El Papa y América

Un nuevo viaje ha iniciado el Papa Francisco, esta vez hacia las tierras americanas “descubiertas” por Colón y anexionadas, inicialmente, a la corona española fruto de la posterior conquista. El Papa Francisco tiene una visión integradora de la historia cultural de Latinoamérica. Él ve el indio, el negro o el español unidos a pesar de las injusticias y los desencuentros. Tiene claro que los principales defensores de los derechos naturales de los indios y los esclavos fueron tan españoles como los opresores. El Papa Francisco se lamenta de que en amplios sectores de la cultura española se avergüencen de la labor realizada por sus antepasados en América. Para él no vale ni la leyenda negra ni la rosa; ni actitudes políticamente correctas –pero ideologizadas, tergiversadas, a favor de la moda– de una historia –humana– con luces y sombras. Hoy, un hijo de las tierras evangelizadas por España está en Roma como cabeza de la Iglesia universal. ¿Quién se lo podía imaginar hace 525 años? Hay que conocer bien el pensamiento del Papa Bergoglio sobre este tema. Merece la pena leer el libro Sobre el Cielo y la Tierra (las opiniones del Papa Francisco sobre la familia, la fe y el papel de la Iglesia en el siglo XXI) donde se reproducen sus opiniones fruto de unas conversaciones que mantuvieron el 2010 dos argentinos, promotores del diálogo interreligioso para encontrar horizontes comunes, establecer puentes y derribar muros: Jorge Mario Bergoglio –cuando era obispo de Buenos Aires– y el rabino Abraham Skorka –rector del Seminario Rabínico Latinoamericano, con quien le une una vieja y profunda amistad– en las sedes del Episcopado argentino y en la comunidad judía Benei Tikva. Los temas, todos: Dios, el fundamentalismo, los ateos, el Holocausto, la homosexualidad, el capitalismo, la muerte, la conquista, la colonización… Copio un trozo del capítulo 26: Algunos hechos de la Historia: la conquista… “Cuando se habla de la participación de la Iglesia en la conquista española, hay que tener en cuenta que el continente americano no era una unidad armónica de pueblos originarios, sino que reinaba el imperio de los más fuertes sobre los más débiles. Ya vivían en guerra. Ésa era una realidad, había pueblos sojuzgados por los más fuertes, por los más desarrollados, como por ejemplo los incas. La interpretación histórica hay que hacerla con la hermenéutica de la época; en cuanto usamos una hermenéutica extrapolada desfiguramos la historia y no la entendemos. Si no estudiamos los contextos culturales, hacemos lecturas anacrónicas, fuera de lugar. Como ocurre cuando se habla de las Cruzadas. (…) Un análisis histórico siempre hay que realizarlo con las pautas de la época, con su hermenéutica. No para justificar los hechos, sino para entenderlos. Resulta imprescindible analizar la historia en el contexto cultural del momento en que transcurrieron los hechos. “Hay que estudiarlo de acuerdo con las concepciones y las prácticas de entonces. Otra cuestión importante es analizar la totalidad de los procesos históricos y no quedarnos en una interpretación de lo fragmentado, porque esa fracción después se universaliza, ocupa el lugar de la totalidad y se transforma en leyenda. Así como se señalan los abusos de los españoles –porque evidentemente vinieron a hacer negocio en estas tierras, a llevarse el oro–, también en la época de la Conquista hubo hombres de la Iglesia que se dedicaron a la predicación, a la ayuda, como fray Bartolomé de las Casas, defensor de los indios ante los atropellos de los conquistadores. En su casi totalidad eran hombres mansos que se acercaban y trataban de dignificar al indio. Se tuvieron que encontrar con costumbres distintas, como la poligamia, el sacrificio humano, el alcoholismo. (…) Fue grande el esfuerzo de promoción que sostuvieron muchos hombres de la Iglesia que no querían entrar en componendas con el poder civil espoliador. (…) Había una defensa de los indios por parte de hombres de la Iglesia. Las Reducciones jesuitas son un ejemplo de promoción humana”. P.S. En los tres escritos anteriores de este blog he hablado de la labor misionera y evangelizadora de los franciscanos en California y que, en esta línea, será canonizado Fray Junípero Serra. Las Reducciones de las que habla el Papa Francisco eran unos asientos que crearon los jesuitas en sXVII en Río de la Plata, Paraguay y Brasil. Eran una treintena de comunidades indígenas de la América española y fueron una experiencia de organización social, de desarrollo económico y cultural y de salvaguarda de la libertad y la dignidad de los indios ante los abusos del sistema colonial. Los pueblos indios que vivían en los bosques, en grupos pequeños, distantes entre ellos, fueron “acompañados” –(este es el sentido de Reducción, del latín reducere, acompañar, conducir)– por los jesuitas que los reunían en comunidades para vivir una nueva vida, con la dignidad que como personas tenían, y les daban a conocer Cristo.

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