El problema de la paz en el País Vasco

Que duda cabe que la búsqueda de la paz es un objetivo compartido por todos los hombres y mujeres de buena voluntad, pero evidentemente no de cualquie…

Forum Libertas

Que duda cabe que la búsqueda de la paz es un objetivo compartido por todos los hombres y mujeres de buena voluntad, pero evidentemente no de cualquier manera ni a cualquier precio, entre otras razones porque ello puede significar el condenar precisamente dicha paz a un estrepitoso fracaso.

Lo que está sucediendo estos días en el País Vasco con motivo del anunciado y prohibido Congreso de Batasuna, y la actuación de Rodríguez Zapatero, genera confusión y dificulta el avance en lugar de facilitarlo. Existen tres condiciones que deberían cumplirse taxativamente.

La primera vez la de no retorcer el estado de derecho y sus leyes. Éstas están para cumplirse aunque en un momento determinado a uno le puedan parecer inadecuadas, i el primero que ha de predicar con este ejemplo es el propio gobierno.

Si los ciudadanos en nuestro obrar de cada día aplicáramos los mismos criterio que ZP ha anunciado sobre la ley de partidos políticos, la sociedad española sería conflictiva y caótica. Porque esta ley está vigente y además fue aprobada con los votos del partidos socialista, ahora solo cabe cumplirla, sin trampas en el solitario, y en el supuesto que no guste, formular otra, pero mientras esto no se de, la obligación existe y el Congreso de Batasuna, tal y como estaba planteado era inviable y el Presidente del Gobierno, y el Ministro de Justicia, lo sabían desde el primer momento. No era necesario que ningún juez de la Audiencia se pronunciara para ello.

Pero la lucha contra el terrorismo y la paz, que son facetas del mismo brillante, requieren otra condición: la claridad, que los gestos y actos sean comprensibles para la mayoría de los ciudadanos. Que no resulten extraños o parezcan arbitrarios. No se trata de perder la lógica discreción que debe imperar en la política, pero ésta no es nunca inconveniente para mostrar con claridad los pasos que se dan, siempre, claro está, que se tenga claro cual es el camino, cosa de la que podemos dudar en relación a la política de pacificación de Zapatero.

Por último, la paz en el País Vasco, un conflicto cruento pero limitado, no puede intentarse a cambio de la certeza de una fractura de dimensión desconocida en la propia sociedad española. No es posible construir la paz a base de convertirla en un arma arrojadiza de la política. Y en esto, en su trasfondo, subyace uno de los grandes errores de Zapatero, el de concebir toda su acción de gobierno al servicio de la marginación absoluta del partido popular de la vida política española. Este país no puede avanzar en los grandes temas a base de los votos de Izquierda Unida y Ezquerra Republicana de Catalunya por muchísimas razones, pero la más elemental es porque no es serio, es una frivolidad.

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