El Papa que ha elevado más santos a los altares

La dimensión religiosa y eclesial del pontificado de Juan Pablo II no es menos intensa que la social y política. El Papa Wojtila ha escrito 14 encícli…

La dimensión religiosa y eclesial del pontificado de Juan Pablo II no es menos intensa que la social y política. El Papa Wojtila ha escrito 14 encíclicas y numerosos documentos entre constituciones apostólicas, exhortaciones, cartas, bulas y otros mensajes. Los jóvenes han sido algo así como sus destinatarios predilectos, tanto en su comunicación hablada como en la escrita, ya que siempre ha tenido muy claro que ellos son los “principales testigos de esperanza”. La encíclica es el documento pontificio más solemne del Magisterio ordinario universal, y así lo ha entendido el último Santo Padre del siglo XX y primero del XXI, ya que ha abordado cuestiones tan diferentes como la persona de Jesucristo, el trabajo y la convivencia social, el Espíritu Santo, la vida humana, el ecumenismo cristiano y la Eucaristía.

                  

La primera encíclica escrita por Juan Pablo II, Redemptor Hominis (Jesucristo, redentor del hombre), se publicó el 4 de marzo de 1979. La más reciente, Ecclesia de Eucaristía (Sobre la Eucaristía en su relación con la Iglesia), salió el 17 de abril de 2003. El resto son éstas: Dives in Misericordia (Dios, padre de Misericordia), Laborem Exercens (Trabajo humano y problemas sociales), Slavorum Apostoli (sobre los santos Cirilo y Metodio, patrones de los eslavos), Dominum et Vivificantem (Espíritu Santo, Señor y vivificador), Redemptoris Mater (María, Madre del Redentor), Sollicitudo Rei Socialis (auténtico desarrollo del hombre y la sociedad), Redemptoris Missio (La misión), Centessimus Annus (la cuestión social a cien años de la Rerum Novarum), Veritatis Splendor (El Esplendor de la verdad, con los fundamentos de la moral católica), Evangelium Vitae (valor e inviolabilidad de la vida humana), Ut unum Sint (sobre el compromiso ecuménico) y Fides et Ratio (sobre la fe y la razón).

 

Entre los numerosos documentos y notas, el Santo Padre ha publicado recientemente la Carta Apostólica Mane Nobiscum Domine (Quédate con nosotros), con motivo del Año de la Eucaristía. También ha seguido dirigiendo a los fieles los mensajes propios de las jornadas anuales, como la del Enfermo, las Comunicaciones Sociales o la de la Paz. Fue especialmente difundida entre la vida social y política una Nota Doctrinal escrita en 2003 en la que anima claramente a los políticos católicos a defender sus planteamientos en coherencia con la Doctrina Social de la Iglesia.

 

Santos y beatos, ejemplos para la juventud

 

Por otro lado, este Papa pasará a la historia como el que más santos y beatos ha elevado a los altares. Desde la beatificación, en 2003, de la Madre Teresa de Calcuta, fundadora de las Misioneras de la Caridad, hasta la canonización, en 2002, de Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, Juan Pablo II ha presidido ceremonias donde la Iglesia ha reconocido la santidad de numerosas personas, muchas de ellas españolas: El médico y sacerdote catalán Pere Tarrés, el fundador de los Hijos e Hijas de la Sagrada Familia, Josep Manyanet, la religiosa Genoveva Torres, el también sacerdote José María Rubio, el fundador de la Institución Teresiana, Pedro Poveda, el tortosino Enrique de Ossó, el gitano Ceferino Jiménez Malla y el laico de la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña Francesc Castelló Aleu, entre muchos otros. También han sido especialmente significativas algunas canonizaciones, como la del Padre Pío de Pietrelcina, en cuya ceremonia el Vaticano registró un récord absoluto de presencia de fieles.

 

A todo esto, hay que añadir la institución de la Jornada Mundial de la Juventud en 1985, hace justo 20 años, como una cita anual que cada dos años se celebra fuera de Roma. Es el principal referente de la plena sintonía que Juan Pablo II ha mostrado siempre con los jóvenes. Al margen de las masivas jornadas mundiales, se han producido otros numerosos encuentros, entre ellos el de mayo de 2003 en el aeródromo madrileño de Cuatro Vientos, con unos 800.000 jóvenes presentes. “Se puede ser moderno y seguidor de Jesucristo”, dijo el pontífice al día siguiente de aquel gran encuentro. “Las ideas se proponen; no se imponen”, comentó en este caso durante la reunión en Cuatro Vientos.

 

Son millones los católicos que han captado, en los mensajes de Juan Pablo II, una fuente de intensa espiritualidad. Más allá de la dimensión de sus palabras religiosas en el mundo, los católicos reciben la doctrina, el magisterio y las valoraciones del sucesor de Pedro como algo que sobrevive a su propia persona. Valdrán mientras siga con vida, pero también cuando muera.

