El Papa denuncia el uso de “embriones humanos como material descartable”

Ante 45 miembros del Comité de Bioética, Francisco advirtió de que las aplicaciones biotecnológicas no pueden ser usadas contra la dignidad humana ni obedeciendo “únicamente a fines comerciales”

Los embriones humanos no son "material de descarte", advierte el Papa Los embriones humanos no son "material de descarte", advierte el Papa

Hoy se corre el riesgo de perder cualquier referencia que no sea la ganancia”. Con estas palabras, el Papa Francisco advirtió este jueves, 28 de enero, de que las aplicaciones biotecnológicas no pueden ser usadas contra la dignidad humana ni obedeciendo “únicamente a fines industriales y comerciales”, al tiempo que denunció el uso de “embriones humanos como material descartable”.

El Santo Padre aprovechó el encuentro con 45 miembros del Comité Nacional de Bioética, en la Sala del Consistorio, para animarles a afrontar el desafío de contrarrestar la “cultura del descarte” que tiene “muchas expresiones, entre las que está tratar a los embriones humanos como material descartable, y también a las personas enfermas y ancianas que se acercan a la muerte”, con el fin de armonizar los estándares y las reglas de las actividades científicas, insistió.

Todos saben “cuán sensible es la Iglesia a los temas éticos”, pero tal vez no queda claro para muchos “que la Iglesia no reivindica ningún espacio privilegiado en este campo”, recordó al organismo consultivo del Gobierno italiano, dirigido por el católico Francesco Paolo Casavola.

En cualquier caso, “me alegra poder expresar el aprecio de la Iglesia por el hecho de que, desde hace ya 25 años, se creó en Italia, en la Presidencia del Consejo de ministros, el Comité Nacional para la Bioética”, añadió Francisco.

“La siembra del Evangelio”

La Iglesia “está satisfecha cuando la conciencia civil, a diferentes niveles, es capaz de reflexionar, de discernir y de actuar con base en la libre y abierta racionalidad y en los valores constitutivos de la persona y de la sociedad”, siguió.

“De hecho, justamente esta responsable madurez civil es el signo de que la siembra del Evangelio (esta sí, revelada y confiada a la Iglesia) ha dado frutos, logrando promover la búsqueda de lo verdadero y del bien en las complejas cuestiones humanas y éticas”, agregó.

Es necesario, según el Papa, “servir al hombre, a todo el hombre, a todos los hombres y mujeres, con particular atención y cuidado (como se ha recordado) por los sujetos más débiles y desaventajados, que no logran hacer escuchar su voz, o que todavía no pueden, o que ya no pueden hacerla escuchar. En este terreno, la comunidad eclesial y la comunidad civil se encuentran y están llamadas a colaborar, según las respectivas y diversas competencias”.

El Papa pide al Comité de Bioética "respeto por la integridad del ser humano y de la tutela de la salud desde la concepción hasta la muerte natural"

El Papa pide al Comité de Bioética “respeto por la integridad del ser humano y de la tutela de la salud desde la concepción hasta la muerte natural”

“La integridad del ser humano”

El comité se ha ocupado en muchas ocasiones, recordó el Papa, “del respeto por la integridad del ser humano y de la tutela de la salud desde la concepción hasta la muerte natural, considerando a la persona en su singularidad, siempre como fin y nunca simplemente como medio. Tal principio ético es fundamental incluso por lo que concierne a las aplicaciones biotecnológicas en campo médico, las cuales no pueden nunca ser utilizadas para dañar la dignidad humana, y mucho menos deben ser guiadas únicamente por objetivos industriales o comerciales”

“La bioética —subrayó Francisco— nació para confrontar, mediante un esfuerzo crítico, las razones y las condiciones exigidas por la dignidad de la persona humana con los desarrollos de las ciencias y las tecnologías biológicas y médicas, las cuales, en su ritmo acelerado, corren el riesgo de perder cualquier referencia que no sea la utilidad y la ganancia”, volvió a insistir.

Tres cuestiones fundamentales

A continuación, recordó que el Comité Nacional de Bioética ha intervenido en los últimos años sobre cuestiones legislativas controvertidas, como la eutanasia, la interrupción del embarazo, las células estaminales, la maternidad subrogada… En ese sentido, el Papa animó el trabajo del Comité en dos cuestiones fundamentales:

La primera, “el análisis interdisciplinario de las causas de la degradación ambiental. Espero que el Comité pueda formular líneas guía, en los campos relacionados con las ciencias biológicas, para estimular intervenciones de conservación, preservación y cuidado del medio ambiente. En este ámbito es oportuna una confrontación entre las teorías biocéntricas y las antropocéntricas, para buscar recorridos que reconozcan la correcta centralidad del hombre en el respeto de los demás seres vivos y de todo el medio ambiente, y también para ayudar a definir condiciones irrenunciables para la protección de las generaciones futuras”

La segunda, “el tema de la discapacidad y de la marginación de los sujetos vulnerables, en una sociedad que tiende a la competición, a la aceleración del progreso. Es el desafío de contrarrestar la cultura del descarte, que tiene muchas expresiones, entre las que está tratar a los embriones humanos como material descartable, y también a las personas enfermas y ancianas que se acercan a la muerte”

Una tercera cuestión se refiere al “esfuerzo cada vez mayor hacia una confrontación internacional en vista de una posible y deseable, aunque compleja, armonización de los estándares y de las reglas de las actividades médico-biológicas, reglas que sepan reconocer los valores y los derechos fundamentales”, concluyó.

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