El proceso al doctor Morín: una valoración del estado del juicio

El juicio al doctor Morín se encuentra prácticamente en el ecuador, dado que está previsto que finalice a finales del próx…

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El juicio al doctor Morín se encuentra prácticamente en el ecuador, dado que está previsto que finalice a finales del próximo mes de noviembre. A lo largo de estos días, los medios de comunicación han informado, aunque en ocasiones la imagen transmitida no corresponde exactamente a la realidad de los hechos. En algunos casos, el de la agencia EFE por ejemplo, por una tendencia a desvirtuarlos, en otros simplemente por prestar más atención a unos aspectos que a otros.

La situación es la siguiente: Morín y su mujer, que fueron los primeros en intervenir, se negaron a responder a toda pregunta, incluida la del fiscal. Esto ya determina un punto de arrancada a la hora de establecer el juicio, porque quien se niega a responder a toda cuestión es evidente que carece de interés para aclarar los hechos, ni tan siquiera le pesa la posibilidad de defender su buen nombre. Quien calla otorga. Después vinieron los médicos también inculpados en el caso. Su trayectoria en las declaraciones fue común: consistió en buscar exculpar su propia actuación afirmando que siempre se había ajustado a la realidad y remitiendo todos aquellos aspectos que podían significar un posible delito a una acción de personas desconocidas en el marco de la clínica utilizando fraudulentamente su identificación como profesional de la medicina. En el mejor de los casos, este tipo de declaraciones hace caer la responsabilidad sobre los responsables de las clínicas, es decir Morín y su mujer.

A continuación vinieron unas declaraciones importantes y que recibieron una escasa atención: se trata de la Guardia Civil que intervino en el caso. Eran importantes porque las mismas permitían constatar si los datos que aportaba la investigación tenían una base sólida o no, si la defensa consiguió desmontar alguno de los elementos materiales o desvirtuar hechos que se habían producido y de los cuales había constancia suficiente en la investigación abierta. No fue así y la solidez de lo explicado por la Guardia Civil constituye elementos de un extraordinario peso. Luego se produjeron los testimonios de las dos testigos protegidas. Uno era inválido porque había dejado de trabajar en 1989, y aquí hubo un problema previo de procedimiento porque esto se podía haber visto antes de llevarla al juicio. El otro caso es más sorprendente: la testigo protegida afirmó no recordar nada, pero cuando decía nada quería decir nada de nada, a pesar de que había realizado en su momento ante la Policía y ante el juez unas declaraciones por voluntad propia con una riqueza de detalles extraordinaria. Ahora no solo no recordaba los detalles, cosa que puede llegar a entenderse, sino que ni tan siquiera estaba en condiciones de poder afirmar que Morín hacía abortos. Ante este tipo de declaración es lógico que nos preguntemos: pero, si Morín tenía unas clínicas que solo hacían abortos y él estaba activamente y cada día dedicado a ellas y esta mujer trabajaba en una de estas clínicas, ¿cómo puede negar tal evidencia? Digamos que en este caso la testigo se pasó de frenada. Hay que decir que antes de su participación la defensa del inculpado hizo ostentación pública en una de las sesiones del juicio de que conocía el nombre de la testigo protegida. ¿Hay alguna relación entre un aspecto y otro? No lo sabemos, y nunca se sabrá si no se abre una investigación en el sentido de esclarecer si ha habido presiones o no sobre este testigo.

Ahora quedan por declarar las mujeres que en su momento ante la Guardia Civil dieron cuenta de que no sufrían ningún tipo de enfermedad, incluida la mental, no se les había practicado ningún examen psiquiátrico, habían firmado papeles en blanco e ilegalidades por el estilo. El presidente del tribunal ha hecho algo importante: ha manifestado que dichas mujeres pueden declarar con tranquilidad porque no serán inculpadas en ningún caso por aborto ilegal y esto facilita los hechos. También hay que decir que visto lo acaecido con el testigo protegido uno puede curarse en salud. Pero, esto está por ver y en cualquier caso el peso de los datos evidencia una práctica absolutamente irregular al margen de la legalidad establecida

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