El sexting, una moda peligrosa: dos menores difunden sus propios vídeos eróticos vía WhatsApp

Son bien conocidos los beneficios que otorga la utilización de las redes sociales, aunque en igual medida a los riesgos que suponen cuando se h…

Son bien conocidos los beneficios que otorga la utilización de las redes sociales, aunque en igual medida a los riesgos que suponen cuando se hace un insano manejo de las mismas.

Sobre esta segunda cuestión, han saltado las alarmas en Girona al conocerse la difusión masiva a través de WhatsApp de dos vídeos grabados y protagonizados por dos chicas menores de edad, de 14 y 16 años, en los que aparecen ligeras de ropa, en actitudes eróticas y practicando juegos lésbicos.

La mayor de las dos adolescentes, alumnas de un centro de secundaria de Girona, fue la encargada de difundirlo vía WhatsApp y pronto se extendió a toda Cataluña, lo que ha supuesto un motivo de preocupación ante la proliferación de este tipo de videos.

La Comisión de Conflictividad Juvenil de Girona, órgano interdepartamental para abordar problemáticas surgidas en escuelas e institutos de la ciudad, habló con los padres de la menor, que no sabían nada.

Una moda peligrosa

La cuestión es que este vídeo viene a sumarse a lo que ya se considera una moda, la de exhibirse a través de las redes sociales en actitudes provocativas, cuando no sexualmente explícitas.

Además de este vídeo en el que aparecen las dos adolescentes, también circula un segundo video de la mayor de ellas en el que aparece masturbándose. Fue grabado y difundido por ella misma. Al mismo tiempo, han circulado insistentemente fotografías de otra niña, también menor y estudiante, con poca ropa.

Asimismo, este miércoles, 2 de abril, la policía de San Sebastián ha detenido a dos hermanos, uno de ellos menor, por chantajear a otros menores para grabar videos pornográficos. Pocas horas después se conocía la detención en Burgos de un chico de 16 años por abusar sexualmente de otros menores, a los cuales chantajeaba por el chat.

España es el país de Europa con mayor penetración de estos dispositivos móviles. Y la policía ha notado un aumento considerable de las denuncias y delitos tecnológicos protagonizados o perpetrados por menores.

En ese sentido, los organismos oficiales están preocupados por esta escalada de exhibicionismo juvenil y por la moda adoptada de Estados Unidos y en la cual los jóvenes se autolesionan y suben las fotos a redes sociales como Twitter.

La precipitación de los hechos ha provocado que haya una reunión entre directores de centros de Secundaria para acometer una campaña de concienciación entre los jóvenes respecto a los riesgos para su privacidad de compartir contenidos con los teléfonos móviles con acceso a internet.

Isabel Muradas, consejera de educación en Girona, explicó que "no hay que demonizar las nuevas tecnologías, pero sí hay que hacer saber a los jóvenes qué puede pasar si se utilizan mal".

Al no tratarse de casos aislados, el Ayuntamiento de Girona ya ha comenzado la creación de una comisión específica con responsables de servicios sociales, policía, salud, educación y juventud, para elaborar una hoja de ruta para abordar esta creciente problemática.

Los riesgos del sexting y lo que dice la ley

Ante este nuevo y preocupante escenario que abre la incorrecta utilización de las redes sociales, cuyo exponente más radical es el sexting, es decir el envío de contenidos eróticos o pornográficos por medio de teléfonos móviles, mucha gente cuestiona el supuesto vacío legal que existe en los casos menos graves.

Hay que recordar que, cuando las imágenes están relacionadas con la pornografía y con menores, se trata de un delito castigado con penas que oscilan entre uno y cinco años de prisión.

En nuestras leyes, el artículo 189 del Código Penal, en su apartado b, especifica que será castigado “el que produjere, vendiere, distribuyere, exhibiere, ofreciere o facilitare la producción, venta, difusión o exhibición por cualquier medio de material pornográfico en cuya elaboración hayan sido utilizados menores de edad o incapaces, o lo poseyere para estos fines”. Cuando suceden casos especialmente graves, la pena puede subir hasta los 9 años de cárcel.

Sin embargo, la cuestión se difumina algo más cuando se trata de casos como el mencionado más arriba, en el que son los propios adolescentes quienes distribuyen sus propias imágenes eróticas o explícitamente sexuales.

“No es que nuestra legislación sobre estos delitos esté en pañales; simplemente no se ha adaptado a la realidad social”, explican desde la policía, según una información publicada en TeInteresa.es.

