El “negosi divino”

En 2011, escribí la siguiente carta, que reproduzco ahora por si sirve para que algunos nacionalistas catalanes reflexionen, porque me parece que se están dejando llevar más por el sentimentalismo que por la cabeza. Esta es la carta: Hace unos años pasé un par de semanas en una zona catalanoparlante, próxima a Francia y muy turística. Me quedé muy gratamente sorprendido al ver cómo, en comercios, bares o restaurantes, se usaban con gran agilidad y naturalidad el catalán, el francés o el castellano, y cómo se pasaba de uno a otro con gran facilidad, cuando era menester. ¡No había ningún problema! Sin embargo, en los organismos dependientes de las Administraciones, como los museos, por ejemplo, y en las iglesias, prácticamente sólo se usaba el catalán. Daba la impresión de que en la primera tanda de establecimientos mencionada no convenía espantar a la clientela, mientras que en la otra tanda no importaba mucho que disminuyese el número de clientes por no tratarse del propio negocio. No entiendo cómo hay gente buena y que se considera cristiana que anteponga su nacionalismo al “negocio divino”. ¡A cuántos inmigrantes procedentes del resto de España y de Hispanoamérica no les habrán alejado de la práctica religiosa por esta razón! Convendría que más de uno reflexionase sobre ello, pues el hecho de que el retroceso experimentado en este campo sea mayor en Cataluña que en otras Comunidades no creo que sea por casualidad.

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