El plumaje de la golondrina y el cuervo

De nuevo Esopo nos ilustra con una fábula que es tan actual ahora como en sus tiempos: El plumaje de la golondrina y el cuervo, donde nos demue…

De nuevo Esopo nos ilustra con una fábula que es tan actual ahora como en sus tiempos: El plumaje de la golondrina y el cuervo, donde nos demuestra la inutilidad de presumir ante los demás de aquello que creemos que es superior a lo ajeno.

A fin de cuentas, lo que cuenta y lo que queda es la firme decisión de hacer lo mejor posible las cosas, y hacer el bien tantas veces como nos sea posible.

El plumaje de la golondrina y el cuervo

“La golondrina y el cuervo discutían acerca de su plumaje.

El cuervo terminó la discusión alegando:

– Tus plumas serán muy bonitas en el verano,

pero las mías me cobijan contra el invierno..”

Mi apreciado amigo Esopo: nos regalas en esta ocasión una discusión demasiado frecuente, entre dos animales que presumen de sus grandezas, o entre dos niños que presumen igualmente de sus buenas cualidades y posesiones. Mi pluma es mejor que la tuya, la de la golondrina, la del cuervo o la que me regaló mi amigo. El coche de mi padre es mejor que el de tu padre, mi casa es mejor que la tuya, etc.

También entre los mayores se mezclan estas discusiones, presunciones, yo soy muy bueno en esto, yo en lo otro. Tu conclusión nos enseña que el que presume vale poco, “se le va la fuerza por la boca”, que decimos en estos lares íberos, y se olvida de lo principal: hacer las cosas bien y hacer el bien.

“No eres más grande porque te alaben, ni más mísero porque te desprecien, decía un sabio medieval. Como eres ante Dios y ante tu conciencia, así vales”. Esa convicción, además de evitar discusiones, palabras y preocupaciones inútiles, nos dirige a lo esencial: ser bueno y hacer el bien, y que así nos recuerden para la eternidad.

Lo que sólo sirve para presumir, no es valioso en realidad

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