El perro y el pajar

El refranero popular no engaña, así lo demuestra esta nueva entrega de Esopo, El perro y el pajar, donde se viene a constatar la tendenc…

El refranero popular no engaña, así lo demuestra esta nueva entrega de Esopo, El perro y el pajar, donde se viene a constatar la tendencia que tienen algunos de exigir, e incluso imponer, lo que consideran sus derechos sin tener en cuenta para nada los de los demás.

El perro y el pajar

“Un perro metido en un pajar gruñía y ladraba impidiendo a los bueyes comerse la paja que había sido colocada para ellos.

– ¡Que egoísta perro! -dijo un buey a sus compañeros-

– Él no come de esa paja,

y todavía pretende que los que sí comemos,

no lo hagamos”.

Mi querido amigo Esopo: Tu fábula me suena a refrán popular, además de frase evangélica: “No hagas a los otros lo que no quieres que te hagan a ti”, o dicho al revés, respeta a los otros para que los otros te respeten a ti. Sentido común, aunque no siempre es el más común de los sentidos.

Algunos amantes de la libertad adoran casi reverencialmente esta palabra, respeto, pero la aplican parcialmente. Proponen un contrato unilateral, empezando por no respetar la parte contraria. El otro debe respetar mis ideas, porque son mías y tienen valor. Pero si pretendo que así obre "el otro", ¿por qué no obro yo del mismo modo? Como decía una vieja canción, "olvidamos que somos los demás de los demás".

Nuestro buen perro seguro que protestaba a los bueyes cuando estos mugían y él estaba durmiendo la siesta. ¿Por qué no aplicar la misma lógica cuando ellos duermen, o comen, o simplemente viven? Los acuerdos unilaterales siempre son peligrosos.

Respeta siempre los derechos ajenos, para que así puedas exigir el respeto a los tuyos

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