El Papa hace lo que la ONU debería hacer en el conflicto palestino-israelí: organiza un encuentro con Peres y Abbas en Roma

El Papa Francisco regresó a Roma este lunes, 26 de mayo, después de un viaje de tres intensos días en Oriente Medio. Entre las mu…

El Papa Francisco regresó a Roma este lunes, 26 de mayo, después de un viaje de tres intensos días en Oriente Medio. Entre las muchas cuestiones que el Santo Padre ha abordado a lo largo de esos tres días, dos destacan especialmente por su significación y aportación para intentar conseguir que la paz se instaure en Tierra Santa.

La primera de ellas se refiere a lo que Francisco logró este domingo, primero en Belén y después en Jerusalén: que los presidentes de Israel y Palestina, Simón Peres y Mahmud Abbas, respectivamente, aceptaran su invitación de acudir al Vaticano el próximo 6 de junio para un encuentro de paz y de oración.

El Papa, al concluir la Misa en la Plaza del Pesebre en la ciudad de Belén, se dirigió a ambos líderes con la siguiente invitación: “ofrezco mi casa en el Vaticano para acoger este encuentro de oración”. A lo que, según medios de prensa de ambos mandatarios, Peres y Abbas confirmaron rápidamente su aceptación de visitar el Vaticano para rezar por la paz.

Construir la paz es difícil, pero vivir sin paz es un tormento. Todos los hombres y mujeres de esta tierra, en el mundo entero, nos piden que llevemos delante de Dios su ardiente aspiración por la paz”, expresó el Santo Padre antes de la bendición final.

Por su parte, la oficina de la presidencia de Israel, respondió: “damos la bienvenida a la invitación del Papa Francisco para ir al Vaticano. El Presidente Peres ha apoyado y continuará apoyando todos los caminos para lograr la paz”.

Al mismo tiempo, Nabil Abu Rdeneh, portavoz del presidente palestino, señaló que el encuentro tendrá lugar durante el próximo mes de junio. Un encuentro que según informa AICA se celebrará el día 6 del próximo mes.

Ya en el viaje de regreso a Roma, Francisco insistió sobre el encuentro en la rueda de prensa que ofreció en el avión a los periodistas. Ante la pregunta de qué se puede hacer para que en Jerusalén haya una paz estable, el Papa dijo que "la Iglesia Católica ya ha establecido su posición desde el punto de vista religioso, la ciudad de la paz y de las tres religiones".

Y afirmó que "las medidas concretas por la paz deben salir de la negociación", para añadir después que "se debe negociar con honestidad, hermandad, mucha confianza".

"Se necesita valentía para hacer esto y yo rezo mucho para que estos dirigentes tengan la valentía de recorrer el camino de la paz. Yo solo puedo decir lo que la Iglesia ha dicho siempre, que Jerusalén sea custodiada como la capital de las tres religiones. Una ciudad santa, de paz, de religión", concluyó

Lo que no hace la ONU

Este importante paso que Francisco ha dado en Tierra Santa para acercar posturas entre Peres y Abbas, con el objetivo de alcanzar una paz duradera, contrasta con la inanición de Naciones Unidas ante este eterno conflicto.

Y es que mientras el Papa toma una osada iniciativa de paz que rompe moldes y sorprende a todos, la ONU mantiene su impotencia histórica para resolver el problema entre israelíes y palestinos en Oriente Medio.

Evidentemente, no nos referimos Naciones Unidas como lugar de diálogo entre países, sino a su aparato político, el propio secretario general o la estructura de las comisiones, incapaces todos ellos de encontrar iniciativas para articular soluciones al conflicto.

Mientras tanto, en lugar de valorar positivamente la capacidad de la Iglesia para introducir el diálogo y buscar la paz en todo el mundo, organismos de las Naciones Unidas se dedican a criminalizarla y, por ejemplo, siguen insistiendo en abrir nuevos frentes en relación a la pederastia.

Sin ir más lejos, el Comité de la ONU contra la tortura, aunque reconoce el esfuerzo vaticano en ese sentido, instó el pasado viernes a la Santa Sede a hacer más para luchar contra los actos de pedofilia cometidos por miembros del clero.

A su vez, el Vaticano declaró haber "tomado nota" de esas observaciones y aseguró que serán "consideradas seriamente", además de destacar que el comité concluyó que la Santa Sede no infringe la Convención de la ONU contra la tortura, en los casos de actos pedófilos cometidos por miembros del clero, y reconoció "sus importantes esfuerzos para impedir abusos sexuales contra menores".

Cabe recordar que, desde el año 2001, la Congregación para la Doctrina de la Fe se encarga de investigar ese tipo de delitos, por decreto de Juan Pablo II:

Con el patriarca Bartolomé

Por otra parte, la segunda cuestión de especial significación que el Papa Francisco ha abordado en Tierra Santa se refiere a uno de los momentos más emotivos de ese viaje: el rezo en el lugar donde nació Jesús y la visita al Santo Sepulcro acompañado por el patriarca ecuménico de Constantinopla,Bartolomé I.

Francisco visitó la Gruta de la Natividad, el lugar donde nació Jesucristo, para posteriormente hacer lo propio ante el Santo Sepulcro, donde besó la piedra en donde se ungió el cuerpo de Cristo y rezó ante el santo lugar, acompañado en todo momento por el patriarca Bartolomé.

Después de una intensa oración, ambos se dirigieron hacia el lugar donde se realizó una ceremonia ecuménica. El Papa dirigió un sentido discurso en la Basílica del Santo Sepulcro en un encuentro ecuménico que recordó el 50 aniversario de la histórica reunión en esta ciudad entre el Papa Pablo VI y el Patriarca ortodoxo Atenágoras, la razón fundamental de su peregrinaje en Tierra Santa.

El Santo Padre hizo un llamamiento a la unidad de los cristianos y a superar "los recelos que hemos heredado del pasado".

Francisco y Bartolomé I firmaron una declaración conjunta, y el Papa pidió a los presentes acoger "la gracia especial de este momento. Detengámonos con devoto recogimiento ante el sepulcro vacío, para redescubrir la grandeza de nuestra vocación cristiana: somos hombres y mujeres de resurrección, no de muerte. Aprendamos, en este lugar, a vivir nuestra vida, los afanes de la Iglesia y del mundo entero a la luz de la mañana de Pascua".

Al día siguiente, en el vuelo de regreso a Roma, ante los periodistas, el Papa se refirió a ese encuentro y señaló que, "con el patriarca Bartolomé, hemos hablado de que la unidad se hace en la calle, haciendo camino. Nosotros jamás podremos llegar a la unidad en un congreso de teología. Hay que caminar juntos, rezar juntos, trabajar juntos", concluyó.

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