El libro de Josep Miró es bueno cuando lo comparas

En mi Arciprestazgo de Barcelona laicos de distintas parroquias hemos sido convencidos para hacer una especie de curso de capacitación pastoral que im…

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En mi Arciprestazgo de Barcelona laicos de distintas parroquias hemos sido convencidos para hacer una especie de curso de capacitación pastoral que implica unas 20 sesiones de dos horas. En realidad es una especie de truco para someter a la gente activa de las parroquias a un rato semanal de agit-prop con curas descontentos a los que no les ha gustado nada la elección de Benedicto XVI y que se dedican a impartir doctrina episcopaliana -desde luego, católica no es- sobre el Papado, la Iglesia, la moral, etc…
 
Nos han repartido un librito de 1998 que resume cierto análisis de la sociedad y de la Iglesia, obra del sacerdote y sociólogo Joaquim M. Cervera i Duran (no quiero decir que este señor sea episcopaliano, pero…). La edición en español es copyright de la Conferencia Episcopal, y pertenece al Departamento de Pastoral Obrera (tampoco quiero decir nada contra la Pastoral Obrera). El librito habla de la sociedad e Iglesia en general en todo el mundo, no de temas obreros en concreto.
 
Pues bien, lo comento porque he leído recientemente el libro de Josep Miró, El desafío cristiano, y comparando con el librito este es evidente que Miró tiene las cosas más claras y habla más de la realidad, de lo que hay de verdad.
 
Para resumir, el librito del tal Cervera viene a decir que los cristianos hemos de entregar nuestras armas, asumir el discurso del mundo, desmantelar la doctrina y no hacer ni caso de los movimientos católicos que en las últimas décadas pisan con fuerza en todo el mundo. El librito asume que los cristianos -hagamos lo que hagamos- seremos pocos y sin influencia, así que más nos vale sumarnos a otros ideales utópicos que anunciar a Cristo.
 
En cambio, el libro de Miró llama a una acción social cristiana, a conseguir que cientos de miles, millones de cristianos "desactivados" se comprometan y actúen y cobren coherencia y transformemos la sociedad. El libro de Miró demuestra que no hay otra utopía razonable que no sea la de vincular con generosidad a las personas, y esto hoy sólo lo propone en serio -y solo puede proporcionarlo- la fe y la familia.
 
En fin, es lo que hemos visto en otros campos. Un laico, padre de familia, que viene del mundo real, está más dispuesto a la acción social con fidelidad al magisterio que curas sociólogos que repiten eslóganes de los años 60. El libro de Miró es un buen análisis social, y me di cuenta comparándolo con un mal análisis social (que es lo que me repartieron en el curso parroquial).
 
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