El Valle de una nueva esperanza

Dirijo esta carta a todos los estamentos políticos, financieros, monárquicos, históricos, religiosos, artísticos, cultural…

Forum Libertas

Dirijo esta carta a todos los estamentos políticos, financieros, monárquicos, históricos, religiosos, artísticos, culturales y militares de la nación española relacionados con el Valle de los Caídos, para que si fuéramos capaces aunáramos nuestros esfuerzos para conseguir que ese lugar sea, algún día, un lugar de vida, alegría, paz, concordia, diálogo, oración, reflexión y entendimiento para todos los españoles y para todas las personas del mundo que visiten dicho lugar.

Es una pena, como tantas cosas que suceden en España, que este lugar esté anclado en la memoria de las dos Españas y no en la España de la verdadera paz, de la verdadera libertad y del verdadero progreso.

Por lo tanto, como ciudadano español, que por mi condición de profesor he celebrado durante muchos años con los jóvenes, y además con mucho orgullo, entusiasmo, libertad y convicción ciudadana, desde 1980, las conmemoraciones de la Constitución, las Autonomías, la Hispanidad, día del Trabajo…; y además en un Instituto de Linares denominado Reyes de España, puesto que fue inaugurado por los Monarcas Don Juan Carlos I y Doña Sofía el 9 de enero de 1980, pediría que se pusieran todos los medios a nuestro alcance para hacer del Valle de los Caídos un lugar patrimonio de todos los españoles.

Para ello, propongo en primer lugar que de ese lugar se retiren los restos mortales de todos, digo, todos, todos, los difuntos que allí reposan, sean del signo político que sean, y que ese lugar se habrá a la esperanza, a la esperanza de un mundo realmente mejor en donde florezca la unidad, la paz y todos los auténticos valores que dan sentido a la vida.

Cristo dijo cuándo se apareció a las Santas mujeres: “no busquéis entre los muertos al que Vive”.

Los españoles seguimos buscando entre los muertos de nuestra historia pasada nuestro futuro y lo que estamos encontrando es todo tipo de crisis: crisis económica, crisis religiosas, crisis de identidad, crisis democráticas, y crisis de paz y libertad.

Es por ello por lo que considero muy importante convertir este bello y grandioso Valle, llamado desacertadamente de los Caídos, en el Valle de la Vida, en el Valle en el que un manantial de aguas cristalinas y puras lo riegue todo y lo convierta en un vergel: “el esperanzado vergel de la España que todos anhelamos”.

Y a los muertos que allí reposan actualmente se les debe buscar un digno lugar para que aquellos que lo deseen puedan mostrar sus oraciones, su respeto y admiración.

Si esta Cruz no conseguimos que sea un signo de paz, de concordia, de diálogo y de respeto, tolerancia y libertad, destrúyase, para que no acabe siendo símbolo de una España desesperanzada, desolada y triste; abocada al desaliento democrático, al desaliento político y al desaliento social e institucional.

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