El solterón, de Adalbert Stifter

Desde que Enrique Redel decidió poner en marcha la editorial Impedimenta no deja de darnos gratas sorpresas. En su particular “canon lite…

Desde que Enrique Redel decidió poner en marcha la editorial Impedimenta no deja de darnos gratas sorpresas. En su particular “canon literario” nos encontramos con relatos que suponen auténticos aciertos y, para muchos lectores, descubrimientos. Tal es el caso de Adalbert Stifter, de quien ya había publicado El sendero en el bosque. Stifter escribe de manera sencilla y elegante. Es decir, escribe muy bien y cautiva por ello. También hay que agradecérselo al traductor, Carlos d’Ors Fürhrer, pero sus novelas no deben ser leídas tan solo por el placer que nos produce una buena prosa.

En esta narración breve se cuenta el paso de la juventud a la edad adulta de un joven, Víctor. Ante sí tiene dos modelos, el de la mujer que lo ha criado, y que es una mujer alegre y generosa y la de un tío que ha quedado soltero y que vive en un lugar apartado, solo y triste. Víctor, antes de incorporarse a su trabajo, emprende un viaje (claramente de iniciación, pues “cuanto más se alejaba de su hogar, se iba haciendo más hombre”) para visitar a ese tío extraño que lleva una vida alejada de los hombres.

En esta obra se muestra como cada hombre ha de encontrar el sentido de su vida. Ello conlleva una elección personal, pero que es bueno realizar confrontando el ejemplo que descubrimos en otros. La mujer que le ha cuidado como si fuera su madre, y el tío lejano que le expresa su afecto de manera extraña, ayudan a Víctor a tomar una decisión. A mi modo de ver Stifter dice mucho en esta historia sencilla. Porque lo que está en juego detrás de lo que cada uno decide en su vida es la propia felicidad. Los modelos propuestos no son extraños a nuestro mundo. Con otros acentos seguimos encontrando personas solitarias que por circunstancias diversas no son capaces de expresar el afecto que sienten y, a pesar de ello, como sucede en este relato, pueden ser calificadas como buenas. Por el contrario también descubrimos la alegría de la felicidad que se da en los lugares más sencillos. Y, junto a ello, como muestra Stifter, está el hecho de que cada uno ha de elegir su vida.

Es un relato encantador, abierto en la esperanza y que, con todos los elementos descriptivos que contiene, no encubre la realidad espiritual del hombre.

Adalbert Stifter

El solterón

Impedimenta

Madrid, 2009

149 páginas

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