Hace diez años nadie se planteaba que un adolescente pudiera producir y difundir material pornográfico con menores. Ahora lo puede hacer en un minuto desde un móvil o tableta. Y de hecho lo hace. Según las autoridades, cada vez más.

Preguntas y respuestas

Así las cosas, ¿cómo abordar legalmente este tipo de delitos? Con el mismo tipo penal que la producción de pornografía infantil, o sea, con el artículo 189 del código penal. La misma ley se usa para castigar a quienes usan a menores para filmar una película pornográfica se aplica también al que se toma una foto sexual para enviársela a su pareja.

Según la información publicada por TeInteresa, cabe preguntarse las siguientes cuestiones: ¿comete un delito el adolescente que recibe imágenes de sus compañeros desnudos? Si las imágenes corresponden a menores de edad y no las borra inmediatamente, sí está cometiendo un delito, porque la mera tenencia de ese material es ilegal.

¿Un simple desnudo de un adolescente es un delito? Lo es siempre que tenga intención sexual. ¿Y cómo se sabe si un desnudo tiene intención sexual o no? Queda a criterio del juez que examine el caso.

¿Y si un menor se hace una foto desnudo a sí mismo? Si hay intención sexual y se la envía a alguien, el menor que la envía está cometiendo un delito, e igual lo comete quien la recibe (si no la borra inmediatamente). También hay delito aunque el menor ni siquiera comparta esas imágenes, o sea, si se fotografía a sí mismo para su propio consumo.

Según la ley, un menor de 18 años no puede disponer legalmente en su móvil de una imagen sexual de su propio cuerpo. “El Código Penal no hace distinción entre si eres tú el que aparece en las imágenes o es otra persona: sólo habla del que tuviere imágenes de pornografía infantil…”, aclaran las fuentes policiales consultadas.

¿Y si un padre descubre imágenes pornográficas de menores en el móvil de su hijo menor? ¿Debe denunciarlo? Aquí se produce una controversia legal, según la policía. Algunos juristas creen que el padre está obligado a denunciar a su propio hijo para que la policía investigue otros posibles delitos vinculados a éste: quién ha producido esa imagen, quiénes más las han distribuido, etc. Otros consideran que basta con que el padre borre esas imágenes del móvil de su hijo, ya que no se puede obligar legalmente a un padre a que denuncie a su hijo menor.

¿Y si un menor que tiene pareja (menor o mayor de edad) comparte imágenes sexuales propias? Asistimos a otra contradicción. El tipo delictivo que describe el artículo 189 no hace distinción de edad. Según la ley, esa hipotética pareja estaría cometiendo un delito, tanto el menor que produce y comparte la imagen como el mayor que la recibe en su móvil y no la borra. Si embargo, la misma ley permite tener relaciones sexuales con adultos a partir de los 13 años (el Congreso está estudiando ahora subirla a los 16).

Por tanto, nos enfrentamos a la paradoja legal de que un menor puede consentir relaciones sexuales con un adulto, pero no puede enviarle imágenes de contenido sexual mientras siga siendo menor. Lo mismo en el caso de dos menores de 18 años que sean pareja. Pueden mantener relaciones sexuales pero no compartir imágenes sexuales de uno y otro.

¿Y qué responsabilidad tienen las plataformas donde se alojan esas imágenes, como Facebook, Twitter o Tuenti? Según la policía, por lo general esas mismas plataformas colaboran con las fuerzas de seguridad y eliminan con la debida diligencia esos contenidos. Por tanto, no cometen delito. Distinto sería si no suprimiesen dichas fotos.

¿Vacío legal o vacío educacional?

Sin embargo, la cuestión de fondo es algo más compleja que el recurrir únicamente a lo que dice o debería decir la ley. En realidad, el vacío es más educacional que legal. Solo asumiendo los padres una correcta educación de los hijos ante este tipo de situaciones se puede revertir la situación.

Independientemente de lo que diga la ley, lo que parece evidente es que se trata más bien de una crisis moral que se traduce en una crisis educativa. Es decir, la incapacidad de educar, de diferenciar lo que está bien y lo que está mal hecho, y la desaparición del concepto de pecado, es decir de aquello que no se puede hacer.

Como decía la consejera de Educación en Girona, el instrumento en sí mismo, la utilización de las redes sociales, no es malo si se utiliza bien. El clasificarlo como pernicioso es parte de la confusión global, la incapacidad de mirarse al espejo y reconocer las propias responsabilidades.

Esto cuestiona el propio funcionamiento de la sociedad, el sistema de valores que transmite. Y todo ello es consecuencia de una sociedad que sobredimensiona el sexo y lo pone en el centro del escenario.

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