El obispo en huelga de hambre paraliza el proyecto medioambiental más grande de Brasil

El particular ‘pulso’ que el obispo Luiz Flavio Cappio, en huelga de hambre, mantenía con el presidente de Brasil, Inácio Lula da Silva, se ha decanta…

El particular ‘pulso’ que el obispo Luiz Flavio Cappio, en huelga de hambre, mantenía con el presidente de Brasil, Inácio Lula da Silva, se ha decantado a favor del religioso franciscano, que ha conseguido paralizar la obra de infraestructura medioambiental más grande del país. Después de recibir una carta del Papa pidiéndole que abandonara su postura y otra del presidente brasileño ofreciéndole diálogo para solucionar el conflicto, Cappio puso fin a su protesta este jueves, 6 de octubre.

 

Tal como informábamos en un anterior artículo publicado el pasado día 4, el obispo Cappio aseguró que estaba dispuesto a continuar con la huelga de hambre que inició el 26 de septiembre hasta la muerte, si era necesario, mientras el presidente de Brasil no se comprometiera por escrito a dar marcha atrás al faraónico proyecto de trasvase del río San Francisco.

 

El obispo de Barra, localidad situada en el Estado de Bahía, al noreste del país, se mantuvo en esa actitud durante 11 días en una pequeña capilla de Caprobó, levantada por un campesino a 200 metros del río que defiende y del que bebía agua. El sacerdote franciscano había recibido el apoyo de miles de personas, que habían convertido la capilla donde ayunaba en un lugar de peregrinación.

 

Dos cartas convincentes

 

Sin embargo, las cartas del Papa y de Lula da Silva han conseguido hacerle cambiar de opinión. Benedicto XVI le pidió, a través de una comunicación de la Congregación de Obispos, que interrumpiera su huelga de hambre y que preservase su vida, una petición que era compartida por los obispos del noroeste de Brasil, por donde está previsto que pasen las aguas desviadas del río.

 

Por otra parte, este jueves viajó hasta la pequeña capilla donde mantenía su huelga de hambre el obispo el ministro de Relaciones Políticas, Jaques Wagner, con una misiva del propio presidente brasileño, en cuyo favor había hecho campaña en las elecciones de 2002 Luiz Flavio Cappio. Lula da Silva le ofreció a través de su carta establecer un diálogo que conduzca a la resolución del problema, pedir al Parlamento que apruebe un viejo proyecto para destinar unos 140 millones de euros al año, durante veinte años, para revitalizar el río San Francisco, y un encuentro con él en Brasilia. Mientras se entrevistaban, el propio Lula se puso en contacto telefónico con el obispo para convencerle de que desistiera de su propósito.

 

El proyecto de trasvase, por ahora paralizado sine die, prevé desviar 2.200 hectómetros cúbicos al año del río San Francisco para zonas de regadío a través de una red de canales de más de 700 kilómetros, con un presupuesto de 1.646 millones de euros.

Hazte socio

También te puede gustar

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>