El ministro francés Nicolas Sarkozy dice que le gustaría ir a Lourdes invitado por los obispos

Nicolas Sarkozy, actualmente ministro del Interior de Francia y principal aspirante a la sucesión de Jacques Chirac como candidato de la gubernamental…

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Nicolas Sarkozy, actualmente ministro del Interior de Francia y principal aspirante a la sucesión de Jacques Chirac como candidato de la gubernamental Unión por un Movimiento Popular (UMP) a la Presidencia de la República, reveló este pasado lunes que le gustaría mucho ir a Lourdes. “Si los obispos me invitan, iré corriendo”, explicó en un encuentro con periodistas especializados en información religiosa. La visita al santuario mariano, construido después de unas apariciones que tuvieron lugar en ese pueblo del sur de Francia en 1858, se produciría coincidiendo con la próxima asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Francesa, que se reunirá precisamente en Lourdes. Cabe destacar que, según la legislación del país, Sarkozy es el miembro del Gobierno encargado de los asuntos religiosos y de relaciones con las confesiones.

 

El ministro, que ya había expresado este deseo el pasado 11 de septiembre durante el Encuentro Mundial Hombres y Religiones organizado por la Comunidad de San Egidio en Lión, confirmó que quiere debatir con los obispos el lugar y las funciones que deben ocupar las religiones en la Francia del siglo XXI. Desde ambientes políticos y de la sociedad civil, estas declaraciones se enmarcan en la nueva línea que está imprimiendo Sarkozy a la hora de interpretar la laicidad. Según los analistas, el aspirante a la sucesión de Chirac sería más bien partidario de acabar con el laicismo de la exclusión religiosa porque entiende que es una mala interpretación tanto de la definición constitucional del Estado laico como del documento de separación entre el poder civil y la Iglesia católica, cuyo centenario se ha celebrado este año. “No sé si los obispos están preparados para asumir este riesgo”, comentó en tono irónico.

 

En junio, durante un foro de debate de la asociación La Bible à Neuilly, Sarkozy afirmó que, si se cree que los obispos son “en sus pensamientos más libres de lo que afirman”, se lamenta en cambio el actual “rechazo al debate intelectual cristiano, no tanto por la ausencia de cristianos intelectuales, sino sobre todo por el hecho de que no se les deja hablar”. Y ahora, en sus últimas declaraciones, reitera que está muy interesado “por las cuestiones más importantes para el hombre, entre ellas la vida, la muerte y la esperanza”.

 

El gobernante de todos, creyentes y no creyentes

 

A nivel personal, Sarkozy hizo este lunes una reflexión en voz alta sobre las creencias. “Me gustaría creer. Y decir esto ya es un acto de fe”, comentó el ministro del Interior. “Realmente me encantaría hablar con un Papa de todo lo que se refiere a Dios, cuya existencia sólo entiendo en condicional”, añadió. Más concretamente, se mostró dispuesto a tratar estos temas con el nuncio del Papa en París, Fortunato Valdelli, y con el cardenal Philippe Barbarin, actual arzobispo de Lión. En la misma línea, volvió a rechazar, como ya había hecho en septiembre en el encuentro interreligioso, el uso social del término fundamentalismo para denominar cualquier manifestación religiosa más o menos contundente. “La fe es una realidad fundamental. Este compromiso no hace daño a nadie y, por tanto, es inaceptable llamar terrorista potencial a todo el que vive de manera íntegra su religión”, explicó.

 

Finalmente, cabe destacar que el ministro dejó también la puerta abierta a una revisión de la conocida Ley de 1905, la de la separación entre Iglesia y Estado. Aclaró que existe una Comisión de Reflexión Jurídica, presidida por Jean-Pierre Machelon, cuya composición “está previsto que se haga pública en los próximos días”, según dijo textualmente. Esta comisión debatirá sobre la aplicación actual de esta norma ya centenaria a partir de tres grandes cuestiones: las modalidades en las relaciones entre las administraciones y los cultos religiosos, la integración de las entidades confesionales en el grupo de colectivos cívicos o culturales y también el régimen fiscal de las Iglesias y confesiones. En este contexto, Sarkozy se mostró partidario de “dar tiempo a este grupo de trabajo para que elabore su informe antes de plantearse cualquier medida”.

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