El síndrome post-vacacional ante la vuelta al cole y a la rutina: un par de trucos para evitarlo

Nos toca decir adiós a las vacaciones y comenzar una nueva etapa académica. La vuelta al cole no siempre es lo que más apetece a …

Nos toca decir adiós a las vacaciones y comenzar una nueva etapa académica. La vuelta al cole no siempre es lo que más apetece a los niños, por eso los padres deberían transmitir “una visión optimista” de esa vuelta a clase por parte de los hijos, para facilitar su transición a una etapa en la que, además de formarse, pueden “relacionarse y divertirse” con sus compañeros.

En ese sentido, el Grupo de Entidades Catalanas de la Familia (GEC), con datos de la Fundación Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (ANAR), recomienda algunos consejos orientativos con motivo del regreso de los niños a las aulas.

La adaptación a la rutina tras las vacaciones puede ocasionar determinadas alteraciones emocionales y físicas conocidas como el llamado “síndrome de depresión post-vacacional”. Este es un trastorno que no sólo sufren los adultos, sino que también afecta a niños y jóvenes que deben recuperar su ritmo habitual en cuanto a horarios, alimentación y actividades en muy poco tiempo.

De camino al cole

El primer consejo es evitar las “prisas y presiones” en el camino al colegio y mantener, en cambio, una conversación “alegre y tranquila”.

Al llegar a la escuela, es mejor optar por una despedida “cariñosa y breve” que convenza al niño de que entra a un “entorno seguro”, donde será cuidado por otras personas, tratando de evitar las despedidas largas y, sobre todos, las lágrimas. Es importante trasmitir seguridad.

Al salir del cole

Los padres deben mantener una “actitud cariñosa pero serena” cuando llegue la hora de salir del colegio y desarrollar un “espacio de confianza” para que el niño se sienta cómodo para compartir anécdotas, posibles dificultades y pedir apoyo en el caso de estas últimas.

Lo ideal es introducir al niño a las rutinas de estudios y rutina de horarios durante los últimos días de vacaciones. Esto facilitará la transición a ellas cuando comience el curso.

En el caso de niños que comienzan su andadura en las guarderías, aseguran que es preferible mantener un período de adaptación para los niños, durante el cual alguno de los progenitores u otro familiar cercano pase “un tiempo” en el centro educativo para prestar su apoyo.

La vuelta a la rutina, paso a paso

También hay que tener en cuenta que, aprovechando que las rutinas ya estaban bien asentadas, durante las vacaciones hemos dado permiso a los niños para saltárselas. O, mejor dicho, hemos establecido unas rutinas más relajadas estos días de ocio y diversión.

¿Cómo acostar al niño a las ocho? ¿Y para qué levantarle temprano? ¿Para qué comer en 15 minutos, cuando tenemos dos horas? ¡Y cuántas horas al día para estar juntos! Ahora toca recuperar los hábitos de siempre y volver a unos horarios más rígidos. Pero, ¿cómo podemos hacerlo?

Aunque las rutinas no son nuevas, no podemos volver al orden establecido de un día para otro. Para sentirse sanos, equilibrados y felices, los niños tienen que estar en consonancia con sus ritmos biológicos.

A finales del verano, las horas de dormir, de comer o el tiempo que pasamos juntos ha variado con respecto al del invierno. Necesitamos crear un periodo de adaptación. Hay que ir poco a poco encauzando los ritmos de nuestro hijo hacia un horario que podamos compartir con él, y que podamos aplicar todos los días durante los meses fríos.

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