El pinchazo de las adopciones homosexuales

A pesar de que en el primer año de aplicación se podía suponer que las adopciones por parte de homosexuales registrarían la cifra más alta, puesto que…

A pesar de que en el primer año de aplicación se podía suponer que las adopciones por parte de homosexuales registrarían la cifra más alta, puesto que había, teóricamente, un stock de demanda insatisfecha, el resultado, al menos por los datos que se poseen de Cataluña, demuestra el desinterés que este grupo de población tiene ante tal posibilidad. Lo cual, dentro del desastre, no deja de ser un dato positivo para los niños que no verán así alterado, en términos significativos, su derecho a tener padre y madre.

Según la consejera de Bienestar de la Generalitat de Cataluña, sólo 19 parejas han pedido la adopción. De éstas, dos son tan recientes que ni tan solo han realizado la primera entrevista, por lo tanto no corresponden al 2005, quedan 17. De estas 17, cinco han sido descartadas por inadecuadas, quedan 12. De estas 12, sólo 5 se han declarado adecuadas y 7 más se hallan aún en proceso de valoración. Un resultado pírrico ante un volumen total de cerca de 1.400 adopciones.

Lo más curioso del caso, es que de las 19 parejas, 6 son de mujeres y 13 de hombres, cuando los estudios previos de otros países, pocos dada la escasez de normativas que permitan la adopción, señalaban más bien lo contrario.

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Se necesitarían más datos sobre este proceso que empieza, y que los partidos que ejercen el control en el Parlamento deberían plantear. Por un lado, la edad de los niños y niñas adoptados, dado que la mayoría, excepto dos casos, son del propio país.

Ligado con este aspecto es necesario recordar la enorme escasez de infantes españoles para adoptar, lo que explica el enorme auge de la adopción internacional. Sólo los niños de más edad que no han conseguido ser adoptados, se presentan en número significativo. Por lo tanto, es necesario saber cual ha sido el orden de prioridades que ha permitido en tan poco tiempo otorgar niños españoles a parejas homosexuales, cuando las esperas para los matrimonios resultan mucho más largas.

Por otra parte, es necesario conocer si estas adopciones obedecen a hijos naturales de una de las partes, de relaciones anteriores, o no. Y, también, la relación entre el sexo de los adoptados y el de la pareja homoparental. Una estadística que no sea capaz de aportar estos datos, una información que no explique claramente como se establecen las prioridades en relación a los peticionarios heterosexuales, siempre despertará sospechas.

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