El Papa avisa que, en España, “se difunde un laicismo que lleva a restringir la libertad religiosa”

El Papa Juan Pablo II aseguró este lunes 24 de enero que, en España, “se va difundiendo una mentalidad inspirada en el laicismo, ideología que lleva g…

Forum Libertas

El Papa Juan Pablo II aseguró este lunes 24 de enero que, en España, “se va difundiendo una mentalidad inspirada en el laicismo, ideología que lleva gradualmente, de forma más o menos consciente, a la restricción de la libertad religiosa hasta promover un desprecio o ignorancia de lo religioso, relegando la fe a la esfera de lo privado y oponiéndose a su expresión pública”. Éstas fueron algunas de las frases destacadas del discurso que pronunció el pontífice ante un grupo de obispos españoles que se encuentran en el Vaticano en visita Ad Limina. Concretamente coincidieron para escuchar la intervención papal los titulares de las provincias eclesiásticas de Burgos, Pamplona, Valladolid y Zaragoza, que se han reunido con el Santo Padre durante la semana pasada, y también los de las diócesis de Madrid (que es el cardenal Antonio María Rouco Varela, también presidente de la Conferencia Episcopal), Mérida-Badajoz, Oviedo y Toledo, quienes cumplirán con la presentación de sus respectivas realidades eclesiales durante los próximos días.

En la misma línea, Juan Pablo II recordó que “la juventud tiene derecho, desde el inicio de su proceso formativo, a ser educada en la fe” y que “la educación integral de los más jóvenes no puede prescindir de la enseñanza religiosa también en la escuela, cuando lo pidan los padres, con una valoración académica acorde con su importancia”. También aseguró que “los poderes públicos, por su parte, tienen el deber de garantizar ese derecho de los padres y asegurar las condiciones reales de su efectivo ejercicio, como está recogido en los Acuerdos Parciales entre España y la Santa Sede de 1979, actualmente en vigor”. En uno de sus comentarios más sintéticos, el Santo Padre se refirió al sacramento de la Eucaristía como la mejor arma para que “los fieles españoles, apoyados por sus obispos, se sientan vigorizados en la propia fe y así dar un testimonio público y creíble al defender el respeto efectivo a la vida en todas sus etapas, la educación religiosa de sus hijos, la protección del matrimonio y la familia, el nombre de Dios y el valor humano y social de la religión cristiana”.

Por otro lado, el pontífice dijo que “las vivas raíces cristianas de España no pueden arrancarse, sino que han de seguir nutriendo el crecimiento armónico de la sociedad”, y se refirió explícitamente a su última visita pastoral a Madrid en mayo de 2003. En este sentido, afirmó que “en los últimos años han cambiado muchas cosas en el ámbito social, económico y también religioso, dando paso a veces a la indiferencia religiosa y a un cierto relativismo moral, lo cual influye en la práctica cristiana y afecta consiguientemente a las mismas estructuras sociales”. Y puso como ejemplos “lo que fueron fuentes de riqueza en tiempos anteriores; por ejemplo, la producción minera y siderúrgica o la construcción naval”, para recordar que esas realidades “sufren un cierto declive ante el cual hay que mantener la esperanza”.

Bienes comunes y diversidad de los pueblos

Siguiendo en el ámbito socioeconómico, lamentó que “en algunas partes se vive la confrontación social por un recurso natural, el agua, que es un bien común que no puede despilfarrarse, como tampoco puede olvidarse el deber solidario de compartir su uso”. Como conclusión, dijo que “las riquezas no pueden ser monopolio de quienes disponen de ellas”, pero también que “la desesperación o la aversión no pueden justificar ciertas acciones incontroladas de quienes carecen de las mismas”.

Finalmente, cabe destacar que Juan Pablo II recordó los vínculos comunes de los españoles para animar a los obispos a trabajar conjuntamente en aquellos temas que ayuden pastoral y socialmente. “La diversidad de pueblos, con sus culturas y tradiciones, lejos de amenazar esta unidad, ha de enriquecerla desde su fe común”, comentó. También dedicó algunas palabras a la necesidad de nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas, a los imprescindibles esfuerzos de buena convivencia entre obispos y sacerdotes y a la importancia de los sacramentos para una mayor “vitalidad de la Iglesia” en España.

Enlace relacionado

Hazte socio

También te puede gustar