El Papa que ha elevado más santos a los altares

La dimensión religiosa y eclesial del pontificado de Juan Pablo II no es menos intensa que la social y política. El Papa Wojtila ha escrito 14 encícli…

La dimensión religiosa y eclesial del pontificado de Juan Pablo II no es menos intensa que la social y política. El Papa Wojtila ha escrito 14 encíclicas y numerosos documentos entre constituciones apostólicas, exhortaciones, cartas, bulas y otros mensajes. Los jóvenes han sido algo así como sus destinatarios predilectos, tanto en su comunicación hablada como en la escrita, ya que siempre ha tenido muy claro que ellos son los “principales testigos de esperanza”. La encíclica es el documento pontificio más solemne del Magisterio ordinario universal, y así lo ha entendido el último Santo Padre del siglo XX y primero del XXI, ya que ha abordado cuestiones tan diferentes como la persona de Jesucristo, el trabajo y la convivencia social, el Espíritu Santo, la vida humana, el ecumenismo cristiano y la Eucaristía.

                  

La primera encíclica escrita por Juan Pablo II, Redemptor Hominis (Jesucristo, redentor del hombre), se publicó el 4 de marzo de 1979. La más reciente, Ecclesia de Eucaristía (Sobre la Eucaristía en su relación con la Iglesia), salió el 17 de abril de 2003. El resto son éstas: Dives in Misericordia (Dios, padre de Misericordia), Laborem Exercens (Trabajo humano y problemas sociales), Slavorum Apostoli (sobre los santos Cirilo y Metodio, patrones de los eslavos), Dominum et Vivificantem (Espíritu Santo, Señor y vivificador), Redemptoris Mater (María, Madre del Redentor), Sollicitudo Rei Socialis (auténtico desarrollo del hombre y la sociedad), Redemptoris Missio (La misión), Centessimus Annus (la cuestión social a cien años de la Rerum Novarum), Veritatis Splendor (El Esplendor de la verdad, con los fundamentos de la moral católica), Evangelium Vitae (valor e inviolabilidad de la vida humana), Ut unum Sint (sobre el compromiso ecuménico) y Fides et Ratio (sobre la fe y la razón).

 

Entre los numerosos documentos y notas, el Santo Padre ha publicado recientemente la Carta Apostólica Mane Nobiscum Domine (Quédate con nosotros), con motivo del Año de la Eucaristía. También ha seguido dirigiendo a los fieles los mensajes propios de las jornadas anuales, como la del Enfermo, las Comunicaciones Sociales o la de la Paz. Fue especialmente difundida entre la vida social y política una Nota Doctrinal escrita en 2003 en la que anima claramente a los políticos católicos a defender sus planteamientos en coherencia con la Doctrina Social de la Iglesia.

 

Santos y beatos, ejemplos para la juventud

 

Por otro lado, este Papa pasará a la historia como el que más santos y beatos ha elevado a los altares. Desde la beatificación, en 2003, de la Madre Teresa de Calcuta, fundadora de las Misioneras de la Caridad, hasta la canonización, en 2002, de Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, Juan Pablo II ha presidido ceremonias donde la Iglesia ha reconocido la santidad de numerosas personas, muchas de ellas españolas: El médico y sacerdote catalán Pere Tarrés, el fundador de los Hijos e Hijas de la Sagrada Familia, Josep Manyanet, la religiosa Genoveva Torres, el también sacerdote José María Rubio, el fundador de la Institución Teresiana, Pedro Poveda, el tortosino Enrique de Ossó, el gitano Ceferino Jiménez Malla y el laico de la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña Francesc Castelló Aleu, entre muchos otros. También han sido especialmente significativas algunas canonizaciones, como la del Padre Pío de Pietrelcina, en cuya ceremonia el Vaticano registró un récord absoluto de presencia de fieles.

 

A todo esto, hay que añadir la institución de la Jornada Mundial de la Juventud en 1985, hace justo 20 años, como una cita anual que cada dos años se celebra fuera de Roma. Es el principal referente de la plena sintonía que Juan Pablo II ha mostrado siempre con los jóvenes. Al margen de las masivas jornadas mundiales, se han producido otros numerosos encuentros, entre ellos el de mayo de 2003 en el aeródromo madrileño de Cuatro Vientos, con unos 800.000 jóvenes presentes. “Se puede ser moderno y seguidor de Jesucristo”, dijo el pontífice al día siguiente de aquel gran encuentro. “Las ideas se proponen; no se imponen”, comentó en este caso durante la reunión en Cuatro Vientos.

 

Son millones los católicos que han captado, en los mensajes de Juan Pablo II, una fuente de intensa espiritualidad. Más allá de la dimensión de sus palabras religiosas en el mundo, los católicos reciben la doctrina, el magisterio y las valoraciones del sucesor de Pedro como algo que sobrevive a su propia persona. Valdrán mientras siga con vida, pero también cuando muera.

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