El “no” a la Constitución europea sigue subiendo en Francia: Ya marca un 52 por ciento

La intención de voto evoluciona claramente hacia una victoria del “no” en el referéndum sobre la Constitución europea que se celebrará en Francia el p…

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La intención de voto evoluciona claramente hacia una victoria del “no” en el referéndum sobre la Constitución europea que se celebrará en Francia el próximo 29 de mayo. Tres días después del primer sondeo que situaba a los detractores del Tratado por encima de los partidarios (51-49), publicado por LE PARISIEN, el diario LE FIGARO difundió este lunes 21 una segunda encuesta donde no sólo gana el voto contrario a la Carta Magna, sino que aumenta en un punto su diferencia sobre el afirmativo. Según el trabajo, elaborado por la empresa Ipsos, el 52 por ciento de los entrevistados declaran que piensa decir “no”, mientras que el 48 afirman que se decantarán por el “sí”. El sondeo de LE FIGARO revela que el apoyo al Tratado ha perdido 12 puntos entre el 4 y el 18 de marzo, la misma diferencia porcentual que ha ganado el rechazo. Por otro lado, muestra que 1 de cada 3 franceses no sabe todavía si votará “sí” o “no”, una proporción muy similar a la de principios de mes.

Por sectores sociales y preferencias políticas, la encuesta sitúa el rechazo a la Constitución europea en un 55 por ciento de los que se consideran de izquierdas, 9 puntos más que a principios de marzo. Sin embargo, entre los que se declaran simpatizantes del Partido Socialista (PS), el “no” está en el 45 por ciento y el “sí”, en el 55. La proporción se parece bastante a la que reflejó el referéndum interno al que fueron convocados los militantes a principios de este año: un 59 por ciento a favor del Tratado y un 41, en contra. Pero es radicalmente distinta a la que ofrecía el sondeo publicado por LE PARISIEN el viernes pasado. En aquel trabajo, se aseguraba que el 59 por ciento de los simpatizantes del PS decían “no”, justo al revés que en la consulta interna de militantes.

Al comparar las dos últimas encuestas, el dato sobre los simpatizantes socialistas es el que llama más la atención entre los analistas políticos en Francia: 14 puntos de diferencia en ambos sentidos. A pesar de que el último trabajo da la mayoría al “sí” entre el sector social identificado con el PS, actualmente primer partido de la oposición, el voto negativo gana con el 52 por ciento. Ello se explica en el hecho de que, por el contrario, crece espectacularmente el rechazo a la Constitución entre los simpatizantes de la derecha parlamentaria, que ha pasado del 28 al 33 por ciento entre el 4 y el 18 de marzo. En este mismo período de dos semanas, los identificados con esta tendencia política que apoyan el texto han pasado del 84 al 61 por ciento. Entre los que se identifican de manera específica con la coalición gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP), el apoyo al Tratado ha crecido del 67 al 70 por ciento en los últimos 15 días.

El director general de Ipsos, Pierre Giacometti, califica de “brutal y excepcional” la evolución de la proyección electoral de los últimos días, y lo atribuye en parte a las movilizaciones sociales que ha habido en Francia durantes este mes de marzo, unas protestas en las que los promotores han gozado de un escaparate promocional para sus consignas contrarias a la Carta Magna europea. Pero más allá del descontento social, el responsable de la empresa encuestadora recuerda que “los franceses no tienen miedo al no, a pesar de los últimos mensajes de responsables políticos como el líder de la UMP, Nicolas Sarkozy, quien predice “parálisis y aislamiento” del país en caso de rechazo al Tratado el próximo 29 de mayo, o los dirigentes socialistas Jacques Delors y Michel Rocard, quienes aseguran respectivamente que el triunfo del “no” sería un “cataclismo político” y “dejaría a Francia sin aliados en Europa”.

Paralelismos y experiencia española

Algunos observadores ya han empezado a establecer paralelismos entre los sondeos de ahora y los del referéndum del 20 de septiembre de 1992 sobre el Tratado de Maastricht. En aquella ocasión, eran los socialistas los que controlaban tanto el Gobierno como la Presidencia de la República, con François Mitterand. Y hubo teóricamente un mayor consenso para el voto afirmativo entre el PS y la primera fuerza de la oposición, entonces representada por la UDF y la RPR (lo que hoy es la UMP). Pero las encuestas fueron evolucionando a favor del “no”, aunque siempre con empate técnico. Al final, ganó el “sí” por los pelos, con poco más del 50 por ciento de apoyo. En esta ocasión, la división interna entre los socialistas y la transversalidad política de ambas opciones hacen que la sombra del rechazo esté más presente que nunca entre la clase política francesa, que debería abrir un período serio de reflexión en caso de que se confirme la victoria del “no”.

Para este referéndum, que es vinculante, con rango de ley y sin requisitos mínimos de participación, las principales fuerzas políticas podrían replantearse sus estrategias si los sondeos siguen mostrando la previsible movilización de los contrarios a la Constitución europea. La experiencia española del pasado 20 de febrero, con una participación del 42,3 por ciento, ha sido presentada por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero como un triunfo del “sí” (el 76 por ciento sobre los pocos ciudadanos que fueron a votar) que puede servir de aval para la cita francesa. Sin embargo, está provocando de momento el efecto contrario.

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