El primer Centro de Matemáticas Avanzadas lo hizo la Iglesia: la Escuela Matemática de Amberes

A lo largo de los siglos XVI y XVII, se extienden por Europalas guerras de religión. Pero a la vez, la misma religióncausa unachispa dei…

A lo largo de los siglos XVI y XVII, se extienden por Europalas guerras de religión. Pero a la vez, la misma religióncausa unachispa deinquietud intelectualque provocará auténticas “hogueras del saber”,luz y calor para futuras generaciones.
La ciudad de Amberes en Bélgicatuvo el honor de ver cómo su colegio superior, regentado por los jesuitas, se convertía en el primer centro superior de enseñanza de matemáticas de Europa. Muchos otros colegios habían sidolos cimientos de las Universidades; pero el colegio de Amberes evolucionó hasta convertirse, no en una Universidad más, sino en un prototipo de lo que hoy conocemos como Centros de Investigaciones Avanzadas.
Un Centro de Investigaciones Avanzadas es unainstitución especializada en elestudio avanzado de una materia; para ello se concentra en reunira los mejores especialistas del mundo para que trabajen juntos. Eso hizo la Iglesia en la Escuela de Matemáticas de Amberes en el s.XVII.
Una Iglesia que no teme a la ciencia
El 1616 ha quedado grabado en la historia de la ciencia como el año en el que la Iglesia, por boca del Cardenal Bellarmino (San Roberto), conmina a Galileo a defender sus revolucionarias ideas científicas como meras hipótesis y no como verdades absolutas. Galileo estaba tan convencido de sus hallazgos que no dudaba en “enseñar” a los teólogos cómo debían leer la Biblia, qué partes eran literales y qué partes eran analogías. Galileo tenía tanta razón como desmedidas pretensiones.
La Iglesia vio entonces cómo el cultivo de las ciencias podía acabar “subiéndosele a las barbas”, pero en este punto de la historia demostró que la búsqueda de la verdad era para ella una prioridad: algo que estaba incluso por encima de ella misma.
De esta manera se comprende que justo al año siguiente, 1617, se erige la Escuela Especial de Matemáticas Superiores en Amberes, bajo la dirección del P. François d’Aguilon. Éste era un sabio teólogo, reconvertido a físico y matemático y con las suficientes nociones de arquitectura como para proyectar la famosa Iglesia de los jesuitas de Amberes, erróneamente atribuida al genial pintor flamenco Pedro PabloRubens.
De hecho, Rubens y D’Aguilon tuvieron una estrecha colaboración. Rubens fue autor de los grabados de la gran obra de geometría y matemática del jesuita: Opticorum libri sex philosophis juxta ac mathematicis utiles ("Seis libros de óptica útilespor igual para filósofos y matemáticos")publicada en 1613. En algunos de sus cuadros Rubens plasma artísticamente lo que ha aprendido del matemático jesuita.
D’Aguilon es también célebre mundialmente por ser el primero en utilizar la proyección estereográfica (y en darle ese nombre), la cual todavía hoy se utiliza para navegación aérea, meteorología y aplicaciones militares.
El padre Saint-Vincent: cálculo infinitesimal antes de Newton
Apenas unos meses pudo estar el P. François d’Aguilon al frente de la Escuela Especial que él mismo había promovido. Pero la historia se reservó para reemplazarle un personaje extraordinario: el también jesuita Gregory Saint-Vincent (1584-1667). Sobre sus hombros pesaba ahora el ambicioso sueño de su antecesor y maestro.
El P. Gregory escribió muchas obras, pero ha pasado a la historia por ser precursor de Newton en cuestiones de cálculo infinitesimal: la introducción de la noción de “límite de una sucesión infinita” y la resolución de problemas de cálculo integral. Una única mancha salpica su intachable trayectoria: pensó haber descubierto la cuadratura del círculo. Descartes le convenció de su error.
El famoso filósofo Leibniz consideraría que Saint-Vincent fue, con Fermat yDescartes, uno de los fundadores de la geometría analítica y así se le sigue viendo.
El ocaso de la institución
El P. François y el P. Gregory dejaron el listón muy alto a sus sucesores al frente de la Escuela Especial. Jean Charles Della Faille, Wihelm Boelmans, Johan Ciermans o Andreas Tacquet fueron algunos de los notables matemáticos que pasaron por ella a lo largo del siglo XVII.
La Escuela Especial de Matemáticas Superiores continuó su labor docente hasta el año 1690, el de su clausura. Con la misma complacencia con la que muere el octogenario patriarca al estar rodeado de su abundante descendencia, desapareció la Escuela, orgullosa de ver cómo se multiplicaban otras escuelas e instituciones civiles nacidas con la misma vocación que ella y que harían perdurar su espíritu hasta nuestros días.
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