El niño ciego y su madre

En puertas de la Navidad, Esopo nos recuerda con El niño ciego y su madre que no se puede vivir de falsas ilusiones. Aceptar la realidad y conf…

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En puertas de la Navidad, Esopo nos recuerda con El niño ciego y su madre que no se puede vivir de falsas ilusiones. Aceptar la realidad y confrontarla es la mejor opción para no caer en el fracaso.

El niño ciego y su madre


“Un niño ciego de nacimiento, dijo una vez a su madre:

-¡Yo estoy seguro de que puedo ver!

Y con el deseo de probarle a él su error,

su madre puso delante de él unos granos

de aromoso incienso y le preguntó:

– ¿Qué es eso?

El niño contestó:

– Una piedra.

A lo que su madre exclamó:

– Oh mi hijo, temo que no sólo estás ciego,

sino que tampoco tienes olfato”.

Mi querido amigo Esopo: También a la madre que nos muestras hoy en tu fábula le huele a incienso ese regalo que los Magos de Oriente trajeron al Niño Dios (oro, incienso y mirra). La Navidad está a las puertas, y si vamos a visitar a un Niño que además es Dios, nada mejor que ofrecerle el incienso propio de la divinidad.

Tu regalo de esta fábula nos muestra algo más: el niño, ilusionado por ver, creía que le bastaba con decir que veía. Bella ilusión, de ilusión también se vive, pero hemos de mantener siempre los pies en la tierra, aunque la mirada debe estar en el cielo, en los grandes ideales, en los sueños, la alegría y el amor. Cuando soñamos sin fundamento, sin un sano realismo, corremos el peligro de fracasar estrepitosamente, y encontrarnos con el sueño falso y golpe por la caída.

La Navidad también nos trae ese realismo: grandes ilusiones ante Dios que viene, pero la constatación de que ese milagro respeta nuestra libertad. Y si los judíos de Belén no le abrieron ninguna posada, vino al mundo en el sitio que encontró abierto: una pobre cueva.

Feliz Navidad, mi buen amigo Esopo, y que siempre tengamos abierto el corazón para acoger a quien lo necesita.

No nos engañemos creyendo que nuestras ilusiones son realidades, pues podríamos luego encontrar que nuestra situación era peor de lo supuesto

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