El peligro de no respetar la libertad de los padres

La reforma del Estatuto catalán, como las que se preparan o se pactan en otras comunidades autónomas, está generando mucho debate entre la clase polít…

Forum Libertas

La reforma del Estatuto catalán, como las que se preparan o se pactan en otras comunidades autónomas, está generando mucho debate entre la clase política y la opinión publica por cuestiones territoriales: Si esa tierra es más o menos nacionalidad, si debe tener una agencia tributaria propia, si debe asumir competencias que hasta ahora correspondían al Estado… No dudamos de la importancia de estos temas, pero hay otros mucho más importantes que afectan al futuro y a los valores de la sociedad. Uno fundamental es la educación.

 

En Cataluña, el Gobierno tripartito formado por Partido Socialista (PSC), Esquerra Republicana (ERC) e Iniciativa-Verds (IC-V) propuso hace unos meses diluir los centros concertados en una “escuela pública y laica”. Ahora, parece que la ponencia para la reforma estatutaria ha acercado posiciones entre las 5 fuerzas representadas en la cámara autonómica, pero mantiene el concepto de “escuela laica” aunque sea sólo para la pública. Como en el primer redactado, se rompe el pacto constitucional porque se liquida igualmente la libertad de los padres para elegir centro y modelo educativo para sus hijos de acuerdo con las propias convicciones. Y esto debe estar garantizado en todo el sistema: en colegios públicos, concertados y privados.

 

El artículo 27.3 de la Constitución Española dice textualmente: “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias condiciones”. Este mandato constitucional quedaría gravemente violado si el nuevo Estatuto catalán acaba imponiendo un modelo único y laico para la escuela pública. Eso significaría, entre otras cosas, suprimir la obligatoriedad de ofrecer clase de religión católica para todos los centros con el objetivo de que los padres de los alumnos la elijan voluntariamente. Esta idea sintoniza perfectamente, además, con lo que ya decidió la Generalitat en un Consejo Ejecutivo hace también varios meses: suprimir la materia confesional e imponer una de cultura religiosa.

 

Nuestro periódico quiere saber lo que piensan las fuerzas políticas catalanas sobre este supuesto acercamiento de posturas en el capítulo educativo del nuevo marco autonómico de Cataluña. Convergència i Unió y el Partido Popular, que forman la oposición parlamentaria con 61 de los 135 escaños, se habían mostrado en contra de que se conciba la escuela como laica. “Si el Estatuto supone un marco de convivencia, no puede pontificar un solo modelo”, ha llegado a asegurar el popular Francesc Vendrell. Por su parte, el convergente Francesc Homs había anunciado la presentación de un texto alternativo que sustituirá la idea laicista por las frases “enseñanza en sus diversas modalidades” y “derecho a elegir el tipo de educación”. ¿Qué hay de todo esto? Esperamos poder trasladar una respuesta clara a nuestros lectores en los próximos días.

 

Una vez más, nos encontramos ante un claro intento de incluir formas de laicismo excluyente en la legislación catalana, y además desde un texto básico como es el Estatuto catalán. Sería inaceptable que una tibia negociación de las fuerzas políticas que se oponían a esa laicidad escolar mal entendida acabase dejando intacto el peligroso principio de una escuela sin opciones para los creyentes de las diversas confesiones. Ya hemos dicho otras veces que el Estado es aconfesional, y está muy bien que sea así, pero la sociedad no es laica, sino plural: con católicos, protestantes, judíos musulmanes, laicos, ateos y agnósticos, entre otras creencias. Esperamos que no nos metan un gol en este asunto tan importante. No respetar la libertad de los padres sería una forma de totalitarismo muy peligrosa.

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