El papel de los cristianos en España

Subrayemos una condición decisiva: la dificultad.  El papel de los cristianos en España es complicado porque se sienten requeridos por dos razones dif…

Forum Libertas

Subrayemos una condición decisiva: la dificultad.
 
El papel de los cristianos en España es complicado porque se sienten requeridos por dos razones difíciles de conciliar.
 
Una es la respuesta a una política agresiva del gobierno, del Partido Socialista, de Izquierda Unida, de Iniciativa per Catalunya, d’Esquerra Republicana, por citar algunos de los grupos políticos más relevantes, y de buena parte de los medios de comunicación, con el grupo PRISA a la cabeza; la otra, es la necesidad de pacificar la sociedad española alterada por conflictos en los que es importante introducir factores de comprensión y de diálogo.
 
En las circunstancias actuales una de las mayores aportaciones que los cristianos pueden realizar a la vida política y social es trabajar para una mejor convivencia.
 
En determinadas mentalidades este planteamiento es interpretado en términos de renuncia a la defensa y promoción del ser cristiano. Nada más alejado de eso. Contribuir a llevar la cruz de los demás es, lo escribió Hans Urs Von Balthasar hace muchos años, una exigencia ligada a la propia esencia del cristianismo.
La respuesta cultural, social y política a la agresión exige ir más allá de la capacidad movilizadora de protesta en un momento dado. Es una ley de la contienda política que toda respuesta social que no acabe alcanzando un cauce sólido para expresarse en las instituciones políticas, se agotándose en si misma.
 
El Papa Benedicto XVI ha venido subrayando “la necesidad de que el católico prime la propuesta a la crítica, sin que ello signifique renunciar a esta segunda”.
La manera de hacer compatible el afrontamiento del conflicto y la pacificación de la sociedad es sobretodo a través del estilo. Éste es imprescindible en estos momentos, y el que necesitamos se construye básicamente sobre el respeto a la persona del otro y la capacidad de razonar la propia posición y la crítica.
 
Algunos ven en el “rajar” al adversario una necesidad derivada de la eficacia. No es cierto. Habitualmente ir con la navaja en la boca solo sirve para alimentar a los más convencidos, a los que se sienten realizados básicamente con darle leña al mono. Pero eso no es ser eficaz, porque no sirve para transformar las consciencias. En todo caso sirve para empeorar las de algunos.
 
Cuando los católicos nos pasamos en este plano, y también nosotros incurrimos en ocasiones en este error, estamos haciendo un flaco servicio a aquello a lo que decimos servir. Nada justifica la agresividad y la descalificación personal.
La capacidad de razonar es otro ingrediente necesario y una de nuestras fuerzas fundamentales. No hace falta añadir demasiados objetivos, basta con mostrar a la sociedad los datos y hacerlo de manera que la mayoría nos escuche, y eso no lo conseguiremos nunca a base de gritos ensordecedores.

Hazte socio

También te puede gustar