El precio del poder

No parece, de momento, que Barack Obama vaya a tener demasiados problemas para la reelección como presidente de Estados Unidos el próxim…

Forum Libertas

No parece, de momento, que Barack Obama vaya a tener demasiados problemas para la reelección como presidente de Estados Unidos el próximo 6 de noviembre. Especialmente desde el último resbalón del candidato republicano Mitt Romney acusando a los votantes demócratas (un 47% del electorado, según él) de ser dependientes del gobierno y de vivir subvencionados (¿qué os recuerda esto en nuestro país?), en una reunión privada con empresarios en una mansión de Florida. Todo hay que decirlo, la grabación la hizo alguien a hurtadillas, con cámara oculta, y lo ha hecho público la revista de izquierdas Mother Jones. En realidad, una parte de estos votantes "subvencionados" son republicanos, blancos, de clases populares (llamados despectivamente "white trash") y por tanto el error de Romney es de la altura de un campanario.

Pero mi reflexión de hoy se sitúa al otro lado de la "horse race" electoral de Estados Unidos.

La campaña de Obama en 2008 fue una campaña modélica. Salió inicialmente como segundo en las primarias demócratas, ya que el aparato del partido en Washington prefería a Hillary Clinton como candidata. A base de creatividad y, sobre todo, dinero, mucho dinero recaudado a través de Internet, logró primero la nominación y luego la victoria contra el senador McCain, el candidato republicano. Aquella campaña del "Yes, we can", del "Hope and change" generó mucha ilusión entre los votantes, y además coincidió con el estallido de la crisis económica como consecuencia de la quiebra de Lehman Brothers, en septiembre de 2008.

Este era el Obama en enero de 2008, en el conocido discurso de New Hampshire:

Yes, we can

Hoy, a menos de dos meses de las elecciones, Barack Obama es el presidente de los Estados Unidos y aspira a un segundo mandato. Ya no necesita generar (ni seguramente sería capaz de hacerlo) esa emoción colectiva. Parte como favorito, las encuestas le otorgan el momento 4 puntos de ventaja, y el perfil de Romney, poco conocido entre los votantes, juega a su favor. Una parte muy importante de la campaña demócrata se basa en hacer publicidad negativa contra su rival (a diferencia de 2004) y el presidente sólo debe demostrar que es capaz de articular soluciones contra la crisis, sin perder el control de la política exterior, amenazada estos últimos días por los atentados radicales islamistas contra intereses estadounidenses.

Este es el Obama versión 2008, lo que pide, "Four more years". ¿Notáis algún cambio? ¿Pensáis que quizás ya se puede comprobar cuál es el efecto del peso del poder?

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