El Papa denuncia el tráfico de seres humanos por motivos sexuales o para trasplantes de órganos

Con motivo del VII congreso mundial de Pastoral del Turismo, que comienzó este lunes, 23 de abril, en la ciudad mexicana de Cancún, el S…

Con motivo del VII congreso mundial de Pastoral del Turismo, que comienzó este lunes, 23 de abril, en la ciudad mexicana de Cancún, el Santo Padre ha escrito un mensaje dirigido al cardenal Antonio María Veglió, presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes; y al obispo-prelado de Cancún-Chetumal, monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas.

En la misiva el Papa destaca que el turismo al igual que toda realidad humana “debe ser iluminado y transformado por la Palabra de Dios”. “El turismo, junto con las vacaciones y el tiempo libre, aparece como un espacio privilegiado para la restauración física y espiritual, posibilita el encuentro de quienes pertenecen a culturas diversas, y es ocasión de acercamiento a la naturaleza, favoreciendo por todo ello la escucha y la contemplación, la tolerancia y la paz, el diálogo y la armonía en medio de la diversidad”, afirma el obispo de Roma.

“El viaje es manifestación de nuestro ser ‘homo viator’ -escribe Benedicto XVI-, al mismo tiempo que refleja ese otro itinerario, más profundo y significativo, que estamos llamados a recorrer: el que nos conduce al encuentro con Dios. La posibilidad que nos brindan los viajes de admirar la belleza de los pueblos, de las culturas y de la naturaleza, nos puede conducir a Dios, favoreciendo la experiencia de fe, «pues por la grandeza y hermosura de las criaturas se llega por analogía a contemplar a su creador» (Sb 13,5)”.

Por otro lado, el vicario de Cristo advierte de los riesgos de esta manifestación humana, ya que el turismo, como toda realidad humana, “no está exento de peligros ni elementos negativos. Se trata de males que hay que afrontar urgentemente, ya que conculcan los derechos y la dignidad de millones de hombres y mujeres, especialmente de los pobres, los menores y los discapacitados. El turismo sexual es una de las formas más abyectas de estas desviaciones que devastan, desde el punto de vista moral, psicológico y sanitario, la vida de las personas, de tantas familias y, a veces, de comunidades enteras”.

Además, el Santo Padre denuncia la trata de seres humanos por motivos sexuales o para trasplantes de órganos, así como la explotación de menores, su abandono en manos de personas sin escrúpulos, el abuso, la tortura, que “se producen tristemente en muchos contextos turísticos”. “Todo esto ha de inducir a aquellos que se dedican pastoralmente o por motivos de trabajo al mundo del turismo, y a toda la comunidad internacional, a aumentar la vigilancia, a prevenir y contrastar estas aberraciones”, prosigue la carta papal.

Benedicto XVI destaca tres ámbitos en los que la pastoral del turismo debe centrar su atención. En primer lugar, iluminar este fenómeno con la doctrina social de la Iglesia, promoviendo una cultura del turismo ético y responsable, de modo que llegue a ser respetuoso con la dignidad de las personas y de los pueblos, accesible a todos, “justo, sostenible y ecológico”. El disfrute del tiempo libre y las vacaciones periódicas son una oportunidad, así como un derecho. El pontífice recuerda que la Iglesia desea seguir ofreciendo su “sincera colaboración”, desde el ámbito que le es propio, para hacer que este derecho sea una realidad para todos los seres humanos, especialmente para los colectivos más desfavorecidos.

“En segundo lugar, la acción pastoral nunca debe olvidar la «vía de la belleza». Muchas de las manifestaciones del patrimonio histórico-cultural religioso «son auténticos caminos hacia Dios, la Belleza suprema». Es importante cuidar la acogida y organizar las visitas turísticas siempre desde el respeto al lugar sagrado y a la función litúrgica para la que nacieron muchas de estas obras y que sigue siendo su destino primordial”, sostiene el Papa, que prosigue: “Y, en tercer lugar, la pastoral del turismo ha de acompañar a los cristianos en el disfrute de sus vacaciones y tiempo libre, de modo que sean de provecho para su crecimiento humano y espiritual. Éste es ciertamente «un tiempo oportuno para que el cuerpo se relaje y también para crecer en la relación personal con Cristo»”.

Finalmente, el Papa ha hablado de la nueva evangelización, “a la que todos estamos convocados” y que, según ha concluido Benedicto XVI, “nos exige tener presente y aprovechar las numerosas ocasiones que el fenómeno del turismo nos ofrece para presentar a Cristo como respuesta suprema a los interrogantes del hombre de hoy”.

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