El joven y el escorpión

Con esta nueva fábula, El joven y el escorpión, Esopo nos recuerda la necesidad de evaluar bien nuestros actos antes de tomar decisiones…

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Con esta nueva fábula, El joven y el escorpión, Esopo nos recuerda la necesidad de evaluar bien nuestros actos antes de tomar decisiones. La prudencia es una buena consejera, y el saber rectificar a tiempo es muestra de sensatez.

El joven y el escorpión

“Un joven andaba cazando saltamontes.

Ya había capturado un buen número

cuando trató de tomar a un escorpión equivocadamente.

Y el escorpión, mostrándole su ponzoña le dijo:

– Si me hubieras tocado, me hubieras perdido,

pero tú también a todos tus saltamontes.”

Mi apreciado amigo Esopo: Menudo susto que se llevó este buen joven, cuando vio cerca de su mano la ponzoña del escorpión. ¿Imprudente o despistado? No creo. Todos nos podemos equivocar, es de sabios rectificar, y si lo haces antes de que se produzcan consecuencias negativas a la sabiduría le unes la prudencia, auriga de tantas virtudes.

A lo largo del día, como de la jornada de cacería de este buen joven, vamos tomando decisiones, cazando saltamontes. Y acostumbrados a decidir no siempre evaluamos las consecuencias, y la bondad o maldad de esta opción. Por ello nos puede hacer mucho bien repasar al final del día cómo nos hemos comportado, el bien o mal que hemos hecho, y cómo podemos crecer como personas, como cristianos. Errores todos podemos cometer; pero el peor mal no está en caer, sino en no levantarse, y no tratar de mejorar día a día.

Si en la vida de una empresa hay cierres contables, evaluación de objetivos y metas a conseguir, ¿por qué no hacer lo mismo en nuestra principal empresa, la de nuestra propia vida?

Cuando hayas hecho un capital con tu trabajo, cuida de no perderlo por tratar de tomar lo que no debes

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