El presidente de la Conferencia Episcopal pide “serenidad y concordia” a los políticos españoles

El debate político de los últimos días, claramente marcado por el proyecto de nuevo Estatuto de autonomía aprobado el pasado 30 de septiembre por el P…

El debate político de los últimos días, claramente marcado por el proyecto de nuevo Estatuto de autonomía aprobado el pasado 30 de septiembre por el Parlamento catalán, estuvo este miércoles muy presente en los actos institucionales del Día de la Hispanidad, celebrados en Madrid. Los medios de comunicación, especialmente las televisiones, se esforzaron de manera especial para captar cualquier imagen que pudiera interpretarse en esa clave. La larga conversación del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, con su homóloga madrileña, Esperanza Aguirre, durante el desfile militar y los saludos entre dirigentes del Partido Popular y del Partido Socialista, especialmente el de Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba, fueron buenos ejemplos de ello, junto con el frío encuentro entre el presidente extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, y el propio Maragall. También se ha destacado el comentario del jefe del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre los probables retoques que el Congreso de los Diputados aplicará al nuevo texto catalán. Dijo exactamente que las Cortes dejarán el nuevo marco “limpio como una patena”. Pero el día del Pilar no parece el más apropiado para grandes novedades políticas. En este sentido, la gran aportación la hizo el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, que pidió “serenidad y concordia” en el actual momento.

 

En la homilía de la Misa que presidió con motivo de la fiesta del Pilar en una iglesia de Roma, ciudad donde se encuentra estas tres semanas para participar en el Sínodo de Obispos, Monseñor Blázquez hizo el llamamiento desde la experiencia de los inicios de la actual democracia. “Vemos con preocupación algunas manifestaciones de la actualidad, y me pregunto: ¿No deberíamos renovar y profundizar en las actitudes que la sociedad, sus líderes y sus instituciones adoptaron durante la llamada transición? Yo creo que sí”, comentó. En la misma celebración, el también obispo de Bilbao expresó en voz alta una oración “por los gobernantes de España, para que promuevan la justicia, la unidad, la libertad y la paz”. Como alternativa contraria, se refirió al “malestar que debilita la sociedad y añade inquietud a la complejidad del momento”.

 

La misa del Pilar contó con la presencia de los embajadores españoles ante la Santa Sede, Jorge Dezcallar, y en Italia, José Luis Dicenta, así como numerosos representantes de la comunidad española y latinoamericana en el país transalpino. Dezcallar elogió el contenido de la homilía de Blázquez por lo que considera una aportación “muy necesaria” en el contexto político que vive la sociedad española.

 

La reflexión del presidente del Episcopado llega en un momento especialmente oportuno, ya que son muchos los católicos catalanes y del resto de España que piensan de manera distinta sobre el proyecto de Estatuto. Al margen de aspectos concretos, como la necesidad de garantizar la libertad educativa de los padres de familia o el respeto a la vida desde la concepción hasta la muerte natural, la aportación de la Iglesia católica puede acabar siendo decisiva para que estas reformas legislativas no sean perjudiciales para la sociedad española.

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