de los Juegos Profundos. Cuando envía una hoja en blanco (dicho así queda algo feo y raro) uno se da cuenta de que es el mejor juego posible. No porque seamos muy listos sino porque De Santis explica muy bien el proceso de elaboración.

A partir de ahí se inicia una historia sorprendente llena de imaginación en la que no falta una niña invisible ni una escuela que se hunde en la tierra. Todo un mundo de aventuras y misterio que tiene verdadera gracia.

Estamos tan acostumbrados a que nos den sorpresas que cuando un libro nos cautiva pensamos que estamos soñando. Es más irreal un buen cuento que las historias que nos explican los cuentistas. No pasa esto con El Inventor de Juegos en el que imaginación, dotes de escritura y capacidad educativa (muy lejana al moralismo, que es una verdadera tortura para los niños, y adultos), se unen.

Algo pasó en el universo infantil cuando se empezaron a inventar juegos en los que se prescindía de la imaginación de los niños. Las Play Station y los juegos de ordenador igual suponen mucha imaginación en los que los inventan. No sólo desbordante sino, en más de una ocasión, macabra. El caso es que los consumidores desaforados acaban perdiendo la imaginación y el mundo de los sueños infantiles se troca en pesadilla.

Además, un juego es educativo cuando divierte. Que esa es la otra taradura. Quieren que los niños aprendan jugando y sólo se consigue convertir la escuela en un patio.

Son reflexiones a la luz de este libro, que despertará la capacidad de jugar dormida en los niños y sugerirá importantes reflexiones a los padres. Nada mejor que un juego cuyo tablero es una simple hoja de papel en blanco y una apasionante aventura que se desencadena.

EL INVENTOR DE JUEGOS
Pablo De Santis
Libros Libres
Madrid 2006
186 páginas

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