El nuevo secretario general de la OEA impulsa la agenda de género

Era un hecho esperado porque el mismo ex canciller uruguayo lo había anunciado. Ni bien asumió su nuevo cargo de secretario general de O…

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Era un hecho esperado porque el mismo ex canciller uruguayo lo había anunciado. Ni bien asumió su nuevo cargo de secretario general de OEA, Luis Leonardo Almagro ya se puso a trabajar para impulsar la agenda de género en toda América. Es el “colonialismo cultural” del que nos advierte constantemente el Santo Padre Francisco. Recordemos que Almagro fue canciller del Gobierno de Mujica en Uruguay, que legalizó el crimen del aborto, aprobó el mal llamado “matrimonio” homosexual y legalizó el consumo recreativo de marihuana. Y también recordemos que fue designado secretario general de OEA con el expreso apoyo del abortista presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que ha desarrollado en su país una política agresiva en contra del derecho a la vida. Así lo consignan las agencias de noticias.

Con una visión muy peculiar, Almagro pretende defender una supuesta agenda de derechos. Claro, se olvida del derecho del nonato a nacer, se olvida del derecho a cuidar de la salud, se olvida del derecho a no confundir la institución del matrimonio entre mujer y varón con otros vínculos que, por su naturaleza, jamás podrían denominarse matrimonio.

La paradoja es que el ex canciller uruguayo, perteneciente a una izquierda que siempre atacó a los Estados Unidos como país imperialista, ahora esté en un cargo internacional relevante gracias justamente al apoyo del coloso del norte.

El actual embajador de Cuba en Uruguay, en un evento público, calificó sorpresivamente a Almagro como a alguien que sería funcional a los Estados Unidos. Y vemos que ha empezado decididamente a ello el nuevo secretario general, con este discurso colonialista, de cultura del descarte que desde la OEA pretende imponer contra viento y marea. Se encontrará seguramente con la resistencia de gobiernos que ya han rechazado dicha agenda como lo son Paraguay, Ecuador y Perú.

Socios en un mismo proyecto, el imperialismo capitalista y los supuestos “progresistas”. Lo que confirma una vez más que los supuestos extremos se tocan y colaboran entre sí. En el medio quedarán las víctimas si el mismo avanza: los bebés asesinados impunemente, los dependientes de la drogadicción y el furibundo ataque a la familia. Pero eso, a ellos no les importa.

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