El PSOE quiere pactar el Estatuto catalán en enero y contempla como alternativa abandonar el proceso

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) tiene la intención de abrir antes de Navidad la recta final de las negociaciones con Esquerra Republicana …

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) tiene la intención de abrir antes de Navidad la recta final de las negociaciones con Esquerra Republicana (ERC), Convergència i Unió (CIU) y sus correligionarios catalanes del PSC, con el objetivo de pactar un proyecto de Estatuto catalán que pueda ser aprobado en las Cortes. La intención de la fuerza política que apoya al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es que las conversaciones sean rápidas y pueda pactarse el texto antes de que termine el mes de enero. El motivo es claro: que el Ejecutivo no se desgaste todavía más por un asunto, el del nuevo marco autonómico de Cataluña, que se considera, entre los principales dirigentes del PSOE, la principal causa del retroceso en las encuestas y de la reducción de la distancia con el Partido Popular hasta el empate técnico que reflejaban recientemente tres sondeos (el del CIS, el de LA VANGUARDIA y el de EL PAÍS), uno de ellos (el de Noxa para LA VANGUARDIA) incluso con ventaja de 2,4 puntos para el PP.

 

Desde la aprobación del proyecto estatutario en el Parlamento catalán el pasado 30 de septiembre, la política española ha vivido una etapa marcada por las sucesivas declaraciones de unos y otros sobre lo que se puede modificar o no en las Cortes. Al debate entre socialistas, Esquerra Republicana, Iniciativa y Convergència i Unió, se han contrapuesto los mensajes del PP contra el texto por considerarlo inconstitucional e incluso secesionista. Cabe recordar que el PSC, especialmente su primer secretario José Montilla, ha admitido en algunas declaraciones que el proyecto podría ver modificadas en las Cortes algunas cuestiones, entre ellas la definición de Cataluña como nación y el sistema de financiación. Por el contrario, dirigentes de CIU, ERC y también Iniciativa-Verds han asegurado rotundamente que no se pueden aceptar modificaciones “en temas fundamentales”. Con todo este contexto, se celebró el debate de Toma en Consideración en el Congreso el pasado 2 de noviembre, una sesión en la que se aprobó la aceptación a trámite con los votos en contra de los 148 diputados populares.

 

Pero la discusión pública ha ido más allá de los matices o diferencias entre el tripartito catalán y Convergència i Unió. Son varios los dirigentes socialistas españoles que han expresado, de manera más o menos clara, su oposición al proyecto de Estatuto. El presidente de la Comisión Constitucional en el Congreso, el veterano ex vicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra, no ha hecho declaraciones en las últimas semanas, pero sí antes de la aprobación del texto en la cámara catalana, y sus reservas son conocidas. Dirigentes como el alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez, que dijo que sólo el preámbulo ya le provocaba “urticaria”, o incluso el ministro de Defensa, José Bono, que ha calificado varias veces de “inaceptable” mantener el término nación, no se han mordido la lengua, aunque últimamente parece que la cúpula del PSOE ha conseguido calmar su debate interno, al menos en el terreno público.

 

¿Qué pasará después?

 

La gran incógnita es lo que pasará después de esta próxima negociación entre el PSOE y el cuadripartito catalán si no se logra pactar el nuevo Estatuto. En ese caso, la tramitación en las Cortes seguirá igualmente su curso, pero la gobernabilidad de España puede quedar seriamente comprometida. El presidente de Esquerra Republicana, Josep Lluís Carod-Rovira, aseguró el miércoles, en un artículo publicado en el diario AVUI, que su partido retirará el apoyo a los socialistas en el Congreso si no se alcanza el acuerdo sobre el Estatuto, como también lo haría en el Parlamento catalán al PSC de Pasqual Maragall. “Sin los apoyos imprescindibles para garantizar una mayoría en las Cortes e ir aprobando leyes, el Gobierno de Rodríguez Zapatero no podría sostenerse y tendría los días contados, al no disponer de aliados estables como hasta ahora. El recurso a las urnas se haría también inevitable allí”, dijo refiriéndose a Madrid y tras comparar ese posible escenario con la ruptura en Cataluña.

 

El escenario político podría dar, por tanto, un giro sorprendente dentro de dos meses si no se produce el entendimiento necesario para que el Congreso pueda aprobar el nuevo marco autonómico. Si el PSOE pacta el Estatuto con las fuerzas catalanas que aprobaron el texto en la cámara autonómica, la asegurada luz verde de las Cortes permitiría a Zapatero mantener sus actuales apoyos parlamentarios y sólo quedaría la incógnita de la reacción de la sociedad española, en función de cómo quede el texto, y la posible fractura interna de los propios socialistas españoles. En esta hipótesis, el panorama está abierto, aunque no parece probable que dé paso a una convocatoria electoral anticipada por parte del presidente del Gobierno. Sin embargo, la ruptura sí que dejaría a Zapatero sin el apoyo de Esquerra Republicana, lo que le obligaría a buscar nuevas y difíciles alianzas o dar por acabada la legislatura.

 

En cualquier caso, la preocupación y la incertidumbre existen. El PSOE no tiene una visión monolítica sobre los planes de Zapatero y el PP ve en ello su mejor argumento de la firmeza que pretende mostrar contra el proyecto estatutario. Sin embargo, a los populares, también les puede salir mal su estrategia política, sobre todo si la sociedad española pasa página, si el Estatuto se aprueba y sobre todo si se agota la legislatura.

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