El mundo se rearma: Los efectos del 11-S

Los conflictos armados ‘olvidados’ existentes en el planeta, de los que venimos hablando en ForumLibertas.com en los últimos dos meses, son una parte …

Los conflictos armados ‘olvidados’ existentes en el planeta, de los que venimos hablando en ForumLibertas.com en los últimos dos meses, son una parte del ciclo armamentístico planetario que, desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, no ha hecho otra cosa más que incrementarse año tras año.

Tal como constata el informe ¡Alerta 2005! Sobre conflictos, derechos humanos y construcción de paz, elaborado por la Escuela de Cultura de Paz, las políticas derivadas de los ataques suicidas contra las Torres Gemelas y el edificio del Pentágono provocaron, en los dos años posteriores al desastre, una aceleración en el aumento del gasto militar mundial del 18 por ciento en términos reales. 

Según el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), el gasto militar mundial alcanzó la cifra de 956.000 millones de dólares en el año 2003, lo que supone una subida del 11 por ciento respecto al 2002 (año en el que a la vez hubo un incremento del 6,5 por ciento), aunque se debe remarcar que la tendencia alcista se estaba produciendo con anterioridad a dichos sucesos.

Al mismo tiempo, según la previsión del Grupo de Expertos Gubernamentales de Naciones Unidas, los datos de 2004 apuntaron a que los gastos armamentísticos mundiales se situaron alrededor del billón de dólares. Los países ricos concentraron el 75 por ciento de esta cifra, aún cuando sólo representan el 16 por ciento de la población mundial.

Estados Unidos: El 50 por ciento mundial

Como se puede observar en la siguiente tabla elaborada por el SIPRI en 2004, Estados Unidos es el país que concentra prácticamente la mitad de los gastos militares mundiales. Además de los presupuestos militares regulares de los estadounidenses, hay que añadir partidas suplementarias para hacer frente a las operaciones  militares en Afganistán y en Irak, así como para las actividades antiterroristas. Aislándose estas partidas presupuestarias el gasto militar hubiera continuado incrementándose, pero de manera mucho menos significativa, puesto que para el año 2003 se hubiera dado un aumento del 4 por ciento y no del 11 por ciento como así sucedió.

DISTRIBUCIÓN DEL GASTO MILITAR MUNDIAL EN 2003

(En miles de millones de dólares)

Países socios directos de Estados Unidos en términos de relaciones internacionales

Estados Unidos

417

OTAN *

73

Japón

47

Reino Unido

37

Francia

35

Alemania

27

República de Corea

14

Australia

8

Otros socios y potencias militares

China

33

Arabia Saudita

19

Rusia

13

India

12

Israel

10

Taiwán

7

Pakistán

3

Países no afines a Estados Unidos

Irán

19

Siria

6

Corea, RPD

2

Libia

1

Cuba

1

Al-Qaeda **

1

Sudán

0,3

 

* Suma de diversos países miembros de la OTAN: Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Grecia, Hungría, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal y Turquía

** Estimación del presupuesto de Al-Qaeda realizada por diversos centros de investigación


Arrastrando a otras potencias mundiales

El gran incremento presupuestario armamentístico de los Estados Unidos produjo un efecto mimético en el que otras potencias mundiales también aumentaron considerablemente sus gastos militares, aunque de manera más contenida, ya sea por estar en consonancia con el auge de los gastos estadounidenses, o bien por los cambios en las percepciones de amenazas o el desarrollo tecnológico e industrial. La cuestión es que las siete principales potencias militares incrementaron sus gastos militares durante el período 1999-2003.

Rusia mantuvo un comportamiento similar al de Estados Unidos. India y Japón aumentaron sus presupuestos militares en función de la subida de su PIB, al igual que China, a excepción de los años 2002 y 2003, en los que el aumento fue superior. Francia y el Reino Unido fueron reduciendo sus gastos militares, pero actualmente esta tendencia ha cambiado y las inversiones armamentísticas llevan una progresión al alza. 

Quien mantiene un comportamiento diferente, desmarcándose del resto, es Brasil, que en contraste con otras potencias medianas está explotando su influencia mundial utilizando un modelo soft power, mejorando sus relaciones comerciales y recolocando recursos destinados a desarrollo social y económico.

Por encima del 6 por ciento del PIB

Cabe resaltar que un total de 37 países están destinando una cifra superior al 4 por ciento de su producto interior bruto (PIB) a gastos militares y que incluso 17 de ellos destinan más del 6 por ciento del PIB a rearmarse: Arabia Saudita, Armenia, Brunei Darussalam, Burundi, Corea RPD, Eritrea, Israel, Jordania, Kuwait, Liberia, Maldivas, Myanmar, Omán, Qatar, Siria, Vietnam y Yemen.

De hecho, la gran mayoría de potencias militares ya han anunciado importantes incrementos en sus presupuestos  militares para los próximos años, a pesar de que económicamente esta escalada presupuestaria no parece demasiado sostenible. El ejemplo más evidente es el de Estados Unidos, donde el incremento armamentístico ha contribuido a engrosar un déficit presupuestario histórico que ronda los 521.000 millones de dólares.

Por otra parte, tanto los Estados Unidos como otras potencias militares están llevando a cabo un proceso de reducción y realineación de sus efectivos para fomentar el ahorro militar y poder afrontar así la fuerte inversión necesaria para el desarrollo de nuevas tecnologías y de nuevos programas de gasto militar.

I+D: lo más costoso del ciclo armamentístico

De hecho, la vertiente de Investigación y Desarrollo (I+D) de nuevos productos y tecnologías militares es la parte más costosa del ciclo armamentístico. Los nuevos escenarios militares a los que las grandes potencias se están enfrentando evidencian la necesidad de mejorar sustancialmente la tecnología militar.

El proceso de desarrollo tecnológico actual en esta materia hace que se rompa la débil barrera existente hasta ahora entre los terrenos civil y militar, principalmente en lo referente a las comunicaciones y tecnologías de la información. Este hecho provoca, según los analistas expertos en esta materia, más que una natural evolución, una auténtica revolución en asuntos militares y, así, más que hablar de I+D se empieza a hablar de C+T (ciencia y Tecnología). Al mismo tiempo, esta innovación de la C+T militar supone programas más ambiciosos de cooperación a largo plazo en todo lo referente a la investigación básica e investigación aplicada para poder apoyar a las futuras capacidades militares.

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