El silencio interior

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A veces tengo una idea clara que expresar. La mayoría de las veces me surge un título, no siempre el subtítulo. Momento idóneo para detenerme… y arrancar de nuevo. De este modo cada semana tengo algo que decir.

Silencio y además interior. No es como el “que te calles” cuando eres niño en casa y en el cole. Ése es silencio urbano recomendable políticamente correcto. ¿Se acuerdan de las “tres marías”? Puntuaban con nota y nota importante. Una era la Puntualidad, otra la Urbanidad y otra la Disciplina. Se guardaba silencio. Pero un silencio que de interior no tenía nada. Había compañero que le gustaba acudir en sábado en calidad de “reclamado” y en silencio por infracciones graves en las tres materias. ¡Pobre profesor que palmaba en sábado para vigilarle!

Algunos eran “suicidas” en Disciplina. Acababan “expulsados” del colegio. A mí me preocupaba la Puntualidad. Fui experto en correr de casa al cole para llegar a la hora en punto. Al principio del Bachillerato también. Es decir carrera atlética jadeante al margen de la Educación Física. Terminando la Primaria (la Secundaria empezaba y terminaba antes) (hasta los 10 primaria y luego bachillerato) es el recuerdo que conservo junto con otros. De casa al cole y del cole a casa sin papá o mamá que te acompañase. Era lo propio y en general lo habitual.

El silencio no era materia. Era una actitud positiva. Vulnerarlo rayaba en la indisciplina y por supuesto falta leve en Urbanidad. Había tolerancia en los fallos ocasionales. Se podía aprender más tarde fuera de todo planteamiento escolar y familiar. Durante la mili seguro. Entonces eso de interior ¿qué cuerno es? Stop. Pincelo en otro momento.

El silencio interior es lo propio de todo camino de santidad en toda latitud y tiempo histórico. ¿Con qué objeto? Obviamente el silencio es necesario para todo estudio, especialmente universitario. Llegas a olvidarte del paso de las horas absorto entre libros o redactando un trabajo. Secularmente los religiosos y religiosas han sido y son expertos en este tipo de silencio de estudiante. Pero, pero incluso ellos tienen necesidad del retiro anual consistente en olvidarse de todo para centrarse en lo más nuclear de la propia identidad cristiana.

No hay un único modo. Desde principios del siglo XX, una vez superada una absurda controversia de celo apostólico de siglos anteriores, entre benedictinos- discípulos de San Benito de Nursia- (nombre, apellido y siglas O.S.B.) y jesuitas- discípulos de San Ignacio de Loyola (idem y siglas S.I.), el retiro empezó a abrirse al laico varón. Hasta muy entrado el siglo XX no empezó a abrirse a las mujeres laicas.

Para discurso ponderado sobre apuntes históricos hay gente que sabe y sabe relatarlo. Estamos hace tiempo en el siglo XXI. ¿Saben Vds. en qué consisten los exercicios spirituales para vencer a sí mismo y ordenar su vida sin determinarse por affección alguna que desordenada sea? (ejercicios espirituales para vencerse a uno mismo y ordenar la propia vida sin determinarse por ninguna afección desordenada). Yo sí lo sé y no de ahora. Es el legado del peregrino Íñigo desde antes de los años treinta del siglo XVI. Era el hijo pequeño (8 varones y 5 mujeres) de una familia numerosa acaudalada. En el servicio de armas creyó encontrar su razón social de ser. Recibió un balazo de su época. Leyó libritos de vidas de santos durante su convalecencia. Una vez restablecido, pero con cojera de por vida, despidió a sus sirvientes en una incipiente ermita y se hizo pobre voluntario. Sólo, ataviado en uniforme y en compañía de una mula peregrinó de Aránzazu a Montserrat, ese lugar en el que la tierra durante siglos no ha tributado un culto tan opulento a la Virgen Madre. Debo pensar que es así. Lo manifestó un monje benedictino cuarentón muy erudito. Ese monje poco antes de la Guerra Civil Española fue llamado a Roma por su Santidad Pío XI para hacerse cargo del cargo de Bibliotecario del Vaticano. Conoció a S.S. Pío XII, que lo confirmó en el cargo y lo designó Arzobispo a título personal. Trató con un tercer Papa, San Juan XXIII, que relevándole del cargo lo nombró Cardenal de la Iglesia. Como Cardenal tomó parte en el Concilio Vaticano II. Su historia de Montserrat es la única publicada en el siglo XX varias veces y republicada varias veces en el siglo XXI. He escrito sobre ello. Ser reiterativo en eso no me cansa. El Cardenal Dom Anselm M. Albareda, O.S.B. está enterrado en lugar destacado en la Cripta del Santuario benedictino de Montserrat, junto con los padres abades y otros mártires. Lugar accesible y visitable antes de subir las escaleras de acceso al cambril (camaril) de Nuestra Señora de Montserrat.

El peregrino Íñigo descendió de Montserrat en la mañana de la Encarnación del 25 de marzo de 1522 después de velar ante la Virgen ofrendando la espada de su pasado militar, vestido ya de sayo. Le costó un poco encontrar un lugar apropiado. Cuestión de meses. ¿Para qué? Para vivir su experiencia inspirada por Dios de los ejercicios espirituales. Un siglo más tarde el Peregrino era San Ignacio de Loyola. Peregrinó dos veces a Tierra Santa, empezó a estudiar en Barcelona al regreso de la primera pidiendo limosna, estudió a continuación en distintas ciudades españolas y extranjeras y fundó la Societate Iesu, la Compañía de Jesús, los jesuitas. ¡Antes de recibir el orden sacerdotal! ¡Y eso que quería ser cartujo cuando partió de Aránzazu!

Gracias a él descubrí de joven el silencio interior en mi vida mediante la práctica de los ejercicios espirituales. Publico ahora esta pincelada. Estaré unos días ausente viviendo mi silencio interior en el retiro ignaciano. Dejarlo todo de vez en cuando y con determinación es muy apropiado. Para ejercicios sí tengo edad siempre. Fueron diseñados para el tiempo de un mes y para personas que lo dejaban todo para servir con Castidad, Pobreza y Obediencia y un cuarto voto de Obediencia al Papa. Caso que no es mi caso. Castidad, pobreza y obediencia sí como virtud, pero sin votos ni retiro previo durante un mes. Parecido al caso de Vds. Pues tanto Vds. como yo somos laicos comprometidos con Jesucristo en medio de una existencia de mundanal ruido que no sabe ni de dónde viene ni a dónde va. El ejemplo no se da con discursos orales y escritos. Se manifiesta con hechos de vida. Y éstos ¿cómo se aprehenden, se plasman y cómo se ofrecen al prójimo como testimonio de amor por Amor a Dios? Los ejercicios espirituales, en silencio exterior e interior, permiten descubrirlo Ad maiorem Dei gloriam inspirada en la Regla, la de San Benito de Nursia, patrón de Europa.

He dicho ejercicios espirituales. Es decir yo tengo el librito del Peregrino y nadie me la pega con sucedáneos jesuíticos y no que de haberlos haylos. Es como la Biblia. La mejor consideración es la literal al pie de la letra. El resto lo hace todo El. El resto es lo importante, pero yo pongo tanto el compromiso humano de retiro como mi fidelidad a lo que ya está inventado al precio de ejemplos de evangelización, martirio y santidad en los cinco continentes.

¿Verbena esta noche? Mañana es San Juan Bautista y en Catalunya es festivo. Corpus y acto seguido San Juan. ¡Qué cosas más raras acontecen!

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