El Papa denuncia que hay demasiados jóvenes desempleados

Francisco habla del proyecto ‘Policoro’, que nació hace 20 años para ayudar a los jóvenes del sur de Italia en el mundo laboral: en este país, el 40% de los menores de 25 años no tiene trabajo

El Papa Francisco, preocupado por los jóvenes desempleados El Papa Francisco, preocupado por los jóvenes desempleados

El trabajo no es un don concedido a pocos recomendados: ¡es un derecho para todos!”. Lo dijo Papa Francisco en la audiencia al proyecto “Policoro”, de la Conferencia Episcopal de Italia, que fue creado hace veinte años por don Mario Operti para los jóvenes desempleados del sur del país. Subrayando que el trabajo, a diferenciad ella flojera, es una “vocación” y que la Iglesia tiene un papel importante para animar y apoyar a todos los que, al perder el trabajo pierden la dignidad, Jorge Mario Bergoglio recordó el dramático dato del desempleo juvenil en Italia, en donde los menores de 25 años de edad sin trabajo representan el 40%. El Papa denunció que en semejantes condiciones joven corre el peligro de enfermarse, de caer en las dependencias o de suicidarse.

“Hace veinte años nacía el proyecto Policromo, fruto del Congreso eclesial de Palermo”, recordó Francisco. “El proyecto salió a la luz con una voluntad precisa: la de identificar respuestas a la interrogante existencial de muchos jóvenes que corrían el peligro de pasar de la desocupación del trabajo a la desocupación de la vida. En su intento de conjugar el Evangelio con la concreción de la vida, este proyecto representó inmediatamente una gran iniciativa de promoción juvenil, una verdadera ocasión de desarrollo local de dimensión nacional. Sus ideas-fuerza marcaron su éxito: la formación de los jóvenes, el lanzamiento de cooperativas, la creación de figuras de intermediación como los ‘animadores de comunidades’ y una larga serie de gestos concretos, signo visible del compromiso de estos veinte años de presencia activa”.

“Cada trabajador —dijo Francisco— tiene en derecho de ver tuteada” su dignidad, y particularmente “los jóvenes deben poder cultivar la confianza de que sus esfuerzos, su entusiasmo, la inversión de sus energías y de sus recursos no serán instiles. ¡Cuántos jóvenes son hoy víctima de la desocupación! Y cuando no hay trabajo, corre peligro la dignidad, porque la falta de trabajo no solo no te permite llevar el pan a casa, sino que no te hace sentirte digno de ganarte la vida. Hoy son víctimas de esto. Cuántos de ellos ya han dejado de buscar trabajo, resignados a constantes rechazos o a la indiferencia de na sociedad que premia a los recomendados de siempre, con tal que sean corruptos, y obstaculiza a quien merece afirmarse. El premio parece ir a esos que están seguros de sí mismos, siempre y cuando esta seguridad haya sido desarrollada en la corrupción”, prosiguió Bergoglio entre los aplausos de los presentes. “El trabajo no es un don gentilmente concedido a pocos recomendados: ¡es un derecho para todos!”.

El Obispo de Roma invitó a continuar promoviendo iniciativas de inclusión juvenil de forma “comunitaria y participativa”, a sostener las nuevas energías invertidas en el trabajo promoviendo un estilo de creatividad que ponga al centro “la solidaridad como don”. Y aquí es donde entra la Iglesia, explicó el Papa, pues “es madre de todos, acomuna a todos”; la Iglesia debe “sostener las nuevas energías gastadas por el trabajo; promover un estilo de creatividad que ponga mentes y brazos alrededor de una misma mesa; pensar untos, proyectar juntos, recibir y dar ayuda: estas son las formas más eficaces para expresar la solidaridad como don”.

La crisis ha empeorado la situación de los jóvenes desempleados

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“De esta manera – aseguró – los jóvenes redescubren la vocación al trabajo: el sentido ‘alto’ de un empeño que va más allá del resultado económico, para transformarse en edificación del mundo, de la sociedad, de la vida”. Por ello, Francisco instó a educar a las jóvenes generaciones a buscar la ‘justa medida’, destacando que “en la escuela del Evangelio se aprende lo que es verdaderamente necesario” y por ello es ‘el justo camino’”. La tarea del Proyecto Policromo, recordó el Papa, “no es simplemente ayudar a los jóvenes a encontrar una ocupación”, sino que “es también una responsabilidad de evangelización a través del valor santificante del trabajo”, “no de un trabajo que humilla”, sino aquel que “hace al hombre libre verdaderamente según su noble dignidad”.

El Papa argentino concluyó la audiencia con la siguiente reflexión: “Su trabajo es muy importante para mí, sufro cuando veo a tanta juventud sin trabajo, desempleada; imagínense que aquí en Italia de 25 años para abajo casi el 40 por ciento está sin trabajo, ¿qué hace un joven sin trabajo? Se enferma, debe ir al psiquiatra, cae en las dependencias, se suicida… ¡Las estadísticas de los suicidios juveniles no son publicadas! Pero así se escamotea o busca algo que le dé un ideal, y se vuelve guerrero: pero, piensen, estos jóvenes son nuestra carne, son la carne de Cristo, y por esto nuestro trabajo debe salir adelante para acompañarlos y sufrir en nosotros ese sufrimiento oculto, silencioso que tanto les angustia el corazón”.

Al final, el Papa invitó a rezar un Ave María: “La Virgen veía cómo san José enseñaba a trabajar a Jesús, recemos para que nos enseñe a ayudar a encontrar trabajo y a trabajar a tantos jóvenes”. La audiencia fue introducida por el cardenal presidente de la CEI Angelo Bagnasco, y prosiguió con el testimonio de algunos jóvenes del proyecto Policromo, que denunciaron, entre otras cosas, las falsas promesas electorales, el provincialismo y la presencia de la criminalidad organizada.

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