El paro sigue creciendo, pero el Estado recauda más impuestos que nunca

Por cada tres euros producidos en España en 2010, prácticamente uno se lo quedó el Estado. Esta es la conclusión que se pu…

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Por cada tres euros producidos en España en 2010, prácticamente uno se lo quedó el Estado. Esta es la conclusión que se puede extraer ante el repentino crecimiento de la presión fiscal en 2010, que alcanzó el 31,5% del PIB después de subir 1,1 puntos porcentuales.

En términos de contabilidad nacional, el Gobierno recaudó el año pasado un 34,2% más que en 2009, exactamente 36.168 millones de euros más, mientras que se gastó 12.344 millones menos que en el ejercicio anterior, gracias sobre todo a la supresión de los 400 euros y los efectos del IVA, cuya recaudación creció un 127,4%.

Estos datos estadísticos llaman especialmente la atención si se tiene en cuenta que el paro sigue creciendo y, según los datos del Ministerio de Trabajo facilitados este miércoles, 2 de marzo, el número de desempleados en España aumentó en febrero en 68.260 personas y ya alcanza la cifra de 4.299.263 parados.

Estos casi 4,3 millones de desempleados hacen referencia a los datos de las personas registradas en las oficinas de los servicios públicos de empleo (antiguo Inem), pero se quedan cortos si los comparamos con los de la Encuesta de Población Activa (EPA), que ya en el cuarto trimestre de 2010 situaba el número de parados en 4.696.600 personas.

Así la situación, hay que recordar también que la subida del precio del petróleo, que afecta al consumidor, beneficia al mismo tiempo al Estado porque los impuestos que percibe aumentan considerablemente.

Iniciativas estériles

Al mismo tiempo, cabe considerar que, aunque en teoría el hecho de que el Estado recaude más dinero es a priori un buen síntoma para toda la población, en la práctica no es así en el caso de España, ya que el Gobierno socialista hace un mal uso del dinero recaudado y pone en marcha iniciativas para el fomento del empleo que resultan a todas luces estériles.

Un ejemplo de la malversación e improvisación del Gobierno en el manejo del dinero que tiene el Estado es el cacareado Plan E, el Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo, sobre todo en el apartado que hacía referencia a inversiones que tenían que hacer los ayuntamientos para crear empleo.

De hecho, el dinero que se gastó desde los ayuntamientos para generar una burbujita de empleo temporal, a base de poner campos de césped artificial u otras nimiedades por el estilo, se podría haber aplicado a hacer el plan de ahorro energético que ahora, cuando ya no hay dinero, el Gobierno dice que han de hacer los consistorios: cambiar la iluminación de las calles, utilizar energía solar para el agua sanitaria, etc.

Otra muestra más de la improvisación del Gobierno es la serie de medidas que se están adoptando a salto de mata, como rebajar ahora la velocidad a 110 kilómetros por hora, o la propuesta del ministro de Industria, Miguel Sebastián, de cambiar 240.000 neumáticos en los coches, con una subvención de 20 euros por neumático cambiado.

Sebastián ya ‘brilló con luz propia’ al sugerir hace un par de años que una forma de ahorrar energía en verano podía ser quitarse la corbata, algo que empezó por hacer él mismo para dar ejemplo.

Sin embargo, algo tan elemental en un país mediterráneo como España, el obligar a que cada vivienda nueva incorpore placas solares para calentar el agua sanitaria, que es una tecnología simple, conocida, perfectamente rentable y sin necesidad de subvenciones porque se aprovecha la luz solar, o el fomento de aplicarla también a edificios ya construidos, es incapaz de ponerlo en práctica y siguen siendo estancadas.

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