El talante ZP resta autoridad a los padres: El Congreso prohíbe el cachete

La colleja paterna para corregir una conducta inadecuada o extrema de un hijo ya es historia. El talante ZP se impuso este jueves, 20 de diciembre, en…

La colleja paterna para corregir una conducta inadecuada o extrema de un hijo ya es historia. El talante ZP se impuso este jueves, 20 de diciembre, en el Congreso de los Diputados y el pleno aprobó que se elimine del Código Civil la posibilidad de “corregir razonable y moderadamente” a los niños.

 

De esta manera, tras haber impuesto en las escuelas el adoctrinamiento laicista de los niños, el Estado se cuela de nuevo en los hogares españoles para asumir la responsabilidad de los padres de cómo deben educar a sus hijos.

 

Con los votos en contra de PP, CiU y PNV, el Parlamento español tumbó los dos artículos del Código Civil (el 268 y el 154) que conceden a padres y tutores la potestad de corregir a sus hijos recurriendo a algún que otro pescozón o azote en el culo.

 

Todo el mundo tiene clara la diferencia entre corregir a un hijo y el maltrato. Sin embargo, si a partir de ahora un padre decide poner la mano encima a su hijo, sea por la razón que sea, su acción será ilegal y podría comportar una denuncia por parte del menor. O sea, el progenitor podría acabar en la cárcel por maltratador.

 

“Respeto a su integridad física”

 

Esta modificación legal está incluida como disposición adicional al Proyecto de Ley de Adopción Internacional, que volvió al Congreso tras su paso por el Senado. Así, la Cámara Baja rechazó las tres enmiendas sobre este asunto introducidas la semana pasado en la Cámara Alta con los votos de CiU, PNV y PP, que se posicionaron en contra de esta reforma.

 

El nuevo texto del Código Civil descarta la posibilidad de que los padres puedan “corregir razonable y moderadamente” y ahora deberán reprender a los menores “con respeto a su integridad física y psicológica”.

 

La diputada del PP Lourdes Méndez no entró a valorar si “está bien o no dar un cachete a los menores”, y agregó que la Real Academia de la Lengua no dice “que corregir sea pegar un bofetón”. Esta iniciativa, agregó, quiere dejar a los padres sin potestad de reprender a los hijos.

 

Por parte de CiU, Jordi Jané indicó que este proyecto de ley “no era el mejor cauce para modificar el Código Civil” y pidió que este tema no se saque de contexto. Es evidente, dijo, que “ninguna formación política defiende el maltrato a los hijos”.

 

Del mismo modo, la diputada del PNV Margarita Uría defendió que el Código Civil habla de “corrección razonable y moderada”, lo que, a su juicio, no significa que se ampare la violencia física. Igualmente, destacó que la Fiscalía General del Estado mantiene que la educación de los hijos implica corregirles por el bien de su educación.

 

Y ahora, ¿qué?

 

Hay que recordar que la sociedad, sin embargo, se muestra en su mayoría favorable a que los padres puedan corregir a sus hijos recurriendo a dar un cachete, en caso de que lo consideren necesario.

 

Un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre este tema reveló que el 60% de los españoles apoya la afirmación de que “a veces es imprescindible pegar a un hijo para educarlo”.

 

Al mismo tiempo, la mayoría de expertos coinciden en que “existe un abismo entre dar un cachete a un niño y el maltrato”. La organización Save the Children reveló en un reciente informe que, en España, casi la mitad de los niños entendían que sus padres “tenían derecho” a pegarles de vez en cuando.

 

Así las cosas, cabe preguntarse qué sucederá a partir de ahora. ¿Dejarán los padres de dar una colleja a sus hijos cuando lo consideren necesario? ¿Harán caso los niños rebeldes o consentidos a las buenas palabras de sus padres? ¿Se producirá un incremento de las denuncias de hijos menores a sus padres? ¿Se amontonarán esas denuncias en los juzgados? ¿Empezarán a producirse ingresos en prisión de supuestos padres maltratadores?

 

Demasiadas preguntas sin respuesta. Eso sí, un ejemplo aleccionador: la Ley de Violencia de Género de Zapatero, que pretendía frenar el número de feminicidios ignorando la conciliación y facilitando que la denuncia de la mujer condujera de forma inmediata a la detención e incluso el ingreso en prisión de su pareja, ha resultado ser un fracaso.

 

A punto de cerrarse el 2007, este año se ha superado cualquier cifra anual conocida del número de mujeres que han muerto a manos de su pareja. Lo único que se ha conseguido es incrementar el número de denuncias (150 diarias), de detenciones, de procesados, de condenados (más de 50.000 en dos años), y colapsar los juzgados.

 

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