El juez Serrano no cometió delito alguno, el fiscal rectifica y retira los cargos

El pasado 11 de julio el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) acordó la apertura de juicio oral por un supuesto delito de p…

El pasado 11 de julio el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) acordó la apertura de juicio oral por un supuesto delito de prevaricación contra el juez Francisco Serrano. El motivo, haber modificado el régimen de visitas de un niño y permitir que asistiera en 2010 a una procesión de Semana Santa en Sevilla.

Sin embargo, en un lapso de tan sólo unas horas y en la última de las jornadas de ese juicio oral contra el titular del Juzgado de Familia número 7 de Sevilla, la Fiscalía Superior de Andalucía pasó de considerar prevaricadora y merecedora de 10 años de inhabilitación la decisión tomada por el magistrado Serrano a pedir su absolución.

El fiscal Arturo Gómez sostuvo en esa sesión que Francisco Serrano no cometió delito alguno con su decisión, aunque considera que el magistrado pudo actuar de forma “imprudente o negligente” ya que un juzgado de Violencia sobre la Mujer ya había establecido el régimen de visitas que el juez decidió modificar.

Aunque da por hecho que Serrano “obvió” pruebas que podía y debía haber hecho y que, de haberlas realizado, la resolución probablemente sería “diferente”, el fiscal sostiene que no se puede entender como “manifiestamente injusta” la decisión del juez, por lo que pidió su libre absolución.

La madre quiere 20 años de inhabilitación

Por su parte, la defensa del magistrado reconoció la “satisfacción” por el repentino cambio de criterio del órgano presidido por Jesús María García Calderón, mientras que la acusación particular, ejercida por la madre del menor, mantuvo los cargos por los que pide 20 años de inhabilitación para el juez.

Acusan al magistrado de una supuesta maniobra que habría urdido en connivencia con el letrado del padre en el proceso de separación, Joaquín Moeckel -que también llevó una denuncia del propio Serrano contra la presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género, Inmaculada Montalbán-, para hacerse con el caso.

El juez no oyó, según ha reconocido él mismo en el juicio, a ninguno de los progenitores, solo al menor, que acudió al juzgado acompañado por su abuelo paterno. Las fechas “anómalas” y la “urgencia” del caso motivaron la actuación de Francisco Serrano.

Tras la prueba, el fiscal no considera acreditado que el magistrado “actuase con nadie”, en particular con Moeckel. Ambos sostuvieron durante el juicio que no eran amigos ni habían hablado del caso con anterioridad. El fiscal tampoco cree que Serrano traspasara las fronteras de la jurisdicción al dictar la resolución. Fue más bien consecuencia de una urgencia “mal entendida” y le recrimina que no ponderara adecuadamente los intereses en juego.

En el reparto o asignación del caso, según el fiscal, “Serrano no tuvo nada que ver. […] Se puede tener la sospecha de que hubiera habido algún tipo de influencia […] pero es pura elucubración”, insistió la Fiscalía Superior de Andalucía.

Según relató el propio juez, tras escuchar al menor le dijo a su abuelo que tenía que dirigir un escrito al Decanato. Él mismo telefoneó al juez decano de Sevilla para advertirle de la “urgencia” del proceso, pero fue Moeckel el que entregó en el Decanato el escrito y quien dijo, según el testimonio de la funcionaria que lo recepcionó, que “tenía que ir al Juzgado de Familia 7”, al que efectivamente volvió. “Ese error o manipulación, si se quiere, nada tiene que ver con la actuación de Serrano”, concluyó el fiscal.